Río Cuarto
En barrio 11 de Noviembre, brotan las cloacas y temen por infecciones
Hay aguas servidas en la calle y los vecinos dicen que Emos no les da respuestas.
Los vecinos del barrio 11 de Noviembre, al sureste de la ciudad, reclaman por el desborde de las cloacas directo a la calle, y temen que las aguas servidas se conviertan más temprano que tarde en un foco infeccioso. Dicen que llamaron a Emos pero que hasta ahora no tuvieron respuestas.
Esta vez, el problema comenzó el fin de semana pasado con las lluvias que exigieron las tuberías del sector, y que derivaron en el vertido de líquidos cloacales a la vía pública. El agua llegó incluso a las veredas y entró en algunas casas.
Nélida Palacios vive desde hace casi 20 años en la esquina de Alem y Noroña. A unos metros de la puerta de su casa parece haber un manantial que brota en medio de la calle. Pero no es más que una pérdida de aguas servidas que viene volcando líquido desde el fin de semana.
“Este problema es de hace mucho. Hace 19 años que vivo acá y desde entonces pasa siempre lo mismo, todos los veranos. Me dijeron que es por el agua que viene de las cañerías del centro”, cuenta la vecina, entre la resignación y la bronca.
“Eso es lo que se dice. Yo no sé. Lo que sí sé es que cuando llueve sale un chorro de 2 metros de la cloaca. En esta esquina y en otras dos también”, comenta.
También relata que a su hija, que vive al lado, en Alem al 1600, le entró el agua de las cloacas a la casa porque las cañerías colapsaron.
“Estamos olvidados, fuera del mapa”, se lamenta. Y relata que, cada vez que llueve, la calle se transforma en un río.
Marta Páez tiene su casa en Manuel Noroña al 1.500 y frente a ella la cuneta está llena de líquidos cloacales y agua de lluvia.
Los vecinos tienen que cuidar que las mascostas y los niños no se acerquen demasiado, pero lo perros beben de allí y eso aumenta el riesgo de enfermedades.
“El olor no se aguanta. Esto pasa siempre, sobre todo en verano cuando más llueve”, cuenta Marta Páez.
“Hace 10 años que vivo acá, y siempre pasó lo mismo. Ahora estamos así desde el sábado y no para de salir líquido de la cloaca”, se queja la mujer.
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Esta vez, el problema comenzó el fin de semana pasado con las lluvias que exigieron las tuberías del sector, y que derivaron en el vertido de líquidos cloacales a la vía pública. El agua llegó incluso a las veredas y entró en algunas casas.
Nélida Palacios vive desde hace casi 20 años en la esquina de Alem y Noroña. A unos metros de la puerta de su casa parece haber un manantial que brota en medio de la calle. Pero no es más que una pérdida de aguas servidas que viene volcando líquido desde el fin de semana.
“Este problema es de hace mucho. Hace 19 años que vivo acá y desde entonces pasa siempre lo mismo, todos los veranos. Me dijeron que es por el agua que viene de las cañerías del centro”, cuenta la vecina, entre la resignación y la bronca.
“Eso es lo que se dice. Yo no sé. Lo que sí sé es que cuando llueve sale un chorro de 2 metros de la cloaca. En esta esquina y en otras dos también”, comenta.
También relata que a su hija, que vive al lado, en Alem al 1600, le entró el agua de las cloacas a la casa porque las cañerías colapsaron.
“Estamos olvidados, fuera del mapa”, se lamenta. Y relata que, cada vez que llueve, la calle se transforma en un río.
Marta Páez tiene su casa en Manuel Noroña al 1.500 y frente a ella la cuneta está llena de líquidos cloacales y agua de lluvia.
Los vecinos tienen que cuidar que las mascostas y los niños no se acerquen demasiado, pero lo perros beben de allí y eso aumenta el riesgo de enfermedades.
“El olor no se aguanta. Esto pasa siempre, sobre todo en verano cuando más llueve”, cuenta Marta Páez.
“Hace 10 años que vivo acá, y siempre pasó lo mismo. Ahora estamos así desde el sábado y no para de salir líquido de la cloaca”, se queja la mujer.
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