Río Cuarto
“En el futuro, vamos a cambiar de empleo muchas veces”
Lo dijo Gastón Chiesa en relación a los efectos de la tecnología. El titular de la Fundación Río Cuarto 2030 será uno de los expositores en las III Jornadas Nacionales de Actualización.
El futuro del trabajo será el gran tópico de las III Jornadas Nacionales de Actualización del Foro de Derecho del Trabajo, que se desarrollarán los días 8 y 9 de noviembre en el salón de calle España 350. En ese marco, uno de los disertantes será Gastón Chiesa, director de la Fundación Río Cuarto 2030, quien en diálogo con Puntal dijo que, en un tiempo no muy lejano, los trabajadores van a tener que cambiar de empleo varias veces, producto del avance de la tecnología, por lo que será fundamental la capacitación.
“En el último congreso de la Fundación Río Cuarto 2030, el tema de mayor preocupación fue el del empleo del futuro y la tecnología, y el impacto que tienen en los rubros productivos locales. De esta manera, en los próximos dos años la Fundación tratará el tema de la educación para el empleo”, afirmó Chiesa.
“Una de las preguntas que nos hicimos es cuál es la brecha de habilidades entre los niveles de trabajo. Estamos viendo que en los altos medios hay una baja brecha. Este segmento requiere de habilidades universitarias, con lo cual, lo que podemos decir es que el nivel universitario está formando bien a sus graduados, ya que tiene una calificación de 8 puntos sobre un máximo de 10. En cambio, las brechas que se generan en los sectores operativos oscilan entre 5 y 7 puntos. Eso nos está diciendo que estamos fallando, sobre todo, en las escuelas de oficios. Es decir, no estamos generando lo que se necesita para el sistema productivo local”, agregó.
Más adelante, Chiesa dijo que analizar los plazos en los que la tecnología impactará sobre los rubros de producción local sirve para determinar cuál es el empleo en riesgo.
“Podemos conocer cuáles de las tareas que se están llevando adelante van a ser automatizables en el futuro. Según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo, el 67% de los empleos de América Latina pueden ser automatizables en el mediano plazo. Si nosotros tenemos una idea clara respecto a cuáles son esos empleos, podemos desarrollar como estrategia una serie de recomendaciones a tener en cuenta”, manifestó.
-¿Cuáles serían esas recomendaciones?
-En primer lugar, las recomendaciones van a estar sujetas al trabajo interconectado de actores centrales. Uno de esos actores es el sector público, que debe generar las condiciones para que las empresas de Río Cuarto logren competitividad e inserción en el mundo. El segundo de los actores está representado por los sindicatos. Los gremios van a tener que estar velando para que las empresas, y los propios sindicatos, generen espacios de capacitación para los operarios. Hay que tener en cuenta que el mercado laboral te mantiene activo 40 años, por lo que hay que pensar en diferentes formas de capacitarse a lo largo del tiempo, debido a que el impacto de la tecnología es muy rápido. Por lo tanto, si la empresa no te capacita, quedas obsoleto rápidamente y esa situación te impide moverte de firma o industria.
“Otro sector está dado por los trabajadores. Hoy en día, tenemos que pensar en estrategias de formación y en que la vida del futuro no es en un solo empleo. Es decir, vamos a cambiar muchas veces de trabajo por la dinámica de la tecnología. Así, vamos a tener que estar viendo constantemente cuáles son las habilidades que nos faltan para estar a tono con la demanda laboral”, añadió.
Esperanza
A todo esto, Chiesa sostuvo que la tecnología es disruptiva, pero señaló que hay que mirarla con esperanza.
“Nunca la humanidad se ha autodestruido a sí misma a partir de la tecnología. La tecnología siempre permitió generar más riqueza. Lo que tenemos que ver es la forma de convivir en este proceso y que no sea una revolución con altos costos, es decir, que nos podamos anticipar. Si hacemos eso, vamos a generar mejores condiciones de productividad”, acotó.
El caso Uber
A la vez, el director de la Fundación Río Cuarto 2030 puso como ejemplo lo que sucede con la irrupción de Uber en el mundo.
“La aparición de Uber destruyó un montón de empleos de choferes de taxis. Ese es el lado negativo de la irrupción del sistema. Lo que sucedió es que esas personas no estaban preparadas para ocupar otros puestos en el mercado laboral. Es decir, si hubieran estado preparadas, posiblemente la aparición de Uber hubiera sido mucho menos dañina. La contracara de la aparición de Uber es que el sistema logró que cada vehículo que circula por una ciudad sea un potencial taxi. Es decir, en el fondo, también creó oportunidades laborales para un montón de gente que antes no estaba en ese mercado (el de los taxis). De esta manera, así como la tecnología destruye, también crea riqueza y valor. En eso tenemos que concentrarnos”, concluyó Chiesa.
“En el último congreso de la Fundación Río Cuarto 2030, el tema de mayor preocupación fue el del empleo del futuro y la tecnología, y el impacto que tienen en los rubros productivos locales. De esta manera, en los próximos dos años la Fundación tratará el tema de la educación para el empleo”, afirmó Chiesa.
“Una de las preguntas que nos hicimos es cuál es la brecha de habilidades entre los niveles de trabajo. Estamos viendo que en los altos medios hay una baja brecha. Este segmento requiere de habilidades universitarias, con lo cual, lo que podemos decir es que el nivel universitario está formando bien a sus graduados, ya que tiene una calificación de 8 puntos sobre un máximo de 10. En cambio, las brechas que se generan en los sectores operativos oscilan entre 5 y 7 puntos. Eso nos está diciendo que estamos fallando, sobre todo, en las escuelas de oficios. Es decir, no estamos generando lo que se necesita para el sistema productivo local”, agregó.
Más adelante, Chiesa dijo que analizar los plazos en los que la tecnología impactará sobre los rubros de producción local sirve para determinar cuál es el empleo en riesgo.
“Podemos conocer cuáles de las tareas que se están llevando adelante van a ser automatizables en el futuro. Según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo, el 67% de los empleos de América Latina pueden ser automatizables en el mediano plazo. Si nosotros tenemos una idea clara respecto a cuáles son esos empleos, podemos desarrollar como estrategia una serie de recomendaciones a tener en cuenta”, manifestó.
-¿Cuáles serían esas recomendaciones?
-En primer lugar, las recomendaciones van a estar sujetas al trabajo interconectado de actores centrales. Uno de esos actores es el sector público, que debe generar las condiciones para que las empresas de Río Cuarto logren competitividad e inserción en el mundo. El segundo de los actores está representado por los sindicatos. Los gremios van a tener que estar velando para que las empresas, y los propios sindicatos, generen espacios de capacitación para los operarios. Hay que tener en cuenta que el mercado laboral te mantiene activo 40 años, por lo que hay que pensar en diferentes formas de capacitarse a lo largo del tiempo, debido a que el impacto de la tecnología es muy rápido. Por lo tanto, si la empresa no te capacita, quedas obsoleto rápidamente y esa situación te impide moverte de firma o industria.
“Otro sector está dado por los trabajadores. Hoy en día, tenemos que pensar en estrategias de formación y en que la vida del futuro no es en un solo empleo. Es decir, vamos a cambiar muchas veces de trabajo por la dinámica de la tecnología. Así, vamos a tener que estar viendo constantemente cuáles son las habilidades que nos faltan para estar a tono con la demanda laboral”, añadió.
Esperanza
A todo esto, Chiesa sostuvo que la tecnología es disruptiva, pero señaló que hay que mirarla con esperanza.
“Nunca la humanidad se ha autodestruido a sí misma a partir de la tecnología. La tecnología siempre permitió generar más riqueza. Lo que tenemos que ver es la forma de convivir en este proceso y que no sea una revolución con altos costos, es decir, que nos podamos anticipar. Si hacemos eso, vamos a generar mejores condiciones de productividad”, acotó.
El caso Uber
A la vez, el director de la Fundación Río Cuarto 2030 puso como ejemplo lo que sucede con la irrupción de Uber en el mundo.
“La aparición de Uber destruyó un montón de empleos de choferes de taxis. Ese es el lado negativo de la irrupción del sistema. Lo que sucedió es que esas personas no estaban preparadas para ocupar otros puestos en el mercado laboral. Es decir, si hubieran estado preparadas, posiblemente la aparición de Uber hubiera sido mucho menos dañina. La contracara de la aparición de Uber es que el sistema logró que cada vehículo que circula por una ciudad sea un potencial taxi. Es decir, en el fondo, también creó oportunidades laborales para un montón de gente que antes no estaba en ese mercado (el de los taxis). De esta manera, así como la tecnología destruye, también crea riqueza y valor. En eso tenemos que concentrarnos”, concluyó Chiesa.