El auto más chico que participó fue un BM 700 Coupé, tripulado por Marcelo Lamon y navegado por Juan José Wojnacki, auto que fue uno de los icónicos de los Grandes Premios Standard de la década del 60.
La doble curiosidad de este auto está en que el navegante fue del grupo de polacos que con un auto similar le hicieron de auxilio y vigilia a Sobieslaw Zasada en 1967 cuando ganó con un Porsche 911, y ahora hizo la experiencia de acompañar a Marcelo Lamon en esta edición, recordando su labor en 1967 junto a la comunidad polaca que acompaño y cuido al piloto ganador de 1967.
Marcelo Lamón nos contó su particular historia con el auto y como participó de este Gran Premio, logrando terminarlo sin abandonar en ninguna etapa.
“Antes que nada me presento, soy Marcelo Lamón, soy médico cordobés y tengo un pasado con Río Cuarto, viví en banda Norte, alguna época estudié en Río Cuarto, y tengo unos recuerdos imborrables, bueno, un saludo para todo el mundo.
Vos sabes que con los BMW y los De Carlos más de una vez fui a buscar repuestos a Río Cuarto de gente conocida de allá ”.
Con respecto a como y desde cuando tiene este auto, nos contó: “Yo soy médico, cuando me recibí, mi papá me regaló este vehículo hace como 30 años más o menos.
Lo fui armando de a poquito y bueno, como lo conozco desde tan joven, desde tan chico, ya que me lo armaba yo en esa época, ahora de viejo, más o menos como lo conozco bien, lo puedo mantener y bueno, nos embarcamos en esta competencia, es una alegría estar acá en de nuevo en Córdoba, imagínate, venimos desde Buenos Aires arriba de esto, de esta chiquitud, parecemos una cucarachita en la ruta, somos el auto más viejo y más chiquitito de la carrera.
Es un esfuerzo enorme, pero bueno, lo hacemos con un placer.
En Catamarca cambiamos medio motor y lo hago yo solo y con gusto. A este auto lo tengo en la cabeza, tornillo por tornillo, porque fue una situación de la vida, cuando a vos te regala un auto con 23 o 24 años, y viste que no tenés un mango, vamos a ser honestos, yo me tenía que arreglar el auto solo y todo eso te queda dentro de la cabeza.
Entonces, bueno, hoy a los casi 60 todavía recuerdo, entonces, por eso me animo a correr con esto. con otro auto yo no podría correr porque no los conozco. Mi profesión hizo que me separara mucho de esto, excepto con este autito.
Así que bueno, eso es lo que hizo que logremos entrar acá. De todas maneras. te saca absolutamente de la profesión y es una terapia. Absolutamente y es una terapia increíble.
Yo se lo recomiendo a mucha gente. Y más si fueran pacientes, no sabes cómo te saca del mundo, te lleva a otro mundo, es como meterte adentro de una cápsula del tiempo, una cápsula espacial, no sé, como subirte a una a una nave. No importa que te subas a esas super máquinas que tengo acá al lado mío también, sino que te sacas de la vida diaria, te rejuvenece, es una de las mejores terapias que yo haya visto, por eso la practico”.
Otra historia que es muy particular es la de una Coupe Chevy SS 1973, con la que participaron Eduardo Saino y su hijo, también llamado Eduardo.
Conversó con Puntal en el Predio Ferial de Catamarca y nos contó la historia del auto y su conexión con Río Cuarto.
“Bueno, en realidad la historia es muy particular y estoy muy ligado a Río Cuarto, ya que mi papá era de la provincia de Córdoba, de Canals, de Pueblo Italiano, tenían campo ahí, la familia Saino. Yo soy Eduardo Saino y corro con una Coupé Chevy que es una Coupé emblemática que estuvo mucho tiempo abandonada, 13 años debajo de un árbol en Campo de Mayo.
Por eso tiene una historia muy particular, ya que decían que era un soldado que había ido a Malvina, que no había vuelto. Entonces el papá no la fue a buscar nunca más, por ese motivo. Otra decía que había participado de la reorganización nacional en la época de la subversión, por decirlo así, y que tenía algunos pormenores.
No, nada de eso, la Coupé de Chevi esta era de un jefe que yo tuve antiguamente en Tinogasta, Catamarca en el año 1988, vamos a aclarar, soy retirado de gendarmería.
Esta Coupé, en una oportunidad cuando falleció Vicente Leónidas Saadi, apodado Cháchara, él me eligió para viajar a Catamarca al sepelio del gobernador, y viajamos con esta Coupe Chevy.
Eso fue en el año 1988, en septiembre de 1988. Y después este jefe se fue de pase a otro destino y yo no la vi más ni a él, ni a la Coupe Chevy. En el año 2017 yo siendo oficial superior de la fuerza, me manda el director nacional de gendarmería a controlar unas camionetas Amarok 2013 que teníamos problemas de embrague en Campo de Mayo y ahí me encontré que debajo del árbol estaba la Coupé que yo había manejado en el año 88. Bueno, me interesó porque mi hijo justo estaba corriendo en TC pista entrerriano y en TC del Litoral con un motor Chevrolet. Y bueno, me interesó y por el motor y la Cuando llegue a Gualeguaychú, porque estoy radicado allá, me dice, no, pero esta Coupé es famosa porque es de un soldado.
Bueno, le expliqué, no esta Coupé era de un jefe, le explico que quedó hemipléjico, que tuvo un accidente, que tuvo lesiones físicas y nunca más la fue a buscar porque no podía manejar. Entonces, me puse en contacto con el y me la vendió, la adquirí porque una cuestión del destino hizo que la encontrara.
Y bueno, le dije a mi hijo, la restauramos, hace lo que quieras. Dice, bueno, yo si la pongo en marcha, la vamos a restaurar, papá me dijo.
Y bueno, la empezamos a restaurarla de a poco y al principio la llevaba en un tráiler y después quise andar y ya ahora estoy participando por segundo año del Gran Premio histórico del Automóvil Club Argentino con este auto y me ha dado mucha satisfacción ahora. Vamos en carrera. Es muy importante”.
Dos de las tantas historias que se viven en este Gran Premio Argentino Histórico, donde cada auto tiene su historia y cada participante lo vive de una manera muy singular.