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En un hecho histórico, tras casi 60 años Estudiantes cambió el sistema lumínico

El partido de anoche no sólo fue preponderante por el triunfo y la punta celeste en esta Zona A de la Primera Nacional, sino también por el anhelo de muchos años, con remodelación y estreno del nuevo sistema de luces.
 
Jornada inolvidable la de anoche para Estudiantes como institución tras el logro de un anhelo de muchísimos años y de muchas dirigencias como era el hecho de remodelar el sistema lumínico con técnología de último modelo para estadios de fútbol, cambiando la fisonomía de las las antiguas seis torres laterales para pasar a tener cuatro, una en cada esquina del Antonio Candini. 

La puesta en escena fue con una emotiva cuenta regresiva donde se dio prácticamente un recambio, una despedida de las viejas torres de hierro para darles paso a las nuevas en la cancha, con un cambio absoluto en la manera de ver los partidos.

Pasaron casi 60 años para que esta obra se viera materializada y de a poco se produjera la despedida de las antiguas, con esos 27 metros tan característicos, que en su tiempo fueron absolutamente innovadores para el fútbol de Río Cuarto.

De esta manera, lo que empezó con obras hace un par de semanas quedó concluido e inaugurado, con el agregado de ver al equipo en la cima de la tabla de la Primera Nacional demostrando un bagaje futbolístico super interesante que le permite ser el equipo que en números nadie supera en esta zona del campeonato. 

Por supuesto que la paridad es lo que reina y prima en esta zona; acá no hay ejemplos como el de San Martín de Tucumán o Sarmiento de Junín, que han podido sacar una ventaja considerable que los ubica con una diferencia por sobre el resto. Si algo tiene esta zona en particular es lo que hacemos siempre con la referencia de la famosa frase “cualquiera le gana a cualquiera” que se da de manera elocuente en cada partido del certamen.

Mucha gente fue testigo de todo lo mencionado, con un lleno total por parte del hincha celeste y del futbolero de Río Cuarto que no pierde la posibilidad de ver fútbol de altísimo vuelo. No sólo por lo que puede hacer el equipo de Marcelo Vázquez sino también por la jerarquía de los rivales, que desde lo colectivo y lo individual ponen a consideración tremendos partidos con una dosis de adrenalina muy particular. 

Así es el momento de Estudiantes en la categoría, disfrutando de estar en lo más alto y con la mira puesta en el gran objetivo que tiene que ver con ingresar entre los primeros cuatro, en esa zona de reducido tan especial y por qué no pensar en más grande aún, el hecho de finalizar primero y jugar por un ascenso de manera directa a la Superliga. Soñar no cuesta nada, es cierto, es la manera en la cual el hincha alimenta su deseo viendo al equipo bien arriba y con un rendimiento físico y futbolístico trascendental. Ver hoy jugar a Estudiantes es meterse en esa caravana de vértigo y ritmo futbolero que lo ubica en donde ya sabemos. En el horizonte, el partido con Independiente Rivadavia, todavía con estadio a confirmar producto de los incidentes que ocasionaron los hinchas leprosos en el partido frente Atlanta de hace dos semanas.

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