Chopin en primer plano
Múltiple y bello concierto con la participación central de Teresita Alaniz y excelente respuesta de la Orquesta de Cámara Municipal. También fueron para celebrar los Conciertos de El Ensamble Universitario y Lisandro Baum.
Con el prolegómeno de la sólida presentación de la Orquesta de Cámara Municipal, Eduardo Lhez recibió en el escenario a Teresita Inés Alaniz para dar lugar al momento central de un excelente concierto.
Estrenado por el mismo Chopin el Concierto N°2 en fa menor, la pieza que abordaron permitió el lucimiento de la pianista pero también la potenciación que gana la Orquesta en el plano sonoro, en proyección y volumen, cuando se le presenta este tipo de desafíos.
Ya en el primer movimiento, marcado “maestroso” y escrito en la forma sonata, el desarrollo inicial de la orquesta, exponiendo los temas principales, pasa de su lirismo inicial, desarrollado por la orquesta básicamente, hasta un desarrollo crescendo, hasta el fortísimo que marca la aparición del piano.
Allí asomó la técnica de Alaniz para marcar ese sobrepaso, en un empuje interpretativo que mantendría entre las oscilaciones hasta que, cambiando de plano hasta arremeter en el segundo movimiento con un espléndido equilibrio sonoro con la orquesta, impulsando la con sutileza el acento profundamente romántico de ese larghetto.
“Cantábile”
En su desarrollo “cantábile”, la pianista debordó sensibilidad hasta el momento de cierre, expoliado por la vivacidad del tercer movimiento, un rondó combinado con marzurka, donde las fuentes populares chopinianas se despliegan magníficas.
Un instante sutil en el que el piano dialoga con la orquesta para cerrar con un brillo que no hizo más que impulsar el levantado aplauso del público, cerrando con una fuerte carga de aprobación a un concierto que duró un poco más, tres bies de la pianista en solitario, pero que bien podría terminado allí, con ese Chopin tan finamente interpretado por solista y conjunto.
Para celebrar
Conciertos de El Ensamble Universitario y Lisandro Baum.
Con la interpretación de “Jeromita Linarez”, una de las obras que forman parte del conjunto “Las presencias” de Carlos Guastavino y al Concierto para guitarra y orquesta de Eduardo Falú, el Ensamble de Música Popular Argentina de la UNRC, impuso la solidez de una formación que a poco más de un año de su creación se atreve a dar un paso adelante del repertorio más convencional que había presentado hasta ahora.
Ya perfilada su calidad en las primeras presentaciones, lo cierto es que la formación que lidera Walter Cisneros, encontró en el trabajo de realización de estas obras, de creciente complejidad, un aliciente para mostrar la calidad de sus integrantes, en un desarrollo que terminó por cuajar con toda potencia sobre los tramos finales de la primera de las piezas citadas y se lanzó hacia un tramo de profunda identidad en la interpretación del famoso “malambo” que cierra la obra de Falú.
En CEMAPA
La presentación de ese excelente guitarrista que es Lisandro Baum, que hace un par de años anduvo ya por aquí en el marco de la Semana de la Cultura, vino a afirmar el valor del trabajo casi de hormiga que viene realizando desde hace mucho tiempo, a la par de su habitual actividad privada en el plano docente, el CEMAPA.
En ese sentido, el trabajo que como impulsor de esa programación, Vicente Ronza realiza por lo bajo, enfrentando incluso que excelentes conciertos no consigan reunir el público que merece, vale un subrayado de reconocimiento, a una tarea que se agrega a las destacadas condiciones musicales muy conocidas en los escenarios locales.
Ricardo Sánchez
Estrenado por el mismo Chopin el Concierto N°2 en fa menor, la pieza que abordaron permitió el lucimiento de la pianista pero también la potenciación que gana la Orquesta en el plano sonoro, en proyección y volumen, cuando se le presenta este tipo de desafíos.
Ya en el primer movimiento, marcado “maestroso” y escrito en la forma sonata, el desarrollo inicial de la orquesta, exponiendo los temas principales, pasa de su lirismo inicial, desarrollado por la orquesta básicamente, hasta un desarrollo crescendo, hasta el fortísimo que marca la aparición del piano.
Allí asomó la técnica de Alaniz para marcar ese sobrepaso, en un empuje interpretativo que mantendría entre las oscilaciones hasta que, cambiando de plano hasta arremeter en el segundo movimiento con un espléndido equilibrio sonoro con la orquesta, impulsando la con sutileza el acento profundamente romántico de ese larghetto.
“Cantábile”
En su desarrollo “cantábile”, la pianista debordó sensibilidad hasta el momento de cierre, expoliado por la vivacidad del tercer movimiento, un rondó combinado con marzurka, donde las fuentes populares chopinianas se despliegan magníficas.
Un instante sutil en el que el piano dialoga con la orquesta para cerrar con un brillo que no hizo más que impulsar el levantado aplauso del público, cerrando con una fuerte carga de aprobación a un concierto que duró un poco más, tres bies de la pianista en solitario, pero que bien podría terminado allí, con ese Chopin tan finamente interpretado por solista y conjunto.
Para celebrar
Conciertos de El Ensamble Universitario y Lisandro Baum.
Con la interpretación de “Jeromita Linarez”, una de las obras que forman parte del conjunto “Las presencias” de Carlos Guastavino y al Concierto para guitarra y orquesta de Eduardo Falú, el Ensamble de Música Popular Argentina de la UNRC, impuso la solidez de una formación que a poco más de un año de su creación se atreve a dar un paso adelante del repertorio más convencional que había presentado hasta ahora.
Previous Next
En CEMAPA
La presentación de ese excelente guitarrista que es Lisandro Baum, que hace un par de años anduvo ya por aquí en el marco de la Semana de la Cultura, vino a afirmar el valor del trabajo casi de hormiga que viene realizando desde hace mucho tiempo, a la par de su habitual actividad privada en el plano docente, el CEMAPA.
En ese sentido, el trabajo que como impulsor de esa programación, Vicente Ronza realiza por lo bajo, enfrentando incluso que excelentes conciertos no consigan reunir el público que merece, vale un subrayado de reconocimiento, a una tarea que se agrega a las destacadas condiciones musicales muy conocidas en los escenarios locales.
Ricardo Sánchez