Los resultados de la encuesta son particularmente interesantes ahora que se aproxima la visita del Papa León XIV a la Argentina. Según la encuesta, que abarcó a las 24 jurisdicciones del país, más de 5 millones de personas tienen la intención firme de asistir a ver al Sumo Pontífice durante su gira de noviembre.
La encuesta relevó 21 maneras de relacionarse con lo sagrado en la vida cotidiana, que van desde rezar y meditar hasta tener altares en el hogar, llevar objetos religiosos o recurrir a herramientas digitales para compartir mensajes vinculados con la religiosidad.
Entre las conclusiones del estudio, las más importantes son:
- Cuando se enfoca en las prácticas, la religión está en todas partes. Los argentinos no son inactivos en cuanto a religión o espiritualidad pero hay un desplazamiento hacia prácticas más diversificadas y personalizadas.
- En el país coexisten religiosidades de alta y baja intensidad: algunas viven intensamente su relación con la religión pero al menos un 20 por ciento de los encuestados señaló que se vinculan con las prácticas de manera desmotivada o por costumbre.
- “Se confirma la privatización e individualización de las prácticas religiosas: las prácticas solitarias, íntimas y domésticas (oración a solas, meditación, altares en el hogar) se priorizan por sobre las grupales o comunitarias. Se consolida así un fenómeno que algunos estudios han identificado como cuentapropismo religioso”.
El rezo o la oración fuera de las misas o cultos se posiciona como la práctica más extendida y más valorada: un 76% la realiza y para el 35,2% es la acción religiosa o espiritual más importante de su vida. Le sigue la asistencia a misa o servicios religiosos, considerada la práctica más significativa por un 12,2%. En contraste, entre quienes reportan al menos una práctica religiosa durante el último año, un 20,9% indica que “ninguna” le resulta importante, lo que es indicio de vínculos más esporádicos, débiles o desmotivados.
En cuanto a las creencias, el 70 por ciento de los argentinos cree en Dios, mientras que el 8,3 por ciento cree en una energía u orden superior.
Pero en cuanto a la dinámica de las adscripciones a las distintas religiones, el catolicismo está perdiendo feligreses. El 78 por ciento de los encuestados señaló que el catolicismo fue su religión de crianza pero sólo el 60,2 por ciento la considera como su religión actual.
Creció fuertemente quienes señalan que no tienen ninguna filiación religiosa. El 5,8 por ciento manifestó que en su familia de crianza no tenían pertenencia religiosa mientras que ahora el 19,3 por ciento se inscribe en esa categoría.
A la vez, la religión evangélica muestra un crecimiento. Pasó del 11,3 que la menciona como su religión de crianza al 14,3 por ciento que señala que es su religióna actual.