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"Estoy acá para vos": Lorena, una enfermera con corazón de oro

Cada martes y jueves, Lorena recorre los barrios para visitar a los adultos mayores. Entre controles médicos y charlas compartidas, acompaña a quienes más lo necesitan

 
 

La soledad pesa, y a veces más que los años. En Italó, una pequeña localidad del Departamento de General Roca, con no más de 1100 habitantes, Lorena, la enfermera del Hospital Marini recorre las calles y golpea fuerte la puerta de los más grandes.

"Me encanta acompañarlos, escucharlos, sus anécdotas...", relata Lorena con una emoción que trasciende en sus palabras. Ella sabe que en estos rincones donde las familias a veces quedan lejos, su visita es mucho más que un chequeo médico. El ritual del "estoy acá para vos". Es un puente de conexión, un oído atento para las historias que no tienen tiempo, un sostén y un abrazo para cuando la tristeza asecha.

La rutina de Lorena es como la de muchos profesionales. Pero los martes y los jueves, en su mochila suma un tensiómetro, el termo y las ganas de charlar. "Es una atención verlo cómo me reciben con sus miradas de felicidad... me esperan con mucha ansiedad", relata Lorena, orgullosa de una rutina que empezó como un proyecto y hoy es parte vital de su vida. Los martes va el Barrio Norte y los jueves al Barrio Sur.

"Estoy acá para vos"

Cada vez que golpea la puerta, hay una mesa con unas galletitas y el mate cebado para acompañar la visita, las anécdotas que ellos le cuentan, las sonrisas que brotan, que hacía días no tenían. Al final de la jornada, ella se vuelve a su casa con una paz enorme, sabiendo que por un rato, esos abuelos sintieron que no están solos. Es un alivio mutuo: para ellos, la certeza de que alguien se preocupa; para ella, la satisfacción de saber que marca la diferencia.

"Para mí es un orgullo hacer este trabajo, estar con los adultos mayores y hacerles sentir que estoy para ellos para lo que sea"

Esta iniciativa que Lorena lleva adelante con tanta vocación nació de un proyecto municipal impulsado por el Intendente Ariel Vidorez, coordinado en conjunto con el Hospital Ítalo Luis Mario Marini, a cargo de la directora Dra. Patricia Bernal y la Jefa de Enfermería Laura Escudero.

Lorena no dudó un segundo cuando le propusieron el desafío. Sabe que, aunque existen espacios valiosos como el Centro de Jubilados —donde se dictan talleres de memoria y gimnasia—, las necesidades económicas actuales golpean fuerte a los abuelos, a quienes muchas veces no les alcanza la jubilación para los medicamentos y sus gastos diarios.

La anécdota: "Don Nenin"

Al ser una localidad pequeña, se conocen entre todos. Una de las anécdotas que Lorena guarda con más cariño ocurrió en la casa de Don Nenin, un vecino muy querido del pueblo. Tras realizarle los controles y compartir una linda charla, Lorena le propuso sacarse una foto. Con mucha picardía, el abuelo se largó a reír y le dijo: "No, porque si no su marido se va a enojar". Tiempo después, cuando ella le contó que la foto había salido en las redes sociales por otros medios, Don Nenin —que no tiene un teléfono de alta tecnología— no lo podía creer y se llenó de alegría. Verse ahí, reconocido por sus vecinos, fue un mimo al corazón.

Y es eso mismo lo que siente Lorena, cada vez que va a visitar a uno de ellos. Ya que va más allá de un control médico; se trata de presencia, oído atento y comunidad. Los adultos mayores necesitan el contacto con sus vecinos para seguir fortaleciendo los vínculos que los mantienen activos.

"Para mí es un orgullo hacer este trabajo, estar con los adultos mayores y hacerles sentir que estoy para ellos para lo que sea", concluye Lorena, sintetizando el encuentro que le devuelve la calidez y el cuidado a quienes más lo necesitan.