Dosis tiradas. Esposos de funcionarias y secretarios de dirigentes políticos que eran inmunizados contra el coronavirus a pesar de que no estaban en las listas. Faltantes de vacunas.
Esa es la realidad que describe G., la enfermera con 15 años de antigüedad en el Municipio que el miércoles fue denunciada por el gobierno por haberse quedado con una vacuna y habérsela aplicado a su pareja.
Ella dice que fue un error, que lo admite y que actuaría distinto si pudiera volver el tiempo atrás. Pero asegura que lo hizo para que no se tirara una dosis, como sostiene que ocurrió en otras oportunidades.
El viernes, dos días después de que su caso quedara expuesto en los medios y que se informara que fue separada de su puesto por la irregularidad, G. se presentó espontáneamente a la Justicia para dar su versión ante el fiscal Pablo Jávega, que investiga la desaparición de la vacuna del Polideportivo Municipal N° 2.
La enfermera habla con Puntal en el estudio de su abogado. A su lado está su pareja, el hombre que recibió la vacuna de manera irregular. G. dice que tiene miedo de perder su trabajo y que está dolida por cómo se trató su caso. Y no sólo se defiende sino que también ataca: dice que ella fue tratada como una ladrona pero que, en medio de la escasez de vacunas, en Río Cuarto se tiraron dosis y, además, que no sólo su novio se vacunó irregularmente sino también “secretarios de secretarios” y “esposos de funcionarias”, en una especie de vacunatorio VIP como el que funcionó en el Ministerio de Salud de la Nación y que provocó la salida de Ginés González García.
G. pide que no le saquen fotos de frente e inicia su relato.
“Fui a trabajar como todos los días. Hace 16 años que soy enfermera de la Municipalidad y hace 27 años que soy enfermera. Ese día me presenté a trabajar como cualquier otro; empezamos a armar las células, nos traen las vacunas y arrancamos. Hay dos compañeras que están en la parte administrativa, que van cargando la información en el programa, y otra es la que vacuna. Por lo general, nos vamos turnando para no cansarnos. En un momento me toca a mí hacer la parte de vacunación. Nos traen vacunas cada cierto tiempo, son vacunas que se tienen que descongelar a mano y se colocan en el momento. Son las vacunas rusas. Cerca del mediodía, que no sé bien qué hora era, nos quedamos sin gente, había vacunas en la bandeja. Cuando levanto la bandeja para ponerla en la conservadora para que no esté expuesta en la mesa, entre los papeles de las jeringas y debajo de las alitas de la bandeja, cuando levanto veo que había una de las vacunas; la agarro, la toco y estaba natural. Puse el resto en la conservadora y, en ese momento, él me escribe (señala a su pareja) para traerme unas cosas y decidí colocársela”.
- ¿Esa que estaba natural?
- Claro. Si no se aplica ya no sirve porque no tiene cadena de frío. No sé desde qué hora estaba ahí. La verdad es que no sé desde qué momento, si era desde las 8 de la mañana, porque nos iban trayendo vacunas a cada rato. Me quedo con la vacuna y no quise implicar a mis compañeras porque ellas son nuevas, monotributistas, y me quedé con la vacuna porque no sabía qué hacer. Se iba a descartar, a lo mejor nos iban a retar y decidí. Cuando él me escribe le pregunto. De hecho, él no se quería vacunar y lo vacuné. Cuando me trajo lo que me tenía que traer lo vacuné. Yo había hecho un trabajo en otro lado, tenía que cobrar pero no podían depositarme en mi cuenta. Entonces, me piden otro CBU y yo les di el de mi pareja; cuando le depositaron la plata, él la sacó del banco. Él la saca el lunes a la noche y el martes me la lleva al trabajo. En ese momento lo vacuné.
- ¿Cómo se descubrió la situación? La Municipalidad dijo que fue a través de los controles que se hacen de la existencia de las dosis.
- Se supone que se controlan. En un momento me dicen que faltaba una vacuna en esa celda de vacunación, me preguntan, yo no sabía qué contestar y dije que no, que no faltaba ninguna. Pero también para proteger a las otras chicas que eran nuevas. Y sé que ha habido faltantes y que se ha vacunado gente que no estaba en la lista.
- Vos hiciste recién dos afirmaciones: que se descartaban vacunas y que se inmunizó a gente que no estaba en la lista.
- Con respecto a los geriátricos, sé que se habían descartado y, de hecho, habían regresado una vez y venían con unas vacunas sobrantes y si no tenían a quién colocárselas las tenían que descartar. De hecho, se colocó a una administrativa del Centro de Salud para no descartar la vacuna y sé que se han vacunado secretarios, esposos, en el Centro de Salud, cuando salió la primera vacuna.
- ¿Secretarios de funcionarios?
- Sí.
- ¿Y esposos también de funcionarias?
- Sí. Se preguntó por qué y dijeron, bueno... (se encoge de hombros).
- ¿Era gente que no cumplía los requisitos, no eran mayores de 70 ni estaban en los listados?
- No estaban en los listados.
- ¿De eso quedó algún registro? De la gente que fue y se vacunó por fuera...
- No, de hecho a una de mis compañeras, que hace las tareas de limpieza, le tocaba un sábado, porque se vacunaban los sábados por las reacciones que tenía la vacuna para después no faltar a trabajar. Ella iba llegando al Centro de Salud para que la vacunen y le dicen que se vuelva, que la iban a llamar para la próxima y después ella se entera de que esa vacuna fue para el esposo de una de las funcionarias. Su vacuna fue para él.
- ¿Ella no fue vacunada y su dosis fue para otra persona con contacto político?
- Sí.
¿Sabés si eso era habitual, si muchas personas relacionadas con funcionarios recibieron vacunas?
- De eso no puedo decir nada. Pero a esto que te digo lo confirmé anoche.
- ¿Esto fue en la primera etapa, antes de que pasara lo que pasó a nivel nacional con el vacunatorio VIP?
- Sí. Cuando llegaron las vacunas.
- ¿Hubo gente que se quedó sin su vacuna por esta vacunación paralela?
- Sí, compañeras. Que después fueron vacunadas pero cuando fueron citadas las hicieron volver porque su vacuna fue para otra persona.
- ¿Eran funcionarios o gente relacionada con funcionarios?
- Esa vez fue gente relacionada con una funcionaria del Centro de Salud.
- ¿Sabés quién decidía qué funcionario o qué persona relacionada se vacunaba sin estar en el listado?
- No, ellos iban, a veces de prepo. A eso yo no lo he vivido. No puedo decir que me obligaron a vacunar al esposo de o al secretario de pero sí lo confirmé con compañeros. Incluso anoche hablé con uno de ellos y le pregunté si me daba permiso para decirlo y me dijeron que sí porque es así.
- ¿Estás desde el principio de la vacunación?
- No, yo hacía menos de 15 días que me había reincorporado en el trabajo. Estaba con una licencia. Estaba a cargo del dispensario número 8 en el medio de la pandemia y me dejaron sola. Tuve mis compañeros que se habían contagiado, menos yo, y quedé sola para todo desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Y cuando teníamos que hacer los controles en las rutas salíamos de ahí, iba a mi casa, me preparaba, comía, me pasaban a buscar y era desde las 10 de la noche hasta las 6 de la mañana. Después volvía a mi casa, me bañaba y volvía a entrar al dispensario a las 7 de la mañana. Llegó un momento que me agotó, no dormía, estaba muy cansada porque no mandaban gente, no había apoyo ni interés ni se valoraba al empleado. De hecho, la comida, las viandas ahora se dan porque escuché que le mandaban comida a un compañero pero a nosotros no. Ahí se generó un poco de discordia hasta que ahora se están dando las viandas para los que hacen doble turno.
- ¿Qué sentiste cuando viste la presentación pública que el gobierno municipal hizo de tu caso?
- Me pareció que fue muy injusto tratarme de ladrona. No han considerado ni valorado todo lo que uno ha hecho en estos más de 15 años. Amo lo que hago y he trabajado en lugares que ni te imaginás para ir a buscar gente, ir a vacunar, ir a controlar. Sábado, domingo, feriados. La responsabilidad para mí siempre fue una de mis prioridades. Nunca he dejado solo a un paciente si no ha estado bien. Hemos hecho trabajo de asistente social, de psicólogas porque enfermería es la que filtra, donde podés darles una solución o guiarlos para que sean atendidos o se vayan conformes. Pero ahora, esto demuestra que somos un número de legajo, no nos defienden como trabajadores. Es doloroso saber que nunca nos han valorado y caer ahora en la realidad por esto. Yo no maté a nadie.
- ¿Pero vos considerás que cometiste un error o creés que la Municipalidad sobreactuó?
- Sí, para mí fue para tapar lo anterior. Necesitan que eso quede así. Y con esto cortan por lo más fino y quieren demostrar que encontraron a quien se llevó una vacuna o lo que sea. Pero no se fijan lo que pasó, que tuvimos a alguien que estuvo más de seis meses, cobró mucho más que nosotros, nosotros no llegamos ni a los 30 mil pesos. Siempre tenemos dos o tres trabajos aparte porque no llegamos. No es como la gente cree que nosotros los municipales tenemos el sueldazo porque no es así. Siempre tenemos que estar buscando otro trabajo para poder llegar a fin de mes. Esta otra persona que estuvo atendiendo, que atendió a más de 400 personas.
- Te referís a Ignacio Martín.
- (Asiente) Medicó, mató y quedó todo en la nada. Y fueron los de arriba los que lo contrataron.
- ¿Cuando te preguntaron por la dosis decís que te bloqueaste?
- Me bloqueé, no sé qué me pasó. No sé. No puedo explicarlo.
- ¿Hoy actuarías distinto?
- Yo a lo mejor hubiese avisado. Avisaría. Pero mi vocación es proteger, promover la salud. Quisiera que preguntaran en los lugares donde trabajo cuál ha sido mi conducta, inclusive acá siempre ha sido intachable. He hecho muchas salidas comunitarias y he trabajado, me he puesto la camiseta de la Municipalidad y la he defendido, pero con todo esto...
- ¿Se hacen controles sobre las dosis?
- La verdad que no te podría decir. Estaría bueno que se pudiera revisar en las listas que tienen si han sido vacunados los que debían y si se han colocado las vacunas en su totalidad a las personas que se tenían que vacunar.
- ¿Todo esto te genera más que nada temor por tu trabajo?
- Obviamente. Soy madre soltera. Tengo que hacer changas para poder llegar a fin de mes. Y sí, me preocupa esto. Mi conducta ha sido siempre intachable, nunca he tenido una sanción, siempre he estado para lo que sea y esto me parece que ha sido muy injusto. Reconozco el error de no haber avisado pero que me condenen así de ladrona me parece que está muy de más. Voy a asumir lo que me depare esto pero me parece muy injusto.
-¿Pudiste hablar con alguien, algún jefe o funcionario?
- No me han hablado, no me han mirado porque automáticamenteme sacaron y me llevaron a otro lugar a trabajar. Y digamos que el bullyng psicológico está. Llegás a trabajar, todos te miran y escuchás el murmullo y no tenés a nadie de tu parte. Yo los entiendo porque tienen que cuidar su trabajo, la mayoría son mujeres jefas de familia y las entiendo. Pero es fea la situación. Y que tus jefas no te miren o que te ignoren después de lo que uno ha hecho, no está bien.

