Salud

"Enfermería es vocación": casi tres décadas de profesión, al servicio de los pacientes

En el marco del Día Internacional de la Enfermería, la presidenta del Comité de Seguridad del Paciente del Instituto Médico Río Cuarto (IMRC), María Elena Juárez (M.P. 15892), repasó su trayectoria que transita ya 28 años. Desde sus inicios en terapia intensiva y su experiencia en pandemia, habló de los desafíos, las emociones y la transformación de una profesión que considera “una forma de vida”

La presidenta del Comité de Seguridad del Paciente del Instituto Médico Río Cuarto (IMRC), María Elena Juárez (M.P. 15892). Foto: Andrés Oviedo

 

En el marco del Día Internacional de la Enfermería, conmemorado el pasado 12 de mayo, la historia de María Elena Juárez (M.P. 15892) resume buena parte de una profesión que alterna entre la asistencia técnica y la contención emocional del paciente, y que tiene por denominador común la empatía y el compromiso cotidiano.

Con casi tres décadas de trabajo en el Instituto Médico Río Cuarto (IMRC), la actual presidenta del Comité de Seguridad del Paciente de dicho centro repasó su recorrido profesional y reflexionó sobre la evolución de una tarea que, asegura, “se lleva en el alma”.

Juárez ingresó a la institución en 1998 y desde entonces desarrolló prácticamente toda su carrera en áreas críticas. Terapia intensiva, unidad coronaria y servicios de alta complejidad fueron los escenarios en los que comenzó a construir experiencia profesional y también humana. “Siempre me desempeñé en cuidados intensivos. Ahí me formé y trabajé mucho con el paciente crítico”, recordó Juárez, en diálogo con Salud & Ciencia.

Aquellos primeros años de trabajo marcaron el inicio de un camino que la llevaría luego a ocupar distintos espacios de conducción dentro del Instituto. Primero como referente de cuidados críticos, después como supervisora y más tarde como jefa de Enfermería, función que desempeñó durante once años coordinando el trabajo del área en todo el grupo sanitario. Hoy, desde la presidencia del Comité de Seguridad del Paciente, continúa ligada a la mejora de procesos y a la calidad asistencial, aunque con otra mirada más estratégica e institucional. Sin embargo, asegura que el espíritu sigue siendo exactamente el mismo que la impulsó cuando eligió la profesión: la vocación de servicio.

“Elegí esta profesión porque la llevo en el corazón. Enfermería es vocación, es trabajar todo el tiempo con el ser humano, con la atención, con el cuidado, con las indicaciones médicas y con el acompañamiento permanente”, expresó la enfermera profesional.

Varios cambios

Hablar de casi 30 años dentro de un centro de salud implica también hablar de profundas transformaciones en el sistema sanitario. Para Juárez, la enfermería actual dista mucho de la que existía cuando comenzó a trabajar a fines de los ‘90.

“La profesión fue creciendo día a día, año a año. Hoy se trabaja muchísimo más en equipo y la enfermería está muy involucrada en todos los procesos relacionados con la calidad en atención”, explicó.

En ese sentido, destacó que el crecimiento profesional estuvo acompañado por una mayor capacitación técnica, incorporación de protocolos y avances vinculados a la seguridad del paciente. La acreditación de calidad obtenida por la institución también implicó, según sostuvo, una participación mucho más activa del personal de enfermería en la toma de decisiones y en la organización de los procesos asistenciales.

La enfermería moderna ya no se limita únicamente a la asistencia básica o al cumplimiento de indicaciones médicas. Actualmente ocupa un rol clave dentro de equipos interdisciplinarios, participa de procesos de gestión, auditoría, prevención y mejora continua, además de incorporar constantemente nuevas herramientas tecnológicas y científicas.

“Todo lo relacionado con calidad en atención implica trabajar en procesos, y enfermería participa activamente en todos ellos”, remarcó. Sin embargo, pese a los cambios tecnológicos y organizativos, Juárez insiste en que hay un componente que permanece intacto: el vínculo humano con el paciente.

El factor emocional

Gran parte de la trayectoria de Juárez estuvo ligada a cuidados intensivos, probablemente uno de los espacios más exigentes dentro de cualquier institución médica. Allí, la cercanía cotidiana con situaciones límite deja huellas difíciles de olvidar.

“Son situaciones que a veces quedan grabadas para siempre. Uno trabaja permanentemente con momentos muy delicados de la vida de las personas”, señaló.

La terapia intensiva enfrenta a médicos y enfermeros con escenarios extremos: pacientes graves, emergencias permanentes, familias atravesadas por la angustia y decisiones clínicas complejas. En ese contexto, el rol de enfermería adquiere una dimensión particularmente sensible, porque es el profesional que permanece junto al paciente durante toda la jornada.

La experiencia acumulada durante años en esas áreas también le permitió comprender la importancia del trabajo colectivo. “Enfermería es trabajo en equipo”, repitió varias veces durante la entrevista, convencida de que ningún proceso de atención puede sostenerse de manera individual. Ese aprendizaje, según explicó, fue central para afrontar uno de los períodos más difíciles de toda su carrera: la pandemia de Covid-19.

La pandemia: el desafío más duro

Pocas experiencias atravesaron tan profundamente al sistema sanitario como la pandemia. Para quienes trabajaban dentro de hospitales y clínicas, significó convivir diariamente con el miedo, el agotamiento físico y emocional, y la incertidumbre permanente.

Juárez no solo debió enfrentar esa situación desde su rol profesional, sino también desde lo personal. Durante la emergencia sanitaria se contagió de Covid y permaneció varios meses alejada del trabajo. “Fue una etapa muy difícil para todos los que trabajamos en salud y sobre todo para enfermería. Yo también me enfermé y estuve mucho tiempo fuera de actividad”, recordó.

La pandemia puso de manifiesto la importancia estructural del personal de enfermería dentro de cualquier sistema de salud. Mientras gran parte de la población permanecía aislada, fueron ellos quienes continuaron sosteniendo la atención permanente en salas de internación, unidades críticas y guardias. “Costó mucho. Fue muy duro trabajar en salud en esa etapa”, resumió Juárez.

El valor del agradecimiento

Cuando se le pregunta cuál es la mayor gratificación que le dio la profesión, Juárez no duda en poner el foco en los pacientes. “Es muy gratificante cuando alguien te agradece la atención y una puede ver que se va recuperado”, expresó.

En la dinámica hospitalaria, enfermería es probablemente el área que mantiene el contacto más continuo con quienes atraviesan una internación. Son los profesionales que acompañan las 24 horas del día, los 365 días del año, observando cada evolución, cada necesidad y cada cambio en el estado de salud.

“Uno termina teniendo un conocimiento muy amplio de cada paciente porque está permanentemente en la asistencia”, explicó.

A lo largo de toda la entrevista, una palabra apareció repetidamente y fue “vocación”. Para Juárez, no se trata simplemente de una característica deseable, sino de un requisito indispensable para ejercer la enfermería de manera plena. “Hay que tener vocación para estar en enfermería”, sostuvo.

La profesión exige conocimientos técnicos, actualización permanente y capacidad de reacción ante situaciones complejas. Pero también demanda empatía, paciencia y una enorme fortaleza emocional. “Es muy hermosa la atención hacia el paciente, sobre todo en momentos difíciles de la vida, cuando realmente necesita sentirse atendido y acompañado”, señaló.

En ese marco y, al dirigirse a los jóvenes que piensan en iniciar la carrera, Juárez eligió transmitir un mensaje sencillo pero contundente: “Enfermería es vocación y trabajo en equipo”.