Nacionales | entrevista

"No sólo va a permitir exportar más, sino que se podrá importar mejor"

Maximiliano Moreno, director de la Fundación INAI (Instituto para las Negociaciones Agrícolas Internacionales) analizó para Puntal los beneficios de un acuerdo que tardó 25 años en madurar. Las claves en la cadena del agro

 

Maximiliano Moreno es director de la Fundación INAI (Instituto para las Negociaciones Agrícolas Internacionales) y uno de los máximos expertos en el comercio mundial de productos del campo y la agroindustria.

En diálogo con Puntal, el especialista destacó la relevancia de los avances en el acuerdo entre el Mercosur y la UniónEuropea, pero remarcó que lo anunciado ayer “fue un paso muy importante, pero la historia todavía no terminó, hay que cumplir con algunas condiciones más”, explicó.

¿Cómo sigue?

Pensemos que el 20 de diciembre se iba a firmar el acuerdo y el Mercosur se quedó esperando; no se pudo firmar, porque la presidenta de la Comisión Europea no tuvo la autorización interna para avanzar. Para firmarlo necesitaba la autorización de los Estados miembros de la Unión Europea. Lo que se consiguió ahora es que los 27 Estados miembros, no de forma unánime, pero sí a través de un sistema de mayoría, lograron esta autorización para firmar el acuerdo. A pesar de la oposición de Francia, Polonia, Hungría y de algunos otros países.

Ahí fue clave la posición de Italia...

Exactamente. Porque se requiere una doble mayoría, 55% de los Estados miembros, que son 15, pero tienen que representar como mínimo el 65% de la población del bloque.

Los votos en contra de Francia, Polonia, Hungría, ¿eran previsibles, tiene que ver con resguardar sus propios intereses, especialmente vinculados al agro?

Desde la Fundación, en diciembre, hicimos una crítica a los malos entendidos, a los prejuicios o preconceptos que hay desde el lado europeo con respecto a la agenda agroindustrial, porque insisten con que esto va a ser terminal para los productores europeos o los consumidores europeos.

¿Por ejemplo?

El primer punto es el riesgo comercial, siempre se dice que el Mercosur va a barrer y que no van a quedar productores europeos. Eso no es cierto, porque las cuotas que nos dan son cuotas que nunca superan el 1% o el 2% del mercado. Además, hay productos que fueron excluidos del acuerdo, pero hay un montón de herramientas y por eso se tardó 25 años; porque se analizó producto por producto, de los dos lados, para evitar que el acuerdo genere daño. Y, además, hay un montón de mecanismos que impiden cualquier tipo de daño comercial. Después está el otro prejuicio, que es el de que vamos a vender productos de baja calidad o productos envenenados u otras acusaciones; y eso, lógicamente, no es cierto, porque primero, nuestros productos son emblemas a nivel mundial. En todos lados están nuestros productos, no son de mala calidad, ni productos que no respeten los más exigentes estándares sanitarios. Hoy el Mercosur vende, y vende mucho a Europa, así que eso también es un prejuicio. Además, el acuerdo es muy claro y dice que se debe cumplir con las exigencias del país importador, y punto. Con acuerdo o sin acuerdo, el Mercosur vende productos de altísima calidad y nada de esto va a cambiar.

¿Y la sustentabilidad?

Ese es otro prejuicio. Siempre está esta mirada de que el Mercosur vende productos con una gran huella de carbono y se vincula a la deforestación. Bueno, nada de esto es cierto. El Mercosur está en condiciones de dar garantías de toda la sostenibilidad de su producción. Es parte de los tres grandes mitos que yo veo desde el lado de la agricultura europea. Siempre se les ha explicado esto. Pero no le salió mal al agricultor europeo, porque, de hecho, lo que consiguió a partir de todo el ruido que se generó, fueron más subsidios. Entonces, les fue bastante bien, consiguió subsidios, consiguió que le bajaran los derechos de importación para algunos fertilizantes.

¿En el fondo hay una ventaja competitiva de los productos agroindustriales del Mercosur y ese es el gran temor?

No todos los productos están en esa situación. Yo lo que sí puedo decir es que, si se compara a Europa con Argentina, y esto no lo digo yo, lo dice la OCDE, el productor argentino tiene lo que se llama PCE, que es un nivel de apoyo negativo, mientras en el caso de Europa es positivo. Entonces, de un lado se subsidia y del otro lado se les cobran impuestos. Por supuesto que Argentina es muy competitiva en su cadena agroindustrial y tenemos grandes productores y toda una cadena de transformación que es muy eficiente, pero la verdad es que cuando uno mira las condiciones, en Europa son mucho más beneficiosas. No competimos con la billetera que tiene Europa para subsidiar, ojalá tuviéramos esos recursos económicos para apoyar a la producción, pero no es el caso.

¿En dónde podrían estar las principales oportunidades a partir de esto?

Hay que destacar que hablamos de un mercado de 450 millones de habitantes, que tiene un PIB per cápita de 43 mil dólares por año, y que importa 220 mil millones de dólares de productos agroindustriales por año y ahora se va a abrir más a productos del Mercosur. Hoy Argentina solamente envía a Europa el 3% de sus exportaciones y, gracias al acuerdo, se van a generar condiciones arancelarias y no arancelarias que nos van a permitir mejorar ese acceso. Pensemos que el 99,5% de lo que el Mercosur exporta a la Unión Europea va a entrar en mejores condiciones. Con lo cual, es un mega acuerdo que beneficia a todas las estructuras productivas de un lado y del otro. Todos los sectores van a tener su oportunidad de mejorar el acceso al mercado europeo. Hablamos mucho de carne, pero esto abarca productos de la pesca, vinos, granos, derivados.

¿Es de esperar que ese 3% que tiene Argentina pueda crecer de manera significativa?

El acuerdo es muy importante, pero este acuerdo no es lo suficientemente importante o determinante para fundirte si el resto lo haces bien o para salvarte si el resto lo haces mal. El acuerdo ofrece oportunidades, el aprovechamiento de esas oportunidades va a depender de un montón de otras cosas que tiene que hacer la Argentina y el Mercosur para que estas oportunidades puedan traducirse en negocios concretos. Así que, de vuelta, vos podés bajar el arancel, podés sacar barreras sanitarias, podés allanar todo el camino, pero para que esto pueda traducirse en operaciones concretas, es necesario tener en cuenta todo el entorno del negocio. Tener una macro ordenada, créditos, logística, para lograr negocios concretos.

De manera inversa, ¿el campo y la agroindustria también pueden beneficiarse por la importación de bienes o insumos en mejores condiciones?

Claro. Pensemos en productos o insumos, fertilizantes, agroquímicos, maquinaria. Claramente, esto va a mejorar la eficiencia y la ecuación de los productores.