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Eric y José, dos moldenses en la cumbre del volcán Lanín

Unidos por la pasión del deporte y superar desafíos personales, Preidikman y Echave alcanzaron la cima. Tras cumplir esa meta, luego subieron a sus bicicletas y recorrieron parte del Camino de los Siete Lagos.

“Yo siempre me planteo metas y trabajo para alcanzarlas”, sentencia Eric Preidikman. Y una vez más lo logró. Esta vez junto con su amigo José Echave se animaron al gran desafío de escalar y hacer cumbre en el volcán Lanín, ubicado en el parque homónimo en la provincia de Neuquén.

Oriundos de Coronel Moldes, realizaron esta expedición entre los días 3 y 4 de diciembre último, pero además recorrieron en bicicleta parte de la ruta de los Siete Lagos.

Eric ya es conocido por su espíritu inquieto y deportivo. En 2018, y después de varios años, logró completar el recorrido en bicicleta de la histórica ruta 40. Ese fue su propio viaje, individual y de descubrimiento de los propios límites.

También escaló varios cerros de distintas provincias argentinas y hace pocos días junto con el Vasco hicieron cumbre en el Lanín.

Allí, en lo más alto del Lanín, enarbolaron la enseña patria y desde los 3.776 metros que alcanza este volcán ante sus ojos descubrieron el imponente paisaje de la Cordillera de los Andes, los lagos y los numerosos volcanes tanto del lado argentino como chileno.

Contagiando entusiasmo

En diálogo con Puntal, Eric contó de esta nueva experiencia y anuncia que vendrán otras más. “Mientras el físico me dé y la familia me acompañe, voy a seguir”, sentencia.

“Esto surgió en la pandemia. Luego de que terminó lo de la (ruta) 40. Yo entreno y siempre me pongo metas. Sea una carrera de bicicleta o hacer algún recorrido, todo eso me motiva a entrenar. Y lo hago solo”, comienza a relatar. “Yo tenía la idea de hacer la carretera austral chilena en bicicleta, pero surgió la pandemia. En medio conocí a un muchacho de Esquel que, aunque no es guía profesional, subió varias veces al Lanín. Él fue quien en una charla me lo propuso. La verdad, nunca me lo había planteado, pero me mandó toda la información y me entusiasmé”.

Mientras entrenaba para hacer esta expedición, invitó a amigos y conocidos de Moldes para sumarse. Por un lado, para compartir el desafío y, además, abaratar costos.

“Al principio eran un montón, pero yo sabía que después se iban a ir bajando. Una tarde entrenando en la bici pasé por el campo del Vasco (José Echave), le conté y le propuse que se sumara. Al día siguiente me llamó para decirme que iba”, detalla.

Entrenamiento previo

La expedición requiere de todo un trabajo previo y de un exigente entrenamiento para estar preparado para el escalamiento de este volcán, que, aunque no es de los más elevados, por sus características plantea numerosas dificultades.

Así, meses anteriores al viaje hicieron incursiones a cerros de la zona para reforzar la resistencia. “En mi caso personal, yo también entreno solo en el campo y, en una oportunidad que tenía que ir a lo de un amigo que también vive en el campo, me fui caminando los 22 kilómetros.Preparé la mochila con todo lo que iba a llevar a la montaña. También el calzado, salvo la ropa, que no me la puse porque hacía calor. Y tardé más de 4 horas”.

“El Lanín es elegido por gente de todo el mundo por la dificultad que plantea el escalar los 3.776 metros, con hielo y suelo empinado”. “El Lanín es elegido por gente de todo el mundo por la dificultad que plantea el escalar los 3.776 metros, con hielo y suelo empinado”.

Escalar el Lanín implica una travesía de 12 horas, en terrenos empinados y cubiertos de hielo.

“Gente de todo el mundo lo elige por eso. Son 3.776 metros, pero muy empinados y un terreno peligroso. Además subís con una mochila de entre 15 y 17 kilos, porque nosotros fuimos solos, con mi amigo de Esquel. Y los refugios que hay son muy precarios, de dos paredes de chapa y una puerta. Salvo que vayas con empresas privadas o guías que cobran $ 37.000 y que te dan todo y tienen domos más equipados”.

Eric y José se aventuraron a la travesía de forma particular.

Tras gestionar el turno, allá por septiembre, finalmente a principios de diciembre emprendieron el viaje en camioneta rumbo a San Martín de los Andes. “Llegamos hasta el paso Tromen. Caminamos hasta el refugio Caja (Club Andino Junín de los Andes), es donde nosotros paramos. Hay otros del Ejército más abajo y domos de particulares. Nosotros elegimos ese lugar”.

El escalamiento

Del escalamiento al Lanín, reitera Preidikman, la mayor dificultad es la característica de este, que es muy empinado. A modo de ejemplo, señala: “Nosotros caminamos desde donde dejás la camioneta a la cima, son 11 kilómetros y 300 metros, que parece no es nada, pero demorás 12 horas para llegar arriba, porque es muy empinado”.

El pasado 3 y 4 de diciembre Eric y José concretaron la travesía. “El primer día vas desde el refugio a la cima y volvés. Se arranca a las 2 y media de la mañana y caminás hasta las 8.30. Llegás a la cima, estás una hora y se comienza el descenso llegando a la base tipo 7 de la tarde. En la subida del segundo día vas todo por hielo, se camina con los grampones y es muy empinado. Ni agua podés tomar porque se te congela”, detalla Preidikman.

Ya en la cima y más allá del agotamiento, Eric dice que el esfuerzo todo lo merece. El paisaje que desde allí se observa es único.

“El Lanín otorga una vista increíble, desde arriba nos tocó un día sin ninguna nube y veíamos desde allí unos 10 volcanes chilenos. También visualizás siete u ocho lagos del lado chileno y argentino. Se ve toda la parte de la cordillera que tiene vegetación”.

“Las expectativas que yo tenía esto lo superó por completo, fui con una idea y fue totalmente superadora”, sentencia sin dudarlo Eric.

Eric Preidikman asegura que junto con el Vasco Echave son los únicos moldenses que escalaron el Lanín. Eric Preidikman asegura que junto con el Vasco Echave son los únicos moldenses que escalaron el Lanín.

En bici por los Siete Lagos

A pesar del esfuerzo realizado en el escalamiento, los dos moldenses aprovecharon su viaje y con sus bicicletas realizaron el recorrido de los Siete Lagos. Aunque no lograron completarlo por las inclemencias del tiempo, que frustró continuar los últimos 40 kilómetros.

“Yo ya había hecho ese recorrido y la verdad es que lo que alcanzamos a hacer es la parte más linda del paisaje”, asume.

Aprovechando el viaje, Eric y José también decidieron visitar a otro moldense radicado en el sur: Guillermo Piano y su familia, con quienes compartieron todo un día. “Tengo que decir que somos el Vasco, Guillermo y yo los únicos moldenses que hemos escalado el Lanín”, sostiene Eric.

Finalizando, y consultado sobre si piensan en nuevos desafíos, Eric adelanta: “La idea sería hacer los refugios del Bolsón, los refugios de Bariloche, que aunque no son tan extremos lo mismo hay que andar con la mochila y caminar mucho”.