Es egresado de la UNRC y desarrolla en EE.UU. tratamientos oncólogicos desde la medicina de precisión y la genómica 3D
El doctor en Ciencias Biológicas, Renzo Vera -investigador formado en la Facultad de Ciencias Exactas local-, fue recientemente designado Chair of Education de la Mayo Clinic Research Fellow Association, en Minnesota. En diálogo con Salud & Ciencia, explica los avances que están cambiando el enfoque terapéutico en oncología y el rol de la epigenética
La investigación oncológica atraviesa una transformación profunda que va más allá de la identificación de genes “encendidos” o “apagados”. En ese escenario, el doctor en Ciencias Biológicas, Renzo Emmanuel Vera -investigador formado en la Univesidad Nacional de Río Cuarto y radicado desde hace un par de años en los Estados Unidos-, se posiciona a la vanguardia de un enfoque que busca redefinir el tratamiento del cáncer. Su trabajo, centrado en tumores de colon y páncreas, introduce una variable hasta hace poco subestimada: la organización tridimensional del ADN dentro de la célula.
“Durante años pusimos el foco en qué genes estaban activos y cuáles no. Hoy sabemos que eso es necesario, pero no suficiente”, explica Vera en diálogo con Salud & Ciencia. Este nuevo paradigma propone que la ubicación espacial de los genes en el núcleo celular es determinante en su comportamiento.
Este campo, conocido como genómica tridimensional, sugiere que modificar la posición de ciertos genes podría alterar su actividad, pasando de estados protumorales a condiciones más controladas. En términos terapéuticos, este hallazgo abre la puerta a estrategias complementarias que potencien la eficacia de tratamientos existentes y que, a futuro, podrían incluso evitar la progresión tumoral en etapas tempranas.
Este cambio conceptual se articula con otro de los pilares de la medicina actual: la personalización de los tratamientos.
A diferencia de la edición genética —que implica cortar y reemplazar segmentos de ADN mediante herramientas moleculares—, la medicina de precisión trabaja sobre el perfil genético del paciente para definir qué terapias serán más efectivas.
“No todos los pacientes responden igual al mismo tratamiento, incluso teniendo el mismo tipo de cáncer”, señala Vera.
En ese sentido, el análisis genómico permite seleccionar, entre distintas opciones terapéuticas, aquellas con mayor probabilidad de éxito según las características individuales, reduciendo efectos adversos y optimizando recursos del sistema de salud.
La importancia de diferenciar
La distinción entre tipos de cáncer también resulta clave. Aunque se los agrupe bajo una misma denominación, tumores como el de colon y el de páncreas presentan comportamientos, pronósticos y respuestas terapéuticas muy diferentes.
Mientras el primero suele tener mejores tasas de sobrevida —especialmente cuando se detecta de manera precoz mediante estudios como la colonoscopía—, el cáncer de páncreas continúa siendo uno de los mayores desafíos de la oncología moderna.
Su agresividad, resistencia a tratamientos convencionales y diagnóstico tardío configuran un escenario complejo que exige nuevas herramientas científicas.
“Muchas veces, cuando aparecen los síntomas, la enfermedad ya está avanzada”, advierte el investigador formado en la Facultad de Ciencias Exactas local, lo que limita las posibilidades de intervención.
En ese punto, la epigenética emerge como un campo decisivo. A grandes rasgos, se trata del conjunto de mecanismos que regulan la expresión de los genes sin modificar su secuencia. “Los genes no son todo”, resume Vera.
Entre la información genética y su manifestación final intervienen múltiples procesos que pueden activar o silenciar funciones celulares. En el cáncer, estos mecanismos explican por qué un tumor puede comportarse de manera distinta a lo que indican sus mutaciones.
Comprender esta dinámica permite avanzar en el desarrollo de drogas epigenéticas, diseñadas para intervenir sobre esos procesos y adaptarse a la evolución del tumor en tiempo real, incluso cuando las terapias convencionales dejan de ser efectivas.
Además, este enfoque abre interrogantes sobre la interacción entre el tumor y su entorno. Factores como la inflamación, el metabolismo celular o incluso el microambiente tumoral influyen en esos mecanismos epigenéticos, complejizando aún más el abordaje, pero también ofreciendo nuevas oportunidades terapéuticas.
“El desafío es entender esa red de interacciones y poder intervenir de manera precisa”, agrega.
El rol de la tecnología
Los avances en estas áreas se ven acompañados por un fenómeno clave: la aceleración tecnológica.
En las últimas dos décadas, el costo de secuenciar ADN se redujo drásticamente, pasando de cifras millonarias a valores accesibles. Este cambio no solo democratiza el acceso a estudios genéticos, sino que amplía el alcance de la medicina personalizada. “Hoy ya existen test que permiten orientar tratamientos en determinados tipos de cáncer, y cada vez son más accesibles”, afirma el investigador.
Esta tendencia resulta especialmente relevante en países con limitaciones presupuestarias, donde la optimización de recursos es fundamental.
Un nuevo desafío
En paralelo a su labor científica, Vera acaba de asumir un rol institucional de relevancia internacional: fue designado Chair of Education de la Mayo Clinic Research Fellow Association, una organización que nuclea a investigadores jóvenes dentro de ese prestigioso centro médico. La función implica coordinar instancias de formación, intercambio y desarrollo profesional para científicos de distintas partes del mundo.
“Es un gran honor y también una responsabilidad, porque se trata de generar espacios que potencien el avance de la ciencia a través del conocimiento compartido”, sostiene. En ese rol, buscará fortalecer redes de colaboración y fomentar la formación continua como motor de innovación.
Más allá de los logros actuales, el recorrido de Vera tiene un anclaje claro en la educación pública argentina. Formado en la Universidad Nacional de Río Cuarto, donde completó su carrera de grado y doctorado, el investigador destaca el rol de la formación académica local en su trayectoria internacional. “Donde estoy hoy es resultado de ese proceso. La universidad pública me dio las herramientas y los vínculos que hicieron posible este camino”, afirma orgulloso.
Su historia refleja, además, el potencial de articulación entre el sistema científico argentino y centros de excelencia globales.
En un contexto global donde el cáncer sigue siendo una de las principales causas de mortalidad, los avances en genómica tridimensional, epigenética y medicina personalizada marcan un horizonte alentador.
Aunque aún quedan desafíos por resolver —desde la validación clínica de nuevas terapias hasta su acceso equitativo—, la velocidad del progreso científico permite vislumbrar un futuro en el que los tratamientos sean cada vez más precisos, eficaces y accesibles. En esa frontera del conocimiento, investigadores como Renzo Vera trabajan para que ese futuro llegue más temprano que tarde, transformando no solo la forma de tratar el cáncer, sino también la de entenderlo.