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La Escuela General San Martín sufrió dos robos en una semana

La Escuela General San Martín sufrió dos ingresos delictivos en una semana. Rotura de puertas y ventanas, la cooperadora junta fondos para reparar daños.

 

La Escuela General San Martín de Río Cuarto volvió a ser víctima de la inseguridad. En apenas dos fines de semana, delincuentes ingresaron en dos oportunidades al establecimiento, provocaron daños en distintos sectores y se llevaron mercadería de la cantina que la comunidad educativa utiliza para recaudar fondos.

El establecimiento, ubicado en la esquina de Juan José Paso y Belgrano, ya había atravesado situaciones similares en otras oportunidades. El director de la institución, dijo que los últimos episodios ocurrieron durante dos fines de semana consecutivos.

En uno de los ingresos, al regresar el lunes por la mañana, encontraron una ventana rota y comprobaron que habían sustraído elementos del kiosco.

En el hecho más reciente, además, fue violentada una puerta que comunica la galería con el patio.

La preocupación crece porque no se trata de hechos aislados. Según explicó el director, durante los últimos tres o cuatro años la escuela sufrió ingresos delictivos de manera reiterada.

Uno de los sectores más afectados fue la cantina. Allí, la cooperadora vende golosinas y otros productos para reunir fondos destinados al mantenimiento de la institución.

Matías Bosch, integrante de la Asociación Cooperadora y padre de uno de los alumnos, explicó que los delincuentes se llevaron mercadería y generaron nuevos gastos al romper una de las puertas.

La situación tuvo además un impacto directo sobre los estudiantes: parte de lo sustraído había sido comprado para una actividad destinada a los chicos.

Según contó Bosch, habían adquirido helados para compartir con los alumnos, pero también fueron robados. La comunidad educativa debió buscar otra alternativa para poder sostener la actividad prevista.

Frente a los reiterados daños, las familias volvieron a organizarse para conseguir recursos. La cooperadora prepara una rifa por el Día de la Madre y también proyecta realizar una actividad durante noviembre para juntar dinero. El objetivo es afrontar reparaciones, reemplazar elementos robados y sostener servicios esenciales para la escuela.

“Estamos tratando de juntar entre los padres, hacer rifas, hacer de todo para poder arreglar lo que se han robado”, explicó Bosch.

Desde la cooperadora también solicitaron colaboración de vecinos y autoridades. Quienes quieran ayudar pueden acercar alimentos no perecederos, productos, vouchers u otros elementos que puedan utilizarse como premios para las rifas.

El director de la institución, Horacio Morales, indicó que solicitaron la colocación de rejas y que, en lo inmediato, avanzarán con la instalación de una alarma. También cuentan con una cámara conectada a internet y buscan contratar un servicio que permita almacenar las grabaciones para que puedan ser utilizadas ante eventuales investigaciones policiales.

Hasta el momento, los últimos episodios no obligaron a suspender las clases. Los daños fueron reparados durante el fin de semana y el establecimiento pudo retomar la actividad normalmente el lunes.

Sin embargo, el impacto atraviesa a toda la comunidad educativa. Docentes y familias remarcaron la impotencia que genera tener que destinar nuevamente tiempo y recursos a reparar puertas, vidrios y otros elementos que habían logrado sostener con esfuerzo.