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Fogoneros, un oasis en el jardín

Se convierten en punto de encuentro para momentos compartidos y grandes aliados para mitigar las bajas temperaturas. Existen distintos diseños y materiales que hasta invitan a degustaciones gastronómicas

En el transcurso de un crudo invierno en el que la posibilidad de disfrutar las horas al aire libre se reduce hasta la media tarde, existen artefactos y recursos arquitectónicos que pueden convertirse en aliados. Y no solo para extender nuestro tiempo en el exterior sino también para convertir esos momentos en un espacio compartido en torno al fuego como epicentro convocante.

Los fogoneros ganan terreno tanto como objeto de diseño como espacio para reuniones sociales. Y según el espacio y disponibilidades de cada hogar, pueden considerarse como espacio fijo o bien como elemento móvil, que incluso puede ser utilizado para cocción de delicias gastronómicas a la llama.

La incorporación de un fogonero llega como complemento al quincho, asador, el horno y otros componentes que tienen por fin crear ambientes propicios para las reuniones sociales, con un aliciente: brinda, además, calidez en espacios abiertos.

Ubicación

Al momento de pensar en incorporar un fogón a nuestros espacios abiertos es importante decidir correctamente el lugar donde irá emplazado, sea fija o móvil, la infraestructura que alojará al fuego como elemento central. En primer lugar, deberá tenerse en cuenta que no existan elementos combustibles o vegetación que pueda ser alcanzada no solo por la llama sino también por las elevadas temperaturas que el fuego propicie.

Es importante que el sector donde se emplace el fogonero adquiera protagonismo dentro de lo que es el espacio del jardín, en función que será el espacio de encuentro por excelencia cuando se lleven a cabo encuentros en el espacio abierto.

Fijos o móviles

Si se resuelve un fogonero fijo, deberán definirse con cautela las separaciones entre el foco de calor y el espacio donde los asistentes se sentarán alrededor del fuego. El fogonero puede ser circular o de formas rectangulares y generalmente la grada donde se sentarán en torno al fuego copiará esa forma de manera expansiva. Así como se muestra flexible en cuanto a diseño, también es versátil respecto de los materiales que pueden darle forma. Simplemente debe ser tenido en cuenta el comportamiento del mismo frente a las altas temperaturas para luego dejar volar la imaginación y establecer una sintonía (o no) con el criterio de diseño de toda la casa.

En caso de que el artefacto sea móvil, puede adquirir distintos formatos y estar construido de diferentes materiales. Uno de los más comunes son los fogoneros de hierro equipados con complementos de parrilla o de cruz para poder asar carnes o verduras de distintas maneras. Estos braseros portátiles nos permitirán rotar de un lado a otro el sector de encuentro, si así lo quisiéramos.

Tipo de combustible

También deberá pensarse qué fuente de alimentación mantendrá encendida la llama, y si bien la leña es el material por excelencia para sostener un fuego y aprovechar el mismo para una posible cocción, existen alternativas como por ejemplo mediante la provisión de gas natural o el uso de bioetanol, lo que dará lugar a nuevos criterios de diseño, con el fogonero como principal protagonista.

Lo importante es generar un clima propicio en el exterior que ayude a mitigar las bajas temperaturas y motive a permanecer momentos compartidos junto a la calidez del fuego, que se convertirá en la excusa perfecta para sostener largas charlas y risas.