Un riesgo severo en el horizonte para el cluster sojero argentino
Ivo Sarjanovic, profesor de Commodities Agrícolas en la Universidad de Ginebra y de la Universidad Torcuato Di Tella, participó esta semana de un conversatorio organizado por la cadena de la soja (AcSoja) en donde advirtió que el desarrollo de un nuevo diésel renovable en los Estados Unidos generará coletazos en el mercado mundial de la oleaginosa que afectarán de lleno en Argentina.
“Hay dos familias de biocombustibles de fuerte desarrollo en Estados Unidos: etanol y biodiésel. Dentro de este último hay un biocombustible que se llama diésel renovable o HVO, que son aceites vegetales hidrogenados que a diferencia del biodiésel reemplaza casi en un 100% al combustible fósil, no va en corte”, comenzó explicando el especialista.
Y agregó: “La intención de algunos estados en Estados Unidos era aprovechar aceites usados o algunas grasas para convertirlos en este biocombustible que tiene efectos positivos a nivel ambiental. Pero el impulso es tan grande que no va a alcanzar con esos aceites usados, entonces usarán aceites vegetales nuevos. La intención del sector es pasar de las 2 o 3 millones de toneladas de diesel renovable actuales a unos 20 o 23 millones en 6 o 7 años. Eso quiere decir que hacen falta generar unos 20 millones de toneladas de aceite para que sean convertidas en este diésel renovable”, detalló Sarjanovic.
Luego apuntó que esa necesidad se cubrirá “un poco de aceite usado, un poco de soja, de maíz, de canola”.
Pero el dato que más preocupa al cluster nacional es que, según el experto, “de estas 20 millones de toneladas adicionales, estimamos que un 25% vendrá del aceite de soja. La soja es harinosa más que oleaginosa porque alrededor del 80% es harina y 20% aceite, por lo cual no es una semilla muy eficiente en la producción de aceite. Entonces, volviendo, si hablamos que necesitamos 5 millones de aceite de soja extra, eso va a requerir unas 20 o 25 millones de toneladas de molienda adicional”.
Por eso, para Sarjanovic “si proyectamos que se va a materializar, lo que vamos a tener es que ese volumen dejará de exportarse y se industrializará en Estados Unidos. Y por otro lado lo que va a pasar es que por la relación 80/20 de harina y aceite, va a sobrar harina en el mercado doméstico norteamericano y Estados Unidos la va a tener que exportar agresivamente. Argentina es hoy el principal exportador mundial de harina y se va a encontrar con que Estados Unidos va a entrar muy fuerte al mercado y va a competir con nuestro país en condiciones en donde Argentina no tiene las mejores calidades de harina, tiene desventajas de flete y todos los otros problemas domésticos”, enumeró.
Entonces, “a nivel internacional nos vamos a encontrar con un pool muy grande de aceite en Estados Unidos, menores exportaciones de porotos de soja y muchas más exportaciones de harina. De alguna manera el crush argentino va a estar sometido a una doble presión porque lo que va a suceder es que China, principal comprador de poroto de soja en el mundo ya que compra 60% del flujo mundial, se va a encontrar con menor cantidad de poroto disponible de Estados Unidos y va a tener que ir a abastecerse a Sudamérica y hay que ver si Brasil puede hacer frente a esa demanda extra. Entonces China vendría por el poroto y despojaría a la industria de materia prima. Y además se va a perder mercado de harina”, dijo Ivo Sarjanovic a modo de conclusión.