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Estafa con viajes a Brasil en Córdoba: promesas incumplidas y decenas de víctimas

Decenas de personas denunciaron haber sido engañadas tras pagar paquetes turísticos que nunca se concretaron. Mientras avanza la investigación judicial, en redes sociales se multiplican los relatos de víctimas y los intentos de los acusados por sostener la confianza

 

La ilusión de viajar a Brasil se transformó en angustia para decenas de familias de Córdoba. Lo que comenzó como la compra de paquetes turísticos accesibles terminó derivando en una causa judicial por estafas reiteradas, con una mujer detenida, un sospechoso prófugo y un perjuicio económico que rondaría los 30 millones de pesos.

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La investigación, a cargo del fiscal Iván Rodríguez, se inició tras la acumulación de denuncias contra una agencia que ofrecía viajes a Canasvieiras, uno de los destinos más elegidos por turistas argentinos en el sur de Brasil. Según los testimonios, cada pasajero abonó cerca de 600 mil pesos por paquetes que incluían traslado y alojamiento, pero el viaje nunca se concretó.

El punto de quiebre fue tan abrupto como devastador: los damnificados se enteraron de la cancelación el día previo a la partida, e incluso algunos ya estaban en la terminal de ómnibus, con valijas listas, cuando les informaron que el servicio no se realizaría por falta de pago. La escena se repitió en distintos grupos: horas de espera, incertidumbre y, finalmente, la confirmación de que el viaje no existía.

Las primeras averiguaciones sitúan a la agencia en barrio Cofico, sobre calle Bedoya al 100. Allí se realizaron allanamientos en los que la Policía secuestró documentación y dispositivos electrónicos que ahora son clave para reconstruir la operatoria. En ese marco, fue detenida una mujer de 49 años, imputada por estafas reiteradas, mientras que el presunto titular de la firma permanece prófugo.

Pero el expediente judicial es solo una parte de la historia. La otra se desplegó en redes sociales, donde comenzaron a multiplicarse los relatos de víctimas y también los intentos por sostener la credibilidad del emprendimiento.

Uno de los elementos que hoy forma parte del análisis es un video difundido entre clientes. En esas imágenes, una mujer y un hombre, identificado como “Rafa”, supuesto dueño de la empresa, se muestran en lo que describen como el lugar de alojamiento en Brasil. Con tono cercano, buscan transmitir tranquilidad: aseguran que ya estuvieron allí varias veces, que el hospedaje está asegurado y que los viajes de diciembre, enero y febrero se están realizando con normalidad.

El mensaje apunta directamente a quienes habían contratado paquetes para marzo. “Queremos que se queden tranquilos”, repiten, mientras explican que incluso ayudaron a cerrar el acuerdo del lugar. La escena es informal, casi doméstica, y construye una narrativa de confianza apoyada en la cercanía y la reiteración de viajes previos.

En una segunda parte del mismo material, la mujer se filma en una playa y vuelve a dirigirse a los clientes, a quienes describe como “ansiosos” y preocupados por posibles estafas. Allí intenta despejar dudas mostrando un muelle, al que llama “Trapiche”, y una excursión en barco, asegurando que se trata de pasajeros que ya están viajando con la empresa. La intención es reforzar la idea de que el servicio existe y se está cumpliendo.

Sin embargo, en paralelo, otros videos comenzaron a circular con un tono completamente distinto. En uno de ellos, una joven denuncia públicamente la situación y advierte sobre una presunta estafa. Relata el caso de una mujer que compró un viaje a Brasil y pasó más de cinco horas esperando un colectivo que nunca llegó. La escena, según describe, terminó en llanto, angustia y descompensaciones, especialmente entre personas mayores.

La denunciante sostiene que no se trataría de un hecho aislado. Habla de al menos 60 afectados y señala que el presunto responsable no solo habría incumplido con los pasajeros, sino también con prestadores de servicios, como alojamientos y empresas de transporte. El video, cargado de indignación, funciona como advertencia y llamado a realizar denuncias.

Ese contraste, entre los mensajes que prometen normalidad y las denuncias que describen un esquema fraudulento, es hoy uno de los ejes centrales del caso. Mientras la Justicia intenta determinar cómo operaba la agencia, las redes sociales dejaron expuesto el circuito previo: promociones atractivas, intermediarios de confianza, pagos anticipados y, finalmente, la ruptura de lo prometido.

Para muchas de las víctimas, el golpe no fue sólo económico. Detrás de cada paquete había ahorros, expectativas y, en muchos casos, el único viaje planificado en años.

La causa sigue en desarrollo y no se descarta que se sumen más denuncias en las próximas horas. Mientras tanto, el paradero del principal sospechoso continúa siendo una incógnita. En el centro de la escena queda una pregunta que se repite entre los afectados: en qué momento la promesa de un viaje se convirtió en una estafa.