Si hay un delito en auge en los últimos años son las estafas realizadas a través de medios electrónicos. Los ciberdelitos -con damnificados a los que les sacan créditos a su nombre, o les vacían las cuentas bancarias, o les usan las tarjetas de crédito, entre otras modalidades- motivaron que haya áreas institucionales especiales dedicadas a tratar de advertir a la gente para que no caiga en ese tipo de trampas. También los bancos lanzan advertencias permanentes para resguardar los datos.
Según el último informe del Observatorio de Seguridad y Convivencia de la Provincia, entre enero y marzo de este año se denunciaron 3.816 estafas y defraudaciones; es decir, 1.272 casos por mes. Eso deriva en que todos los días hay 42,4 denuncias vinculadas con ese tipo de delitos; es un promedio de 1,75 por cada hora. El año pasado, las estadísticas arrojaron cifras similares: 42 casos por día. Es decir, no hay una caída en ese tipo de delitos como sí ocurre con robos y hurtos comunes.
Las estafas y defraudaciones ya significan un número importante dentro de la estadística. Están en tercer lugar entre los delitos contra la propiedad. Los robos en el primer trimestre fueron 10.907, detrás quedaron los hurtos, con 7.888 y un escalón más abajo están las estafas y defraudaciones.
En Río Cuarto, el 2025 cerró con 202 casos de ciberdelitos y en un año casi se triplicaron las denuncias, según las estadísticas que dio a conocer la Defensoría del Pueblo.