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"Este ascenso es una enseñanza de vida sobre nunca renunciar a los sueños"

Mariano Dulla, DT de Independiente Dolores de General Cabrera, logró ascender a la Primera A. Habló de sus sensaciones, los escollos que tuvo que superar y los desafíos que se vienen

Luego de diez años de haberse quedado en la puerta, Independiente Dolores de General Cabrera logró el tan ansiado ascenso a la Primera División de la Liga Regional tras superar el último domingo a Centro Social Las Higueras.

Puntal dialogó con Mariano Dulla, director técnico de la entidad cabrerense.

-Lograron el ascenso después de muchos años, ¿qué significa para el club?

- Fueron como institución, en sí, diez años de pelearla. En el caso mío esta es la tercera etapa y lo pudimos coronar recién ahora. Todos los que hemos pasado por la institución, jugadores, cuerpo ténico, dirigentes, nos merecemos esto porque cada uno aportó su granito de arena para lograr que Dolores hoy esté en la A.

-Te tocó retornar a la dirección técnica con el campeonato ya comenzado, ¿cómo asumiste este desafío?

- En primer lugar, nunca lo dudé, fue una decisión rápida, pero consideré que estaba con fuerzas y con ganas. Por eso cuando la dirigencia me habló, no dudé, aunque sabía que agarraba un “fierro caliente”, porque eran seis partidos que quedaban y no había margen de error. Pero asumí esta responsabilidad feliz, sobre todo por haber vuelto al club que siempre me ha abierto las puertas y que tiene a la gente que siempre me brindó todo. Por supuesto, ahora se ha multiplicado por diez al haber podido lograr el objetivo.

-Sabiendo que quedaban seis fechas para el final, ¿qué fue lo que les transmitiste a los jugadores ?

-Al mirarlos a la cara y los ojos me di cuenta de que estaban atravesando por un bajón anímico, así que empecé por trabajar eso, dándoles la confianza nuevamente que necesitaban. Intenté motivarlos desde el trabajo para, también, plasmar el juego que siempre he propuesto. La mayoría de ellos ya me conocían y saben cómo trabajo, qué me gusta y qué quiero para mis equipos, eso también los motivó. A partir de eso empezamos de a poco a pensar el día a día y por suerte la frutilla del postre de cada semana era el resultado del domingo. Tuvimos la posibilidad de tener grandes partidos, como, por ejemplo, la victoria ante Universidad, el empate con San Lorenzo en Bulnes o el gran partido que ganamos al propio Deportivo Río Cuarto, que sirvieron como enviones anímicos más allá del trabajo diario que hacíamos. Fuimos hilvanando todas estas cosas que dieron como resultado lo sucedido el último domingo y de la forma en que llegamos.

-En lo personal, ¿cómo viviste el ascenso?

-Fue un desahogo enorme, lo primero que se me vino a la cabeza fueron esas finales perdidas y tantos años de pelearla. Por supuesto, les agradecí a mi familia, que siempre me apoya, y a mis hijos, que han vivido muchísimas de estas circunstancias. Disfruté cada abrazo, con el cuerpo técnico, con los jugadores y con cada persona que sabía de la historia vivida y todo lo que habíamos luchado.

Es un objetivo cumplido pero, sobre todo, este ascenso es una enseñanza de vida. No renunciar a los sueños, no bajar nunca los brazos, seguirlo intentando a pesar de las adversidades y tomar cada golpe como un aprendizaje más. Gran parte de los méritos logrados ahora son parte de eso, haber podido corregir errores, tomar las cosas que hicimos mal para transformarlas y no volver a tropezar con la misma piedra.

-Se va a reeditar el clásico de General Cabrera luego de diez años, ¿qué significa esto para el pueblo?

-Sí, más allá de la explosión de felicidad de toda la gente de Dolores, de este ascenso va a salir beneficiado también Ateneo, porque es el clásico rival. Pero también es muy importante para la región, por ejemplo, Acción Juvenil (General Deheza), que es un histórico clásico; los equipos de Gigena, con los que también han salido siempre grandes partidos. Va a ser un gran movimiento para toda la región y para las instituciones. Sabemos lo que moviliza Dolores de visitante, así que va a ser un año con gran masividad en las tribunas.

-¿Cómo te preparás para lo que viene?

-Uno siempre tiene ganas, sobre todo de dirigir un equipo de la A. La única posibilidad que tuve de hacerlo fue en Ateneo, por eso es un sueño latente. Vamos a analizar y a trabajar con la dirigencia qué será lo mejor para el club y nos sentaremos a dialogar. Sé que esto es reciente y está fresco, pero tampoco hay mucho tiempo como para dejar escapar todas las cosas que hay para corregir y hacer, pensando en la participación en un torneo superior que es muy competitivo y en el cual hay muy poco margen de error.