Para Estudiantes llegó el día señalado, de la primera prueba formal de fútbol que le permite a Acuña dar muestra de su idea futbolística y a la opinión pública de comenzar a conocer parte del método del Toro que lo trajo hasta acá. La vara estaba alta en torno a exigencia porque el que se presentaba era nada menos que Belgrano de Córdoba, que viene con aires renovados en todo sentido, con Artime como presidente y Óbolo como mánager. Ambos estuvieron en el Candini y contaron con la posibilidad de seguir minuto a minuto el encuentro. Y, por supuesto, con el uruguayo Alejandro Orfila como entrenador pirata, quien intentará regresarlo a la Primera División tras la turbulenta temporada pasada.
Si en estos días previos analizábamos lo que podría ser el sistema o la idea implementada, lo primero que salía casi por naturaleza era el salir jugando, el construir desde ese lugar con esa filosofía tan particular y tan característica de Acuña, que le da el sello distintivo al equipo. Y realmente eso se vio. Desde el arranque, con la premisa de hacerlo siempre, de arriesgar, es cierto, pero de saber que si superás esa primera línea de presión lo que viene es muy prometedor en cada jugada. Brian Olivera se convirtió en el primer atacante de Estudiantes, el gran iniciador de las acciones, y demostró también que el juego con los pies lo maneja a la perfección.
Mucho había por ver, conocer caras y características individuales, en especial con Adín, Ihitz y Talpone. A los laterales se los vio muy bien, en particular a Damián Adín, quien llega a reemplazar a Gastón Benavídez, firme en la marca y con una participación en ofensiva muy interesante. Quizá lo que le pueda llegara a faltar es algo más de rigor físico y prepararse desde ese lugar para una categoría exigente en ese sentido. Ganar masa muscular con su biotipo le dará un crecimiento importante. Lo de Nicolás Ihitz no fue tan vistoso, aunque controló bien a Asprea en su sector, incluso tuvo una clara de gol que fue detenida por Lozada. Ambos futbolistas deben adaptarse a una categoría nueva, con todo lo que eso significa. Mientras que Nicolás Talpone en la zona media mostró gran despliegue físico, tácticamente correcto y se lo ve cubriendo gran parte del campo de juego.
Si en los cercanos y bueno tiempos de Vázquez se veía un Estudiantes muy agresivo por los costados, vertical, avasallador, lo que observamos ayer fue un equipo más pasivo en ese sentido, pero con mucha tenencia. Tener la pelota te hace ser poseedor de lo más importante y prácticamente disponer de los ataques y los espacios. Fue un equipo más mesurado en esa ambición ofensiva de los últimos tiempos del mendocino, teniendo el protagonismo desde otro lado.
Álvaro Cuello tuvo un buen partido, siempre pidiéndola y haciendo jugar, de primera, no equivocándose casi nunca y siendo opción permanentemente. Si Olivera era el iniciador, el continuador de ese comienzo era el ex-Atenas, quien se complementó bien con Ortigoza. Por el lado de Cainelli, lo vimos mucho más en el centro del campo que por afuera, no tan sobre una de las bandas, sino en un rol por momentos de interior; no gravitó demasiado, pero siempre estuvo muy presente en cada jugada.
La delantera fue con dos que se complementan bien: para Ferreira será adaptarse a no tener a su socio predilecto, Sepúlveda, pero sabiendo que el bagaje futbolístico de Hesar es por de más superlativo y da un plus en cada lugar del campo donde le toca. El paraguayo redondeó un buen partido con un par de gol claras -una tapada por Lozada y la restante, en el travesaño del arquero pirata-, además de haber soportado bien a Tecilla, un portento de marcador central y de cabeza siempre infalible. Quizá a Hesar le costó un poco más, muy sobre el sector izquierdo pero siempre con un despliegue ejemplar.
Dos tiempos de media hora que sirvieron para ver en gran medida cómo las ideas de Acuña van penetrando, ante un equipo que necesita también minutos. No en vano fue el tercer amistoso en una semana para Belgrano, tras haber caído ante Instituto y luego de haberle ganado al ascendido Güemes.
Al equipo de Orfila le costó tener la pelota, llegarle con claridad a Estudiantes, al punto de que Pablo Vegetti sólo dispuso de un remete al arco, desde una posición incómoda y sin preocupar a Olivera, además de muchas pelotas detenidas que no fueron aprovechadas. Es Belgrano un equipo alto, fuerte y seguro desde ese sitio complicará. Asprea y Ruiz Gómez por los extremos son la carta de acceso a Vegetti, junto con Heredia. El propio goleador perdió también a su gran socio y figura, Nahuel Luján, quien hace semanas es nuevo jugador de la U. de Chile.
Segundo partido
En el segundo de los encuentros vimos la misma tesitura, la misma idea por parte de Estudiantes, pero con otros intérpretes y quizá un ritmo más bajo que en el primero de los partidos.
Raballo y Morales, como ejes en el medio campo; Muller, con su zurda endiablada, siendo un futbolista a recuperar para que vuelva a ser el de Sportivo Belgrano; Ceresole, con sus corridas y la confianza de Acuña, sumado a la seguridad y la entrega garantizadas de Padilla, la fortaleza de Pardo y la excelencia de Bigo, fueron los puntos altos del Celeste.
Belgrano, mucho más juvenil. Orfila hasta pedagógicamente explicando en el entretiempo cómo jugar, cómo dar un pase, cómo moverse. Todo eso vimos del enérgico uruguayo.
Matías Montejano, quien reemplazó a Ahmed, fue el autor del único gol con el cual Estudiantes venció a Belgrano por uno a cero, marcando el primer tanto de la era Acuña y mostrándose como una carta interesante tras su paso por el fútbol puntano en el Torneo Federal A defendiendo los colores de Juventud Unida.
Estudiantes: Bigo; M. Schmidt, Romero, Pardo, Padilla; Morales, Raballo, Muller, Beraldi, Ceresole, Ahmed.
Belgrano: Sappa; González, Barbieri, Morales, Cuello; Zapelli, Longo, Tomasetti, Gómez; Colazo y Albornoz.

