Fecha especial para jugar al fútbol de manera competitiva. Primera vez en la historia que durante la Navidad y Año Nuevo tenemos competencia. Desde la Copa Libertadores, pasando por la Sudamericana, la Copa Maradona y, por supuesto, esta exigente Primera Nacional, en la que Estudiantes va en búsqueda de un triunfo que lo deposite al menos un poco más cerca de los puestos de vanguardia; hoy, en poder de Agropecuario de Carlos Casares con nueve puntos, seguido por Estudiantes de Caseros y Platense -ambos, con ocho-.
La mala noticia de la semana llegó por Javier Ferreira, quien se desgarró en Turdera ante Temperley y se perdería gran parte de lo que resta del campoenato.
La mejoría que ha mostrado el equipo riocuartense es notoria: ha ido claramente de menos a más, pero lo cierto es que ha faltado lo imprescindible, lo fundamental para que todo el análisis sea completo: el gol y, por ende, ganar partidos.
La impresión clara que queda es de puntos perdidos, por lo menos cuatro, que te van postergando en cuanto a las aspiraciones de los primeros lugares. Este certamen es así, no otorga mayores posibilidades por lo efímero, por lo breve. Estudiantes ha pagado, y caro, todo lo mencionado: el no ganar, y más en partidos en los que lo ha merecido, ha calado hondo en cuanto a las posibilidades.
El objetivo ahora es Ferro, mañana desde las 21 en el Candini, y ante la chance de recibir a un rival que viene en baja, que ha perdido lo suficiente como para saber que las chances aún son más remotas que Estudiantes. La última derrota del Verde, ante Platense en Caballito, terminó de asestar un golpe en lo anímico y moral contundente para los dirigidos por Jorge Cordon.
Había sido Ferro allá por marzo, cuando el viejo campeonato se detuvo, uno de los equipos que mejor estaban: levantando su nivel, convirtiendo y ganando partidos de manera consecutiva. Claramente se iba a transformar en candidato, pero la pandemia tenía otros planes.
Si nos ponemos a pensar en Atlanta, el propio Estudiantes, San Martín de Tucumán o Defensores de Belgrano en la otra zona, los primeros de cada una han quedado prácticamente sin chances de pelear por ese primer lugar.
En contraposición, Atlético Rafaela, quizá el mayor de los candidatos por individualidades y juego colectivo, sumado a Tigre y todo su poderío, junto con Platense y Estudiantes de Caseros, al que hay que sumarle el sorprendente Agropecuario, son los candidatos a jugar la final, a partido único y en cancha neutral para ir por el ascenso a Primera.
No obstante, para Estudiantes el de mañana va a ser un partido clave en todo aspecto, fundamentalmente en el anímico, el moral: hay que acostumbrarse a que el ganar vuelva y lograr que la racha de empates pueda cortarse.
Sin Ferreira, desgarrado, Vázquez intentará ubicar un once que supere a Ferro en velocidad, en dinámica y en juego. Buscando ese triunfo que se le niega y del que tan cerca ha estado, en especial en los últimos partidos, cuando De Olivera por Platense y Papaleo por Temperley negaron con grandes actuaciones lo que eran claros merecimientos para Estudiantes de ganar los partidos y verse en otra sintonía en este campeonto.
Partido anímico, para ganar aprovechando el magro momento de Ferro, así lo tiene que tomar el Celeste, pensando en el futuro de la Primera Nacional.

