Ricardo Palladino, preparador físico de Estudiantes, se mostró muy conforme por la forma física en la que los jugadores regresaron a los entrenamientos grupales después de 170 días; además de señalar que esta nueva forma de trabajo significa un aprendizaje para todos.
“Más allá del contacto permanente con los chicos vía zoom y estábamos al lado de las actividades que desarrollaban, es una gran alegría para todos volver a las actividades después de tanto tiempo. Es algo inusual, salvo que estés afuera del fútbol porque no tenés trabajo. Estar 170 días no fue fácil”, comenzó diciendo el PF Celeste.
Al referirse a lo que fueron los primeros días de entrenamientos con esta nueva normalidad y bajo los protocolos de seguridad señaló: “Estamos contentos porque gracias a Dios salió todo bien como planificamos el mes de agosto. Aceitando el protocolo, ensayando varios días en el predio, teniendo reuniones con el cuerpo médico y de seguridad. Explicándole con croquis a los chicos como iba a ser la distribución de los estacionamientos, de las canchas, los grupos”.
“El trabajo también salió bien. Los chicos bien. El hecho de que la mayoría se quedó y los que no se quedaron hace como dos meses que podían salir a hacer actividades al aire libre nos facilitó mucho las cosas, por lo menos desde el punto de vista aeróbico”, añadió.
Continuó diciendo que “en la parte de fuerza, al no estar abierto los gimnasios se siguió por zoom. Gracias a Dios el club cuenta con bastante kilaje en el predio y algunos gimnasios allegados nos facilitó material. Los de afuera también consiguieron y otros, según donde vivían, tenían abierto gimnasios y podían ir solos”.
Sobre la forma en la que llegaron los jugadores expresó: “Los encontramos muy bien. Obvio que perdieron capacidad física, pero la verdad que los encontramos bien. Hicimos algunos testeos que resultaron positivos. En un principio estos tres días de trabajo que llevamos y la semana que viene serán de adaptación. Un poco más prolongada de lo que se hace en las pretemporadas comunes”.
“Lo que se perdió desde lo físico no es lo más preocupante, lo que más se perdió es el entrenamiento específico. Estar seis meses sin tocar la pelota. Uno pierde más allá de que el jugador rápida-mente recupera esa sensación de golpeo, esa percepción esa toma de decisiones, hay que trabajarla, entrenarla”, agregó.
Sobre la forma en la que están trabajando contó: “Estamos haciendo todos los días una metodología de adaptación de diez días que vamos de menor a mayor. De trabajo más básico que podemos encontrar en una escuelita de fútbol de chicos hasta actividades que venían desarrollando últimamente. Para adaptar esas fibras musculares que participan en ciertas acciones del golpeo de balón, de gambetas, de finta, que por ahí no te da lo da un trabajo de un gimnasio”.
“Hay ciertas figuras que no participan y es difícil reclutarlas de acuerdo al gesto deportivo. Estamos tratando de hacer una adaptación ahí, donde tenemos una cierta debilidad. Después de diez días, cuando AFA cambie los objetivos de forma de trabajo nos iremos adaptando. Seguro de que de grupo de seis se pasará a diez y después al grupo entero”, explicó. “Esto implica un cambio, una nueva forma de trabajar. Es una experiencia nueva para todos que es-tamos tratando de llevar de la mejor manera, con mucha lectura e investigación. Preguntando mucho con los contactos que del cuerpo técnico tiene con allegados a entrenadores o preparadores físicos de Europa que nos llevan tres o cuatro meses de ventaja en el tra-bajo”, finalizó.

