Humedad, lluvia, cancha rápida. Así, el Coloso recibió a Estudiantes y a Platense, con una sorpresa al menos en lo táctico, que fue la incorporación como titular de Yair Arismendi en lugar de Maximiliano Padilla, en comparación con el once titular que Vázquez paró ante Estudiantes de Caseros.
Lógico que no fue un cambio más, no es un nombre por nombre común. Las características del pergaminense cambian la ecuación de arranque, y a Estudiantes le brindaba la posibilidad de poner en cancha un equipo mucho más ofensivo, más rápido, más vertical, con todo el bagaje que Toto da siempre por las bandas.
En la previa y en el duelo táctico-estratégico, Marcelo Vázquez ya movía piezas que podían significar cambios considerables, quizá un Estudiantes mucho más natural, si se permite el término, con la velocidad de siempre por los extremos, con Arismendi y Cainelli con el despliegue habitual.
Como en cada final y partido decisivo los detalles son los que cuentan y los que definen la ecuación. Antes de los dos minutos, un disparo de Tissera, desde 25 metros tras una mala salida, hizo estirar a Olivera con el primer llamado de atención al arco de Estudiantes. Un par de minutos después, ante la misma desatención, un pase atrás de Beraldi, comprometió a Maffini y dejó cara a cara con Olivera a Curuchet, quien asistió a Matías Tissera para el 1 a 0 de Platense. Los de Vicente López ingresaron al partido más metidos que su rival y lo asfixiaron al punto de no poder reponerse de la desventaja.
Los minutos que siguieron fueron difíciles para Estudiantes, con Platense manejando los hilos, Bogado y Lamberti como doble cinco, Sinisterra con la velocidad propia de un extremo de otra categoría, hacían que Estudiantes sufra los primeros quince minutos.
Lo que daba complicaciones a Platense era el retroceso de Hesar, y así lo hizo notar con disparo a los 22 que exigió a De Olivera, pasando cerca del palo derecho del arquero exRacing de Avellaneda.
El partido a Estudiantes se le hacía cuesta arriba, pero ya Platense no gravitaba tanto como antes y, en un momento neurálgico del encuentro con el Celeste ya dominando, llegaría desde la izquierda un centro perfecto de Lucas Suárez, en su última intervención ya que luego fue reemplazado por Padilla, para el pecho de Ibrahim Hesar, quien solo en la puerta del área de volea con un zurdazo puso el 1 a 1, impensado minutos antes, pero merecido por cómo los riocuartenses comenzaron a tomar más la pelota y a hacerse dueños del partido, con Beraldi como eje y aprovechando el sector derecho con los peligrosos Cainelli y Benavídez.
El encuentro comenzó a tomar calor de final, encendido, enérgico, dientes apretados. Expulsión de Llop por protestar y un Estudiantes mucho más cómodo que al inicio, terminando mejor el primer tiempo. Más allá de que en la última lo volvió a tener Platense, con Tissera en un mano a mano que Olivera tapó cuando el Calamar ya festejaba el 2 a 1.
De menor a mayor, Estudiantes sin Suárez, quien peligrosamente fue amonestado de manera temprana y quedó comprometido para el resto del juego por la velocidad de los punteros Calamares, en especial, Baldasarra, movedizo, inquieto, atrevido y, por sobre todo, difícil. Nicolás Ferreyra, Hesar y Olivera, los mejores de Estudiantes en los primeros cuarenta y cinco.
Segundo tiempo
El complemento comenzó con la misma intensidad que la primera mitad. Las finales se juegan así, no hay vuelta y los análisis terminan en ese concepto. La concentración, el no equivocarse, el jugar jugada a jugada, son las maneras lógicas de entender un partido de estas características, con la lluvia como protagonista nuevamente. Finita, típica de verano y el piso del Marcelo Bielsa rapidísimo, veloz, peligroso.
Estudiantes inquietó por las bandas, con Arismendi en los primeros diez minutos con centros que no pudieron ser capitalizados por los atacantes, pero con la tesitura de siempre, de un equipo que se sentía cómodo con este desarrollo.
La lectura de Vázquez, amonestación de Beraldi mediante, fue darle minutos a Ortigoza, por el diez, y a Marcos Fernández, por Arismendi, quien cumplió en un partido que lo vio más abocado a la marca que a hacer la diferencia por las bandas. Ingresos para tenerla más, para poblar la mitad de la cancha y jugar el partido con menos ritmo por afuera.
Fueron 15 minutos buenos de Estudiantes, mejor que su rival, más metido, incluso, con un disparo de Padilla que cerca estuvo de convertirse en el 2 a 1.
Llop, ante este panorama, apostó por el joven de 19 años Thiago Palacios en lugar del colombiano José Luis Sinisterra, quien fue de mayor a menor y se fue apagando con el correr de los minutos. Un primer tiempo con intermitencias, pero interesante, y un complemento que nada mostró.
La tensión se notaba en cada jugada, con la lluvia, con los gritos de los pocos espectadores, con carácter épico único en búsqueda del premio máximo, de un ascenso a Primera y de un Estudiantes que nunca se resignó ni dejó de jugar el partido como siempre, homenajeando al fútbol, a la entrega, al coraje, a todo lo que este hermoso juego brinda.
La idea de Llop con el ingreso de Ignacio Schor por Curuchet era mostrarse más en ofensiva, con más aptitud, intentando mostrar algo parecido a la primera mitad. La respuesta de Vázquez fue con Javier Ferreira y Maximiliano Comba en lugar de Cainelli y Sepúlveda, extenuados, cumpliendo como siempre ambos un partido más que correcto.
Fue más Estudiantes. En el segundo tiempo borró a Platense de la cancha. Físicamente muy superior, se lo veía más entero en los tensos minutos finales. En este contexto Padilla tuvo una clarísima desde afuera del área, con una tapada providencial de Jorge De Olivera, quien ahogó el grito Celeste.
El tiempo pasó y los penales asomaban otra vez como el epílogo de una final, como si toda la temporada con los equipos que fueron los mejores en su zona tendrían que definir todo por esta vía. El mundialista Pitana, de buen partido, dio por finalizado el encuentro y otra vez a estirar la agonía. Doce pasos y una definición, el premio gordo, el que todos y todas quieren.
Los penales tienen ese sin sabor, de saber que estás lejos y cerca a la vez, que te premia y que te quita, que te da y te saca. Estudiantes lo sufrió en carne propia, dejando el orgullo a flor de piel, con un emocionante partido. De Olivera fue mejor, le contuvo el último a Benavídez y Marcos Fernández tiró el suyo por arriba. Lamberti, Zalazar, Palacios y Tissera convirtieron todas las ejecuciones con maestría. En Estudiantes, sólo Ortigoza y Maxi Padilla.
La alegría fue para Saavedra, para Vicente López. Platense termina un periplo de 21 años en el ascenso y regresa a la categoría que lo vio y lo tuvo como protagonista tanto tiempo.
Estudiantes no tiene nada que reprocharse, la mala fortuna se adueñó de la definición, no sólo la de ayer, sino también la de Santa Fe ante Sarmiento. El fútbol tiene estas cosas, el ascenso demuestra a lo largo de la historia muchísimos ejemplos de equipos que se quedaron a las puertas decenas de veces. Sarmiento de Junín lo obtuvo después de luchar mucho, y en los noventa Quilmes llegó a perder seis finales para volver a Primera después de mucho tiempo y no agarrar nunca la constancia.
En su primera temporada Estudiantes besó las puertas de la gloria un par de veces. Queda la espina de saber qué hubiese pasado si el ascenso se daba, de la experiencia que nos hubiésemos regalado todos nosotros.
Era Río Cuarto y no sólo Estudiantes. Este grupo representó una manera de jugar al fútbol magnífica, genuina, con sello propio. El destino así no lo quiso. Gracias Estudiantes por todo lo vivido.
Síntesis
Estudiantes de Río Cuarto: Brian Olivera; Gastón Benavídez, Nicolás Ferreyra, Gonzalo Maffini y Lucas Suárez; Nahuel Cainelli, Gastón Bottino y Víctor Beraldi; Yair Arismendi, Ibrahim Hesar y Bruno Sepúlveda. DT: Marcelo Vázquez.
Platense: Jorge De Olivera; Braian Lluy, Nicolás Zalazar, Luciano Recalde y Juan Infante; Mauro Bogado y Hernán Lamberti; Franco Baldassarra, Facundo Curuchet y José Luis Sinisterra; Matías Tissera. DT: Juan Manuel Llop.
Goles en el primer tiempo: 5m. Tissera (P); 38m. Hesar (E)
Definición por penales: Platense 4 (convirtieron Lamberti, Zalazar, Recalde y Tissera)-Estudiantes de Río Cuarto 2 (anotaron Ortigoza y Padilla; M. Fernández elevó su remate y Jorge De Olivera le atajó a Benavídez).
Cambios: en el primer tiempo, 39m. Maximiliano Padilla por Suárez (E). En el segundo; 13m. Marcos Fernández por Arismendi y Néstor Ortigoza por Beraldi (E); 23m. Tiago Palacios por Sinisterra (P); 29m. Ignacio Schor por Curuchet (P); 31m. Javier Ferreira por Sepúlveda y Maximiliano Comba por Cainelli (E); 37m. Roberto Bochi por Baldassarra (P)
Arbitro: Néstor Pitana.
Cancha: Marcelo Bielsa (Rosario)

