¿Cómo se está trabajando la educación sexual integral (ESI) en las escuelas cordobesas? ¿Cuáles son las demandas de los y las jóvenes? ¿Cuánto se ha avanzado desde la sanción de la Ley 26150 en 2006? Estas preguntas fueron algunos de los disparadores que convocaron a la investigadora de Conicet Marina Tomasini, oriunda de Sampacho, a participar de una actividad organizada por el Colectivo Ranquelas para abordar esta temática y presentar los resultados del proyecto de investigación que lidera en el Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba. En febrero, publicaron un libro: “Educación sexual: Juventudes, experiencias escolares, afectividades y activismos”.
-¿Cómo surgió el libro?
-Veníamos haciendo trabajo de campo en escuelas públicas y privadas de Córdoba y nos agarró la pandemia. Tuvimos que suspender y en reuniones virtuales pensamos que teníamos material suficiente para escribir un libro. Nos organizamos y armamos este material que recoge las visiones de estudiantes de secundaria sobre lo que reconocen sobre la educación sexual recibida. Cómo la valoran, qué percepciones tienen, qué demandan, va por ese lado.
Nuestro libro analiza cómo la ESI es apropiada por estudiantes y cómo la resignifican, cómo van corriendo los límites de lo enseñable. Tomamos como un acontecimiento muy relevante, porque coincide con nuestro trabajo de campo, el surgimiento del Ni Una Menos en 2015. Consideramos que es el catalizador de un cambio cultural que venía en curso pero que pone en escena -como nunca antes-, un conjunto de discusiones sobre violencia, abuso, acoso, consentimiento, masculinidades y estos temas empiezan a ser reclamados por estudiantes para que ingresen en ESI y, por otro lado, todo este activismo de género irrumpe en las escuelas en las aulas, con sus debates.
-¿Qué cambió a partir del surgimiento del Ni Una Menos?
-Se generan procesos muy interesantes, algunos de los cuales se dan en clave de conflicto entre pares, porque, por ejemplo, las estudiantes no quieren soportar más chistes machistas, les parecen abusivos algunos comportamientos de docentes, pero no solo genera un movimiento en clave conflictiva sino de organización adentro de las escuelas. En el libro analizamos experiencias como la organización de una secretaría de Diversidad, apoyada por una docente pero fuertemente autogestionada por estudiantes o estudiantes y docentes que organizan asamblea conjunta por el #8M.
El activismo de género “va permeando” los muros de la escuela, produce desafíos muy grandes para la lógica tradicional de la escuela, en vínculos intergeneracionales y entre pares, tanto en clave de conflicto y de autogestión y organización.
-¿Aparece como insuficiente la enseñanza de la ESI?
-Todo el tiempo aparece la demanda de la educación sexual integral porque no se implementa la ley, porque lo que se da es insuficiente, porque se da de manera esporádica, porque se reduce a un enfoque biológico, o porque se habla desde un punto heterosexual y no considera a la diversidad. Distintas cuestiones que nos van planteando cuando entrevistamos o hacemos talleres, que tienen que ver con qué lectura hacen los y las jóvenes de la ESI recibida y cómo se pone en tensión con sus experiencias vitales, que muchas veces es muy a destiempo: cuando la información llega, es tarde, o no hace sentido, porque está planteada desde un lugar muy normativo: una bajada de línea, que no dice lo que debería ser.
-¿De qué manera se está implementando la ESI hoy en Córdoba?
-Si tuviera que hacer un gradiente, hay mayoritariamente actividades esporádicas: un taller cada tanto, o invitan a un especialista, y en el otro extremo existen escuelas con proyectos institucionales que asumen la ESI como parte del proyecto pedagógico, que lo trabajan de forma transversal sistemáticamente, que hacen proyectos conjuntos entre varias materias.
Y algo que empieza a aparecer de manera interesante y que surgió en la charla de Sampacho es que están realizando actividades en las jornadas “Educar en Igualdad” que son obligatorias para las escuelas. (Desde 2015, a partir de la Ley N° 27234, las escuelas cordobesas deben realizar al menos una jornada anual denominada “Educar en Igualdad: Prevención y Erradicación de las Violencias de Género”).
-En la investigación entrevistan también a jóvenes de otras localidades por fuera de capital. ¿Qué sucede allí?
-El foco estuvo puesto en estudiantes de escuelas públicas, privadas de Córdoba capital y durante la pandemia incorporamos a los de algunas localidades como Alta Gracia, Monte Buey, Leones y Santa Eufemia. En general, coinciden en que a las localidades pequeñas tienden a definirlas como contextos más resistentes a que se pueda trabajar ESI, por temores, o presiones familiares. Aunque también hay experiencias de docentes que se comprometen con el tema. Ellos hacen una lectura y atribuyen que el temor de los docentes tiene que ver con quejas familiares y hablan de esos movimientos #conmishijosnotemetas y recuperan experiencias de que efectivamente sucedió eso: que familias han pedido que retiren a algún estudiante de la clase o del taller.
Y nuestra lectura como equipo es que los actores conservadores han generado intencionalmente una campaña de distorsión de lo que es la ESI. En 2018, difundieron audios en los que se generaba alarma de que la educación sexual implicaba prácticas de abuso, corromper inocencia infantil. Fue una campaña ideada pero que cala en los temores de la gente cuando se preguntan qué van a hacer cuando se trabaje ESI.
-¿Qué sucedió con la ESI durante la pandemia?
-En las entrevistas y conversatorios que realizamos hay coincidencia en señalar que, como la pandemia implicó priorizar contenidos y reorganizar, la ESI se vio resentida, se trabajó menos.
La presidenta de la Federación de Estudiantes Secundarios dijo que, “si antes de la pandemia la ESI estaba poco, durante la pandemia dejó de existir”. Y ahora se están volviendo a rearticular proyectos pero con dificultades. En la lógica aparecen otras prioridades y ESI va quedando a un lado.
Sin embargo, mucho ha pasado: situaciones de acoso, abuso, escraches en redes y ahí es cuando se dan cuenta de que la ESI es importante. Lxs docentes y lxs estudiantes piden ESI cuando suceden estas situaciones. No necesariamente la educación sexual va a prevenir que esto pase, pero te puede dar herramientas para poder canalizar estas situaciones con el menor costo posible porque son situaciones muy complejas en la vida de las escuelas.
-La ley plantea que deberán organizar en todos los establecimientos educativos espacios de formación para los padres o responsables, ¿existen?
-En nuestra experiencia, la familia es el actor con el que menos se trabaja. Si bien está contemplado y hay cuadernillos de capacitación destinados al trabajo con la familia, lo que nosotras conocemos es que son experiencias. Pero también es cierto que, así como hay familias que se resisten, hay familias que demandan a las escuelas que se trabaje ESI.

