Por la 12a fecha del torneo de la Primera Nacional, en el estadio ubicado en el barrio de la Ciudadela de San Miguel de Tucumán, el local San Martín le ganó 2 a 1 a Estudiantes con goles de Marcelo Estigarribia a los 17 de la primera mitad y los 36 del complemento. Damián Adín, transitoriamente empató a los 16 del segundo tiempo.
Fría noche en Tucumán producto de la ola polar que nos acompaña en estos días y por esta región del país. La lluvia caída en las últimas horas, previas al juego, ponía un campo de juego en la Ciudadela rapidísimo para jugar al fútbol, punto a favor para equipos como San Martín y Estudiantes, caracterizados por salidas rápidas y el juego por bajo de un terreno que estaba en inmejorables condiciones.
Por el lado de Estudiantes, con idéntico esquema de las últimas presentaciones pero con cambios de nombres y algunos corrimientos en relación al último partido ante Almirante Brown de Isidro Casanovas. Nicolás Ihitz, quien no estuvo por acumulación de tarjetas amarillas, fue reemplazado por Emanuel Martínez Schmit y el traslado de Damián Adin al lateral izquierdo con el paranaense de lateral derecho, manteniendo la zaga central de Pardo y Padilla.
El mediocampo con la sociedad Bottino y Romero, con Hesar y Cainelli en los extremos y la reaparición en el once titular de David Muller por Nicolás Talpone, quien fue contacto estrecho de Covid, aunque su hisopado fue negativo, sumado a Marcos Arturia como centro delantero.
Para los de Pablo De Muner, en términos numéricos el 3-4-1-2 fue lo que prevaleció con una zaga central fuerte en el juego aéreo con Pellerano, Lópes y González. En el mediocampo, dos laterales volantes como Sansotre y Diarte. El centro del campo con el experimentado Tino Costa y Ballini, Juan Imbert como enganche y dos delanteros temibles como Estigarribia y el Turbo Rodríguez.
Con ese panorama, San Martín comenzó mejor, fue adueñándose de la primera mitad por el juego colectivo, ganado en la mitad de la cancha y presionando bien alto. Si bien no se trató de un dominio absoluto, a Estudiantes le costó casi siempre salir de manera limpia.
Bien es sabido que cuando eso pasa, las puertas después se abren más rápido y la benevolencia y rapidez en ataque pueden imponerse, cosa que nunca apareció en la primera mitad.
El gol del Santo llegaría a los 17 con una gran jugada colectiva, con más de diez toques donde Estudiantes poco pudo hacer para cortar ese circuito de juego trasladándose la misma al sector derecho y finalizando con un gran centro de Sansotre que encontraría la cabeza de Estigarribia, quien anticipó a toda la defensa y Olivera con un movimiento en diagonal sensacional para poner el 1 a 0 con el cual el primer tiempo finalizaría.
Tendría San Martín más la pelota pero en ningún momento sometería a Estudiantes, sólo un tiro libre que Tino Costa estrelló en la barrera fueron las únicas acciones de real peligro para el equipo de Pablo De Muner.
Mientras que lo de Estudiantes pasó por Hesar y un disparo de media distancia que sacó Arce al tiro de esquina, sumado a un remate de Bottino de treinta metros que se estrelló en el travesaño tucumano a los 32 minutos.
Así se diluyó la primera mitad sólo con la jerarquía ofensiva del Santo que prevaleció por sobre la de Estudiantes.
Segundo Tiempo
En el complemento, Acuña pondría en claro su pretensión, comenzándolo con el ingreso de Javier Ferreira por Emanuel Martínez Schmit, buscando a todas luces revertir la historia. Pasando Cainelli a jugar como lateral derecho, más allá de no ser su puesto natural y con una clara vocación ofensiva.
Escenario natural que se dio con el partido así planteado y con un Estudiantes que sumó gente en ofensiva, hizo que el Celeste tuviese más la pelota, lo que significa sentirse más a gusto con el partido, replegándose San Martín con más espacios para la contra, lo que se fue repitiendo en cada ataque del Ciruja.
A los doce, Ezequiel Dangelo reemplazó a David Muller, quien no pudo hacer pesar su fútbol mientras estuvo en la cancha.
Así llegaría el empate a los dieciséis por gentileza de Damián Adín, quien definió de gran manera tras un pivoteo de pecho de Hesar, asistiéndolo para que el bonaerense haga su tarea definiendo a un lugar imposible para Arce. Merecido gol del Chueco, quien siempre tiene llegada y no se le había dado el hecho de convertir. Y también para el entrenador, quien confió en sus cualidades y lo ubicó como lateral izquierdo en lugar de Ihitz.
Lo que siguió fue un Estudiantes más entero anímicamente, a gusto con el desarrollo del juego, y el rol de equipo timorato e impreciso lo tuvo San Martín, que no pudo con sus armas naturales y que tuvo que buscar con la pelota detenida y la prodigiosa zurda de Tino Costa.
El fútbol, con Dangelo comenzó a fluir en Estudiantes, más la figura siempre de Hesar, el temple de Bottino, que cada día juega mejor, la movilidad de Arturia y Ferreira. Todos condimentos de un equipo que era superior al gigante tucumano.
Cuando estaba mejor Estudiantes y San Martín impotente, llegaría el gol del Santo por Estigarribia nuevamente. Quien a pura jerarquía marcó la diferencia, estuvo ahí el punto clave entre un equipo y otro. El Celeste no pudo salir en un par de minutos trabajosos, otro centro desde la derecha y gran anticipo del nueve para definir y hacer imposible la resistencia de Olivera.
El tiempo restante fueron intentos en vano de un Estudiantes que había hecho el desgaste previo para empatar y hasta verse en condiciones de poder ganar el partido. El gol de Estigarribia fue anímicamente devastador, por el minuto en que se dio y porque realmente San Martín no merecía el triunfo.
En un partido que pintaba para empate, los tucumanos se llevaron de la Ciudadela demasiado premio por cómo se había dado el juego.

