Actualizan el precio del etanol pero la industria pide un ajuste mayor
Al filo de que las empresas etanoleras bajen la perilla y detengan su producción, la Secretaría de Energía terminó de redactar una resolución que pone en línea la recomposición de precios del alcohol y la que recibieron los combustibles fósiles a mitad del mes pasado. Sin embargo, eso dista aún de ser una solución para la industria del etanol de maíz que sigue reclamando por tener un atraso en el precio en relación con su principal costo: el cereal, que escaló fuerte por el conflicto bélico desatado en el Mar Negro.
Lo cierto es que la resolución de Energía establece un valor de 73,11 pesos por litro frente a los 65,42 que regían hasta ahora y desde comienzos de febrero. En aquel momento también hubo una modificación en los surtidores que por ley debe trasladarse al bioetanol. Sin embargo, en el sector hubo inquietud en las últimas semanas porque cuando subió la nafta el 14 de marzo no se reflejó en el alcohol y eso agravó el cuadro de las empresas que amagaron con paralizar la producción desde este mes. La resolución de Energía al menos estiró por ahora ese plazo fatal.
A partir de ahora se abre otra instancia. Según trascendió, las empresas etanoleras de maíz intentan alcanzar una mejora que vuelva a equilibrar la ecuación económica desajustada por el contexto internacional. Para ello hay dos caminos: o por la intervención de la Secretaría de Energía que fije un sendero de precios dejando de lado lo que rige hasta el momento atando el valor del alcohol a lo que ocurra en los surtidores; o bien en una instancia de negociación entre privados. Esta segunda opción era hasta anoche lo que más factible veían desde la industria como posibilidad.
Eso implicaría que las petroleras y las etanoleras se sentarían en una mesa para negociar un mejor precio que el actual. Si bien eso en algún momento ocurrió, esta vez podría haber una mayor equiparación de fuerzas. Claramente el sector petrolero tiene una dominancia natural en esa negociación, pero la coyuntura equipara al menos en parte esa relación. Es que las petroleras están ante la presión del Gobierno para que logren abastecer adecuadamente el mercado interno, cosa que no estarían logrando, al menos por lo que ocurre con el gasoil en medio de la campaña gruesa del campo. Pero además, esa necesidad de aumentar la oferta tiene como alternativa la importación, pero a precios muy superiores a los que se convalidan en los surtidores del país. ¿Quién pagará la diferencia en ese caso? A mitad de ese camino, la opción del etanol aparece convenientes hasta desde el punto de vista económico. Lógicamente que suma su aspecto ambiental y también de logística porque está dentro de un esquema de reparto que funciona desde hace una década sin inconvenientes. Importar un litro de nafta saldría al menos 130 o 140 pesos cuando en el país se vendería a 119 en el caso de la súper en el interior de Córdoba. En CABA el precio es aún menor. Ahora, con el valor otorgado por la Secretaría de Energía el litro de etanol alcanzó los 73,11 pesos; la industria del sector pretende llegar a $85. Aun así es un valor que para las petroleras es significativamente más conveniente.
En las próximas horas se conocerá finalmente qué camino tomará la negociación por un aumento en el precio del etanol, si será con Energía mediando o directamente en una mesa de privados.
Mientras tanto, la industria del etanol mantiene su planteo de recomposición para salir de un momento “de quebranto”, tal como le escribieron en una serie de cartas que le mandaron a Darío Martínez, el titular de Energía, en las últimas semanas. La primera de ellas fue enviada el 25 de febrero, un día después de desatada la invasión rusa a Ucrania. Después, todo empeoró porque la escalada del maíz, que hace un año costaba $ 17.700 la tonelada en Rosario, tocó a mitad de marzo los 33 mil. Esta semana tuvo una leve baja y se ubicó en torno a los 28 mil, lo que sumó algo más de alivio a las empresas.