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El etanol, el ancla que jugó en los surtidores para evitar más subas

En los últimos 12 meses aumentó apenas el 23,9% frente a una inflación del 33% y un porcentaje similar en los combustibles. Permitieron sostener una política de contención de precios, especialmente en momentos de alta inflación

Desde comienzos de julio, YPF anunció que terminaba el período del buffer que había dispuesto como mecanismo para mantener el valor de los combustibles en medio de la volatilidad internacional del barril de petróleo, como consecuencia de la guerra protagonizada por Estados Unidos en Medio Oriente. Según explicó en su momento la compañía, el amortiguador iba a evitar cambios bruscos, pero obligaría luego de normalizada la situación internacional a continuar con precios elevados durante un tiempo para recuperar lo perdido durante los picos del petróleo que no se trasladarían a los surtidores.

Lo cierto es que no sería el único mecanismo para disimular posibles saltos. Hubo otros dos: uno en materia impositiva, con postergaciones en la aplicación de subas en el impuesto a los combustibles, y otra relacionada a los valores que se reconocieron desde la Secretaría de Energía de la Nación a los biocombustibles.

Concretamente, en el caso del etanol de maíz, del que Córdoba es la principal productora nacional, la cartera nacional dispuso que en los últimos 12 meses el valor creciera apenas 23,9%, lo que implicó 10 puntos porcentuales por debajo de la inflación y de los combustibles. Concretamente, el litro de etanol cuesta desde el primero de agosto $973,244 contra un valor de la nafta súper de $2.200. Ese litro de alcohol, que se mezcla con un 12% de corte con las naftas, tenía un valor de $785,468 en septiembre de 2025.

En cambio, el etanol de caña de azúcar, que se produce en las provincias de Tucumán, Salta y Jujuy, tiene un precio superior: $1.061,878 desde este mes. Hace un año su valor era de $857,006. Vale recordar que el precio de los biocombustibles es definido mes a mes por la Secretaría de Energía que es la autoridad de aplicación.

Para el etanol de maíz, la Nación dispuso que en los últimos 12 meses el valor creciera apenas 23,9%, menos que la inflación

Pero en paralelo está en debate un proyecto de ley en el Congreso, específicamente en el Senado, para modificar la ley de biocombustibles y uno de los aspectos centrales, además de incrementar el actual corte obligatorio del 12% al 15%, es que al menos en una parte de la comercialización haya compulsa de precios entre las petroleras que compran y las etanoleras que venden. Sin embargo, en los últimos días, con las dificultades que expuso el oficialismo en la Cámara Alta, las expectativas de que avance el proyecto presentado por la senadora Patricia Bullrich, con el aval del sector industrial, tuvieron una leve caída.

La intención era que el proyecto avance y se convierta en ley antes de finalizar el año. Una intención que ya existió en 2025, con otra propuesta legislativa, que finalmente no prosperó.

Lo cierto es que, mientras tanto, el Gobierno dispuso nuevamente una actualización a través de un decreto publicado en el Boletín Oficial, en el que se detalla no sólo el alza en el etanol, sino también en el biodiésel que se mezcla con el gasoil. Allí se remarcó que el precio mínimo de adquisición por litro del bioetanol elaborado a base de caña de azúcar trepó 1,74% y se fijó en $1.061,878. Mientras que, para el precio de adquisición del bioetanol elaborado a base de maíz, Energía dispuso una suba del 1,75%, ubicando el nuevo valor en $973,244.

El texto precisó que el plazo de pago del bioetanol elaborado a base de caña de azúcar y maíz no podrá exceder, en ningún caso, los 30 días corridos a contar desde la fecha de la factura. Asimismo, aclaró que los nuevos precios fijados “son los valores mínimos a los cuales deberán ser llevadas a cabo las operaciones de comercialización en el mercado interno”.