El socialista António José Seguro aplastó a la extrema derecha y será el nuevo presidente de Portugal
Con el 65,7% de los votos, el candidato moderado venció al ultra André Ventura en el balotaje. La victoria fue interpretada como un fuerte respaldo a las instituciones democráticas frente al avance del populismo en Europa
En una jornada electoral que mantuvo en vilo a la Unión Europea, Portugal cerró este domingo un capítulo decisivo en su historia política.
El socialista moderado António José Seguro se consagró como el nuevo presidente electo del país tras obtener una victoria contundente sobre el candidato de extrema derecha, André Ventura, en una segunda vuelta que movilizó a la ciudadanía de forma masiva.
Según los datos oficiales difundidos al cierre del escrutinio, Seguro obtuvo el 65,72% de los sufragios, frente al 34,28% de Ventura, líder del partido Chega.
Con este resultado, el exministro socialista sucederá al conservador Marcelo Rebelo de Sousa, quien dejará el cargo tras cumplir su mandato de diez años.
La campaña para esta segunda vuelta se vivió como un plebiscito sobre el sistema político portugués. Mientras Ventura basó su discurso en una retórica "antisistema", Seguro logró aglutinar el apoyo de votantes de centro e izquierda que buscaban frenar el acceso de la ultraderecha al poder.
El triunfo de Seguro representa un alivio para Bruselas, consolidando a Portugal como un "bastión de estabilidad" en un continente donde las fuerzas radicales han ganado terreno recientemente. El debate final fue el punto de quiebre, donde Seguro se mostró como un líder capaz de gestionar un mundo "cada vez más imprevisible".
El nuevo presidente electo asumirá en un contexto complejo. Además de los desafíos económicos internos, deberá lidiar con un mapa geopolítico europeo tensionado.
Sin embargo, su amplio margen de victoria le otorga un capital político significativo para iniciar su mandato con autoridad. Con este resultado, Portugal se suma a la lista de países que logran poner un límite a las aspiraciones de la extrema derecha en las urnas, reafirmando su tradición de moderación política.