Varados en Andorra: la odisea de basquetbolistas riocuartense
Los riocuartenses Federico Ferrero y Pablo Pagano decidieron hacer un alto en el básquet y se fueron a Europa en busca de nuevas experiencias. En noviembre se instalaron en el Principado de Andorra, donde consiguieron trabajo y todo iba de acuerdo con lo planificado hasta que se desató la pandemia por el coronavirus.
Hoy la realidad es totalmente distinta. El 13 de marzo les comunicaron que cerraban los centros de esquí, se quedaron sin trabajo y viven en un departamento, aislados por la cuarentena.
Forman parte de los 2.200 argentinos que están varados en ese principado -ubicado en los Pirineos, entre España y Francia, de apenas 470 kilómetros cuadrados y 75 mil habitantes- y que trabajaban como pisteros o instructores en los centros de esquí, o bien en el sector hotelero y gastronómico.
La situación de ellos tomó estado público esta semana con el pedido del premier de Andorra, Xavier Espot, al presidente Alberto Fernández para que autorice vuelos a la Argentina para repatriarlos.
Pero Andorra sólo tiene salida por tierra, por lo que no hay aviones ni barcos. Entonces, se debe ir a algún aeropuerto de España o Francia, países muy golpeados por la pandemia de coronavirus.
Federico Ferrero y Pablo Pagano compartieron el plantel de Banda Norte que fue subcampeón provincial en la temporada 2018. El primero de ellos también jugó la Liga Cordobesa en el 2019, en la que continuó como el gran capitán del Lobo del Parque Sarmiento.
Desde Andorra, Ferrero contó los pormenores de este viaje que comenzó como una aventura y que se está convirtiendo en una creciente preocupación.
- ¿Por qué decidieron hacer un parate en el básquet y marcharse a Europa?
- La idea de ponerle un freno al básquet y hacer un viaje a Europa principalmente fue por tener una experiencia de vida distinta, algo que los dos teníamos pensado. Así surgió la idea de venirnos para este lado, sabiendo todas las cosas que teníamos que dejar de lado, los trabajos de cada uno en Río Cuarto y principalmente el básquet, que fue una de las cosas más duras que tuvimos que dejar porque lo hicimos toda la vida, pero la experiencia valió la pena hasta que se desató esta pandemia.
- ¿Cuánto hace que empezaron a vivir esta aventura europea?
- Hace desde principios de noviembre del año pasado que estamos en Andorra, vinimos con la idea de trabajar y hacer un poco la temporada de invierno; conseguimos trabajo los dos en una misma empresa, tuvimos esa suerte, y ahora con toda esta situación estamos a la espera de ver cuáles son las opciones que tenemos.
- ¿Por qué eligieron Andorra?
- Elegimos venir a Andorra porque nuestra idea era trabajar y hacer temporada en algún lugar. Andorra es un país que no pertenece a la Unión Europea y entonces no requeríamos de ciertos papeles para buscar un trabajo. Distinto sería en España o Francia, si quisieras trabajar ahí deberías tener al menos alguna ciudadanía o algún permiso que te habilite. Ninguno de los dos contaba con eso y la opción de Andorra era la más factible.
- ¿Cómo vivieron este proceso y las noticias de la propagación del coronavirus?
- Cuando se empezó a conocer el tema del coronavirus ya estábamos acá y la verdad es que al principio parecía algo aislado, muy lejano, y nadie se imaginaba que pudiera pasar lo que está ocurriendo hoy.
En Europa se dieron algunas situaciones, como el caso de que cerraron las fronteras, empezaron a alarmar a toda la gente, comenzó a propagarse muy rápido y se empezaron a tomar medidas sobre la marcha mientras el virus se estaba propagando.
Esa es una de las diferencias con Argentina, todo este caos y esta alerta pegó primero en Europa y dio la ventaja para que Argentina se fuera preparando para lo que viene.
- ¿Cómo viven la situación y cuáles son las consecuencias?
- En el transcurso de una semana empezaron a aparecer noticias por todos lados, fue todo muy rápido, de un día para el otro. Un viernes (el 13 de marzo) estábamos trabajando, llegó el dueño y dijo que cerraban las pistas de esquí. Ese mismo día comenzaron a desalojar a todos los turistas que estaban en los hoteles, empezaron a cerrar las tiendas, todo. Ese mismo día terminamos de trabajar y a las seis de la tarde hicieron una reunión y nos dejaron cesanteados a todos los trabajadores.
- ¿Qué medidas sanitarias se tomaron en Andorra, hay muchas restricciones?
- Al otro día Andorra cerró todo. No hay nadie en la calle, en ningún lado; las medidas son muy estrictas, se cumplen a rajatabla como debe ser. Lo que está pasando es para tomárselo en serio; la gente se percata de esas cosas y respeta, no hay nadie en las calles.
Se puede salir únicamente para hacer compras y te dejan salir de a uno por vivienda. Vas a un supermercado y está todo marcado con líneas para que no te acerques a menos de tres metros del resto de las personas, te toman la fiebre a la entrada, te desinfectan, te dan guantes. Sólo están abiertos súper y farmacias.
- ¿Y ustedes cómo sobrellevan este aislamiento?
- Estamos en cuarentena en el departamento, sin contacto con nadie y viendo cómo se puede solucionar el tema. Ya tenemos idea de volvernos porque no podemos seguir, Francia está cerrado, España está cerrado, la mayor parte de los países han cerrado y no se puede ir para ningún lado. Estamos varados esperando a que se calme. Mantuvimos contacto con el consulado argentino para poder volver apenas se habiliten los vuelos. Si todo va bien, el 13 de abril podríamos estar regresando a la Argentina.
Alberto Llobell. Redacción Puntal