El heavy metal se expone

Se realiza mañana una jornada dedicada al género del rock pesado.
El heavy metal se expone
 
Mañana desde las 19hs. se realiza en Rokco Skull (San Martín y Mendoza), la Expo Heavy Metal, la primera edición dedicada íntegramente al metal local. En vivo: Blacks Rock, Desdén, Sangriento, Tierra Ciega, Haslam, Dossier y Alma Siniestra. Además, expo de remeras y accesorios, fanzines, videos, discos y más.

Como adelanto de esta muy buena idea, compartimos dos textos del fanzine:

¿Por qué nos juntamos?

Escribe Rafael Serna:

Expo Heavy Metal es el evento que tiene como objeto agrupar, no solo a las bandas del estilo y subgéeneros de la ciudad,  sino  a  mostrar  varios  aspectos de la cultura heavy metal.

Es la fiesta cultural del Heavy Metal local que resalta y expone   aspectos   como  la  música,  la literaura,  el pensamiento,  vestimenta,  accesorios  y  toda la libertad de  sumar   a  actores  culturales del under y del espectro amplio que quiera compartir esta jornada.

Creemos  que  el  Heavy  Metal  como  forma  de  vida es cultura  transmitida generacionalmente  por  medios de  patrones  artísticos  y  de  pensamiento  a las nuevas generaciones. Por  eso  mismo  vemos  la necesidad de rescatar  todos  los  aspectos  socioculturales  y  los subgéneros artísticos que componen el espectro.

Expo  Heavy  Metal  Río Cuarto tiene como centro de la escena bandas  locales  que durante todo el año generan productos artísticos, shows, discos, giras, bajo macro condiciones socioeconómicas y culturales muy adversas pero teniendo como bandera que lo único irrenunciable es la cultural y la pasión por el Heavy Metal.

Creemos  que  el  Heavy  Metal  como  cultura  en  su esencia  conserva  y  predica,   en  las   generalidades históricas, otra forma de vida y otros valores alternativos al que representa  el  sistema dominante,  invita  a  otros pensamientos,  otras disciplinas artísticas  no difundidas pero  igualmente  muy  valiosas  que  rescatan    grandes aspectos de la música clásica en muchos casos.

Creemos que el heavy metal es la cultura nuestra,  que compartimos,  que  invitamos  a  compartir  y  mostrar  y queremos transmitirla generacionalmente.

El Under del Under

Escribe Mariana Barron:                                                                     

En el bellísimo y desolador poema “A solas con todo el mundo” Bukowski define como pocos la naturaleza de nuestro vínculo con los demás: “estamos condenados a un destino singular: nadie encuentra jamás al otro”.

En la escena del rock de Río Cuarto, locación áspera y competitiva si las hay, sucede algo similar.

Estamos condenados a no encontrar al otro, más precisamente a no escucharlo y, si lo hacemos, a reprimir elogios y desestimar su talento/creatividad/ganas, como si parte de lo nuestro se fuesen un simple reconocimiento.

Esto no sería un problema mayor si no fuese por el hecho de que el público del rock local, salvo contadas excepciones está compuesto en un 70 por ciento de músicos de otras bandas. Del 30 por ciento restante, un 20 son los amigos (esa pobre gente a la que tenemos harta vendiéndole entradas cada vez que tocamos y que se sabe nuestros temas de memoria casi por osmosis) y, siendo muy generosos, un 10 de gente fuera del medio y que se acerca por curiosidad o porque le gusta la propuesta.

Esto inevitablemente deriva en un círculo vicioso en el cual las bandas suben a tocar, abajo los escuchan los miembros de las otras bandas, compartan fecha o no, y la recepción depende de la buena o mala leche de los propios colegas. Porque, digamos, los amigos nos van a ver porque nos quieren, seguramente le dejamos la entrada a mitad de precio y sueñan con pegar alguna birra de arriba. El público en general, que no nos conoce y cayó como en paracaídas, la pasa bien igual y puede gustarle o no lo que hacemos. Pero en el público “del palo”, el grado de satisfacción de lo que escuche es directamente proporcional con la suerte que haya tenido su propia banda. Si a su banda le va relativamente bien, si la tienen “bien atendida” por usar una analogía freudiana, impera la buena onda y se predisponen a escuchar con ganas y devolver algún elogio.

Si su banda no convoca gente y la que está viendo tampoco, puede que surja alguna mínima empatía entre perdedores y la complicidad de genios incomprendidos/artistas nacidos en la época incorrecta se proyecte en el escenario y le hagan el aguante.

Ahora bien, si a su propia banda no la van a ver ni sus novias, y encima la que está arriba del escenario tiene el atrevimiento de llevar gente, producirse un poco e intentar trascender mínimamente del ambiente incestuoso en el que nos movemos, el espectador/músico se pone en modo resentimiento y no te deja pasar una, ni a vos que estás tocando y le pusiste un cuarto de pila al menos, ni a la gente que te fue a ver. Si para Nietzsche el paradigma del Genio es “Nadie me entiende por eso me admiran”, en el Under del Under las cosas se invierten “Nadie me admira, por eso son estúpidos”

Ahora bien la pregunta sería: ¿Por qué? ¿Qué genio maligno nos impele a andar tras la falla de un colega como si fuésemos sabuesos de la mediocridad ajena? El genio maligno es la envidia, amigos, sentimiento ponzoñoso si los hay, que envenena la cabeza de aquellos que, incapaces de romper la rígida estructura conceptual de aquello que el rock debería ser, proyectan toda su frustración y resentimiento sobre aquellos que se la juegan y apuestan por mas.

Los escritores escriben porque aman lo que hacen pero también para que la gente los lea. Los músicos tocamos porque es nuestra mayor fuente de satisfacción pero además deseamos que se nos escuche, y encima gustar, y por qué no recibir algún elogio para nuestros egos hambrientos de reconocimiento.

Abajo la careta: Todos soñamos alguna vez con alcanzar la masividad. Y como no lo logramos, porque no se nos dio, porque renunciamos a ello o, simplemente, porque nuestra música no gusto, tildamos de traidor al que lo consigue, de superficiales a su público, de careta a su entorno, más amplio que el nuestro. Si ellos llevan gente y no nosotros, es porque se vendieron. Porque su música es comercial y la nuestra “solo para entendidos”.

Está mal visto que te vaya bien, porque al parecer prima la idea de Oscar Wilde de que el arte es lo inútil, lo que se hace por placer, por sí mismo y no por otra cosa. Lo que no reditúa ganancia porque “yo no vivo del rock sino que el rock vive de mi”.

Somos tan sublimes, tan raros, que no hay público que pague para escucharnos. Y en lugar de mejorar nuestra propuesta, de dar un salto de calidad, de vender show, de generar el artificio estético (sonoro y visual) que atraiga y cautive a la gente por su propio deseo, de salir de la caverna del under a mostrarnos en tierras nuevas donde, tal vez, podríamos gustarle a mucha gente más, nos quedamos viviendo una y otra vez el mismo recital como Bill Murray en El día de la marmota.

Tocamos por placer pero también para ser escuchados. Una obra de arte no está completa sin la recepción del espectador y la música no es menos. El público no es sordo ni estúpido. Simplemente quizás le guste otra cosa. Aprendamos a vivir con eso. Y que sea rock.