Río Cuarto | Expo Rural

El futuro del campo a la Expo Rural: por primera vez, jóvenes estarán a cargo de toda un área

Se trata de 8 jóvenes que trabajan desde hace semanas para asumir una responsabilidad que también entienden como una instancia de formación en la Expo Rural

Javier Messina, comisario del área de Ovinos, Caprinos y Camélidos en esta 92º Expo Rural.

 

Un equipo de Jóvenes del Ateneo llevará adelante al área de Ovinos, Caprinos y Camélidos en esta 92º Expo Rural.

 

Un equipo de Jóvenes del Ateneo llevará adelante al área de Ovinos, Caprinos y Camélidos en esta 92º Expo Rural.

 

Del 2 al 6 de septiembre, la Expo Rural de Río Cuarto volverá a reunir a productores y visitantes en torno a distintas actividades vinculadas con el campo, entre ellas la exhibición de animales. Pero antes de que llegue ese momento, ocho jóvenes de entre 19 y 25 años pertenecientes al Ateneo Juvenil de la Sociedad estuvieron preparando durante semanas cada detalle del área de Ovinos, Caprinos y Camélidos que este año tendrá una particularidad: por primera vez, estará completamente en sus manos.

Inscripciones, planillas, contacto con cabañeros, veterinarios y jurados, recepción y documentación de los animales, admisión veterinaria y organización de las distintas instancias de la competencia son algunas de las tareas que un grupo de jóvenes viene llevando adelante para preparar el área de Ovinos, Caprinos y Camélidos.

Este año, por primera vez, ese equipo estará integrado completamente por ateneístas. Y para ellos, hacerse cargo del área significa mucho más que cumplir con una serie de tareas: es asumir una responsabilidad nueva, aprender en el camino y animarse a ocupar un lugar que hasta ahora estaba reservado para quienes tenían más experiencia.

El área tiene, además, un ingrediente que la vuelve especialmente cercana para las familias durante la Expo. El tamaño y el carácter dócil de muchos de estos animales permiten que los más chicos puedan acercarse y tener contacto con ellos. Corderos, chivas y borregos jóvenes, a quienes los ateneístas llaman “chiquilines” con cariño, suelen convertirse así en uno de los atractivos para las familias que recorren la muestra.

La actividad del área comenzará el jueves 3 de septiembre con el ingreso de los animales. El viernes 4 será la jura de clasificación, mientras que el domingo 6, desde las 14, se realizará el remate.

Es un desafío muy grande porque nunca estuve en un cargo así. Es un aprendizaje, una oportunidad, una felicidad y una gran alegría”, cuenta Javier Messina, de 19 años, quien estará al frente del equipo.

Para Emilia Comarin, de 24 años, el desafío viene acompañado también por los nervios de saber que todo depende, en parte, de ese grupo que recién comienza a trabajar de manera conjunta. “Hay cierto nerviosismo, miedo por saber si estamos haciendo las cosas bien, pero más que nada es hermoso”, resume en diálogo con Puntal.

Y detrás de esa primera experiencia hay también una mirada de futuro. La presidenta del Ateneo Juvenil, Daniela Salvagno, destaca que estas responsabilidades forman parte de un proceso de formación que apunta a que los jóvenes no solo participen de la actividad, sino que se preparen para asumir nuevos roles. En definitiva, para convertirse en “los próximos dirigentes gremiales”.

Entre planillas, reuniones, animales y primeras responsabilidades, la Expo será para ellos mucho más que una muestra: será una experiencia para aprender haciendo.

Un desafío que empieza mucho antes de que lleguen los animales

Al frente estará Javier Messina, un joven de 19 años oriundo de Merlo, San Luis, que transita su segundo año en el Ateneo Juvenil de la Sociedad Rural de Río Cuarto. Su llegada al espacio estuvo vinculada con su hermana, pero su relación con los animales viene desde antes, especialmente con ovinos y caprinos.

El año pasado decidió acercarse al área casi por curiosidad y afinidad con esos animales. En aquel momento era el único joven del equipo que llevó adelante al área de Ovinos, Caprinos y Camélidos para la Expo Rural, que estaba integrado principalmente por exateneístas que ya formaban parte de la comisión mayor. La experiencia le permitió aprender de quienes estaban a cargo, trabajar junto a ellos y, sin saberlo, prepararse para el desafío de llevar adelante el área este año.

Para esta edición, por cuestiones laborales y personales, esos responsables no pudieron continuar y Javier recibió la propuesta de asumir como comisario de área. Y, con el paso del tiempo, se fueron incorporando nuevos integrantes hasta conformar el actual equipo de ocho jóvenes.

Asumir el cargo significó para Messina enfrentarse a una responsabilidad completamente nueva, pero también a una oportunidad para aprender sobre una tarea que tiene mucho de organización y coordinación.

Todo lo que no se ve

La preparación de la Expo no comienza cuando llegan los animales. El equipo trabaja desde semanas antes con las inscripciones y los cabañeros, organiza la documentación y prepara las planillas que luego serán utilizadas durante la muestra.

Una vez que comienza el ingreso de los ejemplares, los jóvenes reciben a los animales y controlan la documentación correspondiente. También colaboran con los veterinarios durante la admisión y participan de la organización vinculada con los jurados y los reglamentos de las distintas asociaciones.

La tarea se reparte entre los integrantes del grupo según las necesidades: algunos se ocupan de las planillas y trámites, otros participan de reuniones y hacen un seguimiento de lo que falta resolver, mientras Javier concentra buena parte de la coordinación.

Javier Messina, comisario del área de Ovinos, Caprinos y Camélidos en esta 92º Expo Rural.

“Literalmente hacemos todo”, resume el joven, al explicar la cantidad de tareas que quedan detrás de la escena que finalmente encuentra el visitante. “La gente ve el animal en el corral, pero no ve el trabajo previo”, señala.

Para Javier, además del desafío, se trata de una oportunidad de aprendizaje que excede a la actividad ganadera. El trabajo con planillas, la organización, los contactos y la coordinación con distintas personas son herramientas que, según entiende, pueden servir también para otros ámbitos de la vida.

El propio lema del Ateneo, “capacitarse constantemente”, aparece así en la práctica: aprender haciendo, asumir responsabilidades y enfrentarse a situaciones nuevas.

Una mezcla de entusiasmo, miedos y mucho aprendizaje

Esa parte burocrática de la exposición también fue una de las primeras cosas que llamó la atención de Emilia Comarin, de 24 años. Oriunda de Mendoza y estudiante de Medicina Veterinaria (UNRC), comenzó a vincularse con el campo recién en 2023, cuando realizó algunas pasantías. Fue entonces cuando descubrió un interés particular por los ovinos y caprinos.

Su incorporación al Ateneo es todavía más reciente: hace apenas una semana se sumó al equipo que trabaja para la Expo.

Llegó a través de su novio, que se había incorporado meses antes, y el entusiasmo que veía en las reuniones de los jueves terminó de convencerla. Cuando conoció que el área necesitaba jóvenes, decidió acercarse para aprender y colaborar.

“Somos bastante nuevos en el área”, explica. Por eso, las tareas se realizan de manera colectiva y el aprendizaje también circula dentro del grupo. “Tratamos de ir enseñándonos mutuamente y de ir ayudando a hacer las tareas”, cuenta Emilia.

Una actividad que también se vive en familia

Para quienes no están familiarizados con la actividad, el área tiene una propuesta particular.

Este año habrá 25 cabañas inscriptas, con ejemplares de razas como Dorper, Hampshire Down, Texel, Pampinta, Karakul y Corriedale. La diversidad permite acercarse a animales destinados a diferentes producciones, desde razas orientadas a la carne hasta aquellas vinculadas con la lana o la producción de leche.

Pero hay otro aspecto que Messina considera especialmente atractivo: el carácter familiar de muchas de las cabañas y la posibilidad de que los más chicos se acerquen a los animales.

A diferencia de otras especies de mayor tamaño, explica, los ovinos y caprinos pueden ser manejados por personas de distintas edades. Por eso esperan que durante la Expo también haya muchos de los llamados “chiquilines”: corderos, chivas y borregos jóvenes que suelen convertirse en uno de los principales atractivos para los niños.

Para Emilia, el objetivo es que quienes se acerquen puedan ver algo más que los animales. Que puedan descubrir, detrás de cada corral, el trabajo de un grupo que está aprendiendo mientras asume por primera vez una responsabilidad de esta magnitud.

“Es una alegría inmensa poder servir, ser útil en un espacio, poder ayudar con mis conocimientos y con mi tiempo”, expresa.

Daniela Salvagno, presidenta del Ateneo, destaca que detrás de esa participación también hay una decisión personal: durante esos días, muchos de los jóvenes dejan momentáneamente de lado responsabilidades vinculadas con la universidad, el trabajo y la familia para dedicarse a la muestra.

El compromiso no es nuevo. Los ateneístas vienen participando desde hace años en distintas áreas de la Expo, con responsabilidades en sectores como Equinos y Porcinos, mientras que en Ganadería colaboran especialmente con tareas de movimiento y organización.

Y esa experiencia es, para el Ateneo, parte de un proceso más amplio. La formación de los jóvenes no termina en la Expo: la apuesta es que esas primeras responsabilidades, los contactos y los aprendizajes se conviertan con el tiempo en herramientas para quienes ocuparán nuevos espacios dentro del sector.

Como lo sintetiza Salvagno, los jóvenes que hoy organizan, reciben animales, completan planillas y coordinan con cabañeros y veterinarios se están formando también para ser “los próximos dirigentes gremiales”.