Nueva denuncia contra el expolicía que cumplía prisión domiciliaria con un cadáver en el placard
Una mujer vinculada al entorno íntimo de Horacio Grasso lo denunció ante la Justicia por abuso sexual, en un episodio que habría ocurrido en 2021. El acusado ya estaba bajo prisión domiciliaria cuando, semanas atrás, fue encontrado el cuerpo de una mujer dentro de un ropero en el departamento donde residía
El nombre de Horacio Grasso volvió a los portales y noticieros hace apenas unas semanas, cuando la policía encontró el cadáver de una mujer escondido dentro de un ropero en su departamento del centro de Córdoba. El hallazgo, macabro y desconcertante, trajo de regreso a la escena pública a un hombre que arrastra un prontuario de violencia, muerte y abuso.
Pero ahora, una nueva denuncia por abuso sexual le pone más horror al horror. La presentación judicial fue realizada por una mujer de su entorno cercano, quien acusa al expolicía de haberla drogado y violado entre marzo y agosto de 2021. Lo más escalofriante: todo ocurrió en el mismo departamento donde vivía bajo prisión domiciliaria, en calle Buenos Aires 315, y donde fue hallado el cuerpo de una mujer en estado de descomposición hace tan solo unas semanas.
La secuencia es perturbadora. Condenado por el asesinato de un niño en 2007, beneficiado con arresto domiciliario en 2019, acusado ahora de abuso sexual en el mismo lugar donde vivía con un cadáver.
En su testimonio ante la Justicia, la víctima relata una relación marcada por el control emocional, el consumo de alcohol y drogas, y un episodio puntual de abuso sexual ocurrido en 2021.
La mujer explicó que el hecho tuvo lugar una noche en la que visitó a Grasso en su departamento del centro de Córdoba, donde el expolicía cumplía prisión domiciliaria. Tras compartir una cena y bebidas alcohólicas, habría perdido el conocimiento. Horas después, despertó desorientada, sin recordar lo ocurrido pero con indicios físicos y emocionales de haber sido violentada.
En los días siguientes, según el relato judicial, fue víctima de acoso sistemático por parte del acusado: llamadas, mensajes, perfiles falsos en redes sociales y amenazas. Intentó cortar el vínculo, pero el hostigamiento se mantuvo durante meses. Recién en octubre de 2022 intentó presentar la denuncia, sin éxito. La ampliación formal recién se concretó el 29 de diciembre de 2023.
El caso se tornó aún más escalofriante cuando, el pasado 5 de julio, la policía ingresó al mismo departamento donde Grasso vivía y descubrió el cuerpo de una mujer dentro de un placard. Se estima que llevaba al menos seis meses en ese lugar. El hallazgo sacudió a los vecinos, que ya venían denunciando olores nauseabundos y ruidos extraños provenientes de esa unidad.
El cuerpo aún no fue identificado y la causa por la muerte sigue bajo investigación. Pero el dato es ineludible: la nueva denuncia por abuso sexual ocurrió en ese mismo espacio. En el mismo departamento donde Grasso debía cumplir una condena en condiciones estrictas, ocurrió otro horror.
La Justicia investiga si el acusado tenía responsabilidad directa en la muerte de la mujer hallada, y si la falta de controles en su prisión domiciliaria permitió este nuevo desenlace trágico.
Grasso había sido condenado en 2009 a 27 años de prisión por el homicidio de Facundo Novillo Cancinos, un niño de seis años que murió baleado con un FAL en un tiroteo narco ocurrido en barrio Colonia Lola. Exmiembro de la Policía de Córdoba, con vínculos con el narcotráfico y acusado de alquilar armas a bandas delictivas, Grasso nunca dejó de estar en la mira judicial.
Así y todo, en 2019 obtuvo el beneficio de la prisión domiciliaria por una presunta afección cardíaca. Primero vivió en la casa de su madre, luego se trasladó al departamento de calle Buenos Aires. Allí debía cumplir arresto con condiciones estrictas: permanecer en el domicilio, contar con vigilancia, usar tobillera electrónica y recibir atención médica.
Nada de eso se cumplía. Según el testimonio de vecinos y de la denunciante, Grasso circulaba libremente por la ciudad, sin tobillera, sin controles médicos y sin que ninguna autoridad lo supervisara. Como si no arrastrara una condena de 27 años ni acusaciones tan graves.
El abogado de la denunciante, Carlos Nayi, sostuvo públicamente que su clienta intentó realizar la denuncia en el Polo de la Mujer en 2022, pero que no fue atendida pese a haber esperado durante horas. La denuncia recién fue formalmente ampliada a fines de 2023, pero no recibió respuestas ni se activaron los peritajes correspondientes. Solo después del hallazgo del cadáver y del regreso de Grasso a Bouwer se decidió avanzar.
Nayi, en declaraciones a medios locales, fue tajante: “Tal vez si se hubieran activado los mecanismos que la ley prevé, la mujer que estaba en ese placard hoy estaría viva”. La frase, dura pero contundente, refleja una de las aristas más alarmantes del caso: la inacción institucional ante un perfil criminal que ya había demostrado ser de alto riesgo.
La historia de Horacio Grasso es una crónica del horror que se repite. Expulsado de la fuerza policial, un asesinato en 2007, una condena firme, una prisión domiciliaria sin control, una nueva víctima que denuncia haber sido abusada y el hallazgo de un cuerpo oculto en su propia vivienda.
La Justicia investiga ahora si el abuso y la muerte de la mujer hallada están conectados, mientras la sociedad asiste con espanto a un expediente que no deja de sumar páginas macabras.