Creen que las exportaciones argentinas a Europa pueden crecer 122% en 10 años
Las cámaras que nuclean a las empresas que compran y venden al exterior preveen que los envíos al viejo continente den un salto a partir de la entrada en vigencia del acuerdo. ¿Qué sectores se verían más beneficiados?
El acuerdo Mercosur–Unión Europea en marcha constituye el mayor pacto de libre comercio del bloque desde su creación en 1991. En conjunto, ambos espacios concentran más del 30% del PBI mundial, cerca del 35% del comercio global y una población de 700 millones de personas.
En ese marco, Cancillería estimó que las ventas argentinas a Europa podrían crecer 76% en 5 años y llegar al 122% de expansión en 10 años.
De acuerdo con un informe de la Cámara Argentina de Importadores (CIRA), la Unión Europea eliminará aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur: la mayoría de forma inmediata y una parte con plazos diferidos. El resto ingresará bajo esquemas de cuotas.
El Mercosur, por su parte, quitará aranceles al 91% de sus importaciones desde la UE, en su mayoría de manera gradual, y dejará excluido al 9% por tratarse de productos sensibles.
Además, el acuerdo remueve trabas al comercio de servicios, habilita la participación de empresas sudamericanas en compras públicas en igualdad de condiciones y simplifica procesos burocráticos.“La firma es un avance en la conectividad internacional del país, tras más de 25 años de negociaciones”, señaló Fernando Landa, presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA).
“En un contexto de tensiones globales, abre oportunidades para atraer inversiones e integrarse a cadenas de valor”.
En la misma línea, el gerente general de la CIRA, Fernando Furci, afirmó que “es un acuerdo que va a alentar inversiones; reducirlo solo al capítulo de productos es mirar una parte”.
Aunque la firma se completaría con la aprobación del Parlamento Europeo, aún resta la ratificación por parte de todos los países involucrados.
Desde CERA trabajan en la identificación de nichos de mercado y en el acompañamiento a las empresas para definir estrategias en este nuevo escenario.
Si bien la UE liberaliza el 92% de los productos —con más de la mitad sin arancel desde el inicio—, la apertura agrícola se canaliza en gran medida mediante cuotas, relativamente acotadas para la potencia exportadora del Mercosur y sujetas a salvaguardias.
Un caso destacado es la cuota Hilton, que tendrá desgravación inmediata y mejorará precios, con un impacto estimado en US$ 110 millones al eliminarse el arancel del 20%.
En pesca, la desgravación inmediata alcanza a la merluza y el calamar, mientras que camarones y langostinos lo harán en cuatro años.
En carne bovina, la cuota es de 99.000 toneladas para los cuatro países del Mercosur: una cifra que contrasta con las más de 500.000 toneladas que solo Argentina exportó a China en 2025, pero que suma diversificación en un contexto de recientes restricciones del mercado chino.
Peras y manzanas tendrán arancel cero de forma inmediata, aunque el impacto sería moderado por los bajos gravámenes previos. Los lácteos contarán con cuotas para quesos, leche en polvo y fórmulas infantiles, con el desafío adicional de la habilitación de plantas.
En vinos, la baja arancelaria es relevante, aunque el Reino Unido —principal importador— quedó fuera tras el Brexit. Arroz, ajo y otros complejos también obtienen mejoras.
En sectores como acero y aluminio, la Unión Europea mantiene esquemas de protección pese a aranceles bajos. Otro punto clave es que el acuerdo limita los derechos de exportación: en el complejo sojero, incluida la harina y el biodiesel, se fija una alícuota máxima del 18% desde el quinto año, que descenderá gradualmente hasta el 14% en el décimo.