Ezequiel Campa: "Ofende más un chiste malo sobre algo superficial que uno bueno sobre un tema tabú"
Ezequiel Campa es uno de los referentes del stand up a nivel nacional que se ha consolidado con un humor ácido, que se sale de lo políticamente correcto y que se anima a tratar cualquier temática, siempre y cuando responda al principio básico de la comedia: hacer reír. En diálogo con Puntal se refirió a los límites del humor, a la lectura de lo que es la actuación del humorista y el fenómeno de su personaje en redes Dicky del Solar.
Con el regreso de los espectáculos, Campa retomó su gira “Cheto y Choto”, que llega este sábado 6 a Córdoba (se presentará en el Quality Espacio de la ciudad capital), y vuelve así a una de las provincias que lo vio nacer como humorista, hace más de 10 años. Para muchos artistas, el 2020 trajo con la pandemia muchas complicaciones por la falta de funciones, pero ahora se retoma con todas las medidas protocolares necesarias.
“Esta es una gira que estaba programada justo antes del cierre por pandemia. Ahora, la estamos pudiendo concretar y, lamentablemente, hay que volver a trabajar”, bromea el artista, quien destaca que durante un año prácticamente no pudieron hacer funciones. Hoy por hoy, se retoma con todos los protocolos sanitarios correspondientes: “Con público reducido, disminuyeron las capacidades de todas las salas del país. Se ingresa con el grupo que vino, con butacas separadas del resto de la gente, hay filas vacías, es un buen momento para no tener que justificarnos por no vender entradas: ‘Che, pero no vino nadie’; ‘Y no, porque redujeron el espacio, si no vendía 5 mil entradas’”, comentó en modo de chiste.
- Muchos artistas, en especial del mundo del humor, que estuvieron haciendo espectáculos por streaming, indicaron que lo mismo extrañaron la respuesta del público, la risa que les marca el clima de lo que es el espectáculo.
- Sí, yo hice un par de funciones con este formato pero, como no me gustaba el show sin risas, hicimos una edición con risas grabadas. Ideológicamente, no estábamos tan de acuerdo, pero era lo menos peor, el video sin las risas era tremendo. Fue muy difícil, creo que los streamings fueron un método de supervivencia, el hecho real que vale la pena es el presencial.
- ¿Cuál ha sido la respuesta que has tenido del público en esta vuelta a los escenarios con “Cheto y Choto”?
- Desde noviembre, retomamos algunas funciones, por suerte la gente nos está acompañando. Por supuesto que en un comienzo había una especie de incertidumbre. Después de un año de no haber hecho funciones, es como un futbolista que hace un año que no juega. Mis shows son recorridos por varios temas, no me instalo necesariamente en uno en particular, mi cabeza es muy desordenada, por lo que voy pasando de tema en tema. La idea es pasar un rato divertido con algunas reflexiones más complejas y otras cosas que son más zonzas. Es el segundo año que lo vengo haciendo, o tercero, si tenemos en cuenta el 2020, y sería el último que lo llevamos al escenario.
Uno de los personajes de Campa, que se hizo más viral durante el último año, es el “rugbier y cristiano” de Dicky del Solar, un vecino de Nordelta sumamente machista y lleno de prejuicios, que ha dado de qué hablar desde la comodidad de su casa durante la pandemia. El humorista aclara que no es parte del show, “es una cosa que hago en las redes sociales y no lo he llevado a los teatros, no creo que lo haga, no quiero hacer ese camino de ver que hice algo que pegó y explotarlo en ese espacio”, sostiene, y aclara: “Obviamente que mi estilo de humor va por el mismo camino, porque en el stand up voy a los mismos lugares y con el mismo estilo artístico que uso en los videos, pero el personaje por ahora no aparece”.
- La verdad que el mundo del rugby, lamentablemente, le ha dado material a Dicky este año para sus videos.
- Sí, es un personaje que vengo haciendo desde el 2017, pero el año pasado, con el asesinato de Fernando Báez y luego de algunos escándalos que hubo en la pandemia, se escriben solos los guiones.
- El tratamiento -desde el humor- de ciertas temáticas sensibles, muchas veces ha sido cuestionado por quienes no logran comprender que se trata de una representación artística, ¿encontrás que para algunos es difícil despegarse de ese mundo que se crea desde el humor?
- Creo que en algunos casos no se dan cuenta de que es humor y, en otros, no lo quieren ver, por la razón que sea, aunque hay que ser tonto para analizar desde esos lugares las expresiones que son artísticas, más cuando es un personaje humorístico. Pero yo no trabajo para esa gente, sino para quienes sí les gusta lo que hago, los que me quieren, me siguen y se divierten con lo que hago. El resto me tiene sin cuidado, no puedo respetar a quien no entiende cuando algo es comedia, pero no me refiero a los que no se dan cuenta de que Dicky del Solar es un personaje y creyeron que era una persona de verdad, sino que a aquellos que sabiendo que es un personaje lo analizan desde la moral y no se dan cuenta de que detrás hay un trabajo artístico. Los artistas nunca fuimos el camino a seguir, ni mucho menos. Se le exige a una expresión artística lo mismo que a una marca, como si en teatros debiera haber una línea de atención al cliente para que la gente se queje, como hace en cualquier empresa cuando le llega mal la factura.
- ¿Qué es lo que te hace reír? ¿Qué es para vos el humor?
- Muchas cosas me hacen reír, como por ejemplo, mis amigos. Por lo general, forjo relaciones alrededor del humor, me parece una de las pocas cosas que tienen sentido en la vida. Con el estilo de humor que sea, pero reírse de todo es una de las cosas más interesantes que tiene esta vida, que suele ser tan difícil. Después, desde lo formal, me dedico a la comedia desde muchos años. De chico, en mi casa, era el que tenía libros de Quino, Fontanarrosa, Caloi, cuidaba los cassettes de Luis Landrisina, siempre tuve una pasión fuerte con todo lo que es la comedia en general. Soy admirador de Alejandro Dolina y de Alfredo Casero. La comedia siempre tuvo un rol importante en mi vida y la consideré una de las formas más altas de la inteligencia. Cultivar la comedia, y saber apreciarla, porque quizás uno no es gracioso, pero al valorarla es una de las cosas más lindas que hay.
- Sacha Baron Cohen, el creador del personaje Borat, señala que desde su humor absurdo y políticamente incorrecto buscaba desenmascarar prejuicios que están muy arraigados en la gente, ¿creés que algunos de tus personajes, por ejemplo, Dicky del Solar, pueden generar ese efecto?
- Es algo que creo que puede suceder desde cualquier expresión artística, con la literatura, con el cine... Lo que me parece que es importante, aunque parezca una pavada, es que primero debe ser gracioso. Todo lo otro es muy interesante, pero si lo que estás viendo se supone que es cómico y no es bueno a los efectos de la comedia, el resto no tiene sentido, porque a nadie le va a importar, es un mensaje que no le llegará a nadie. Cuando hablás de Borat o de la serie The Office, que muestra a un jefe tirano y maltratador, todo el análisis de la denuncia que pueda haber detrás es posterior a que eso sea gracioso.
El humorista consideró que, en muchas oportunidades, “pesa más el mensaje que quiero dar que la expresión artística, por lo que soy más panfletario que gracioso, más ideológico que cómico, y para mí eso es una porquería, es una estafa, creo que lo hace gente que no es graciosa y se escuda en dos o tres pavadas que están de moda, porque no son académicos y no cuestionan nada, van para el lado correcto, se ajustan a lo que se quiere escuchar y le hablan a gente que ya está convencida y va al teatro a confirmar lo que piensa”, completó Campa.
- ¿A la hora de hacer humor, te imponés algún límite?
- Mi límite es que sea gracioso o no. Me ofende más un chiste que no es gracioso sobre un tema superficial, a que uno sobre un tema tabú que está bien hecho. No sólo que no hay temas sobre los que se deba hacer humor, sino que soy férreo defensor de que hay que hacer humor porque la comedia es una expresión artística, tanto como la escultura, la literatura o la pintura. Nadie en su sano juicio pretendería que no se escribiera sobre ciertos temas, o que no se hiciera una pintura sobre tal asunto, eso no sucede, entonces, ¿por qué le vamos a exigir eso a la comedia? Lo que pasa es que se le exige, porque la comedia se disfruta con inteligencia, y quienes no lo hacen se sienten tontos. Ahí empieza la discusión sobre qué temas no se puede reír. En realidad, algunos no se pueden reír sobre algunas cuestiones, porque no les da la cabeza.
Por otra parte, el artista consideró que “estamos mal acostumbrados, sobre todo en Argentina, a que hacer comedia es burlarse, hacer una cámara oculta para que otro la pase mal, pero la comedia no es necesariamente eso, por eso, cuando alguien dice que sobre abusos sexuales no se puede hacer comedia, es una barbaridad, no se puede generalizar de ese modo”. Y agregó: “Veamos qué tenés para hacer o decir, y ahí veremos si da o no para hacer comedia, pero de antemano me opongo sobre decir sobre lo que se puede hacer comedia o lo que no”.
Finalmente, Campa destacó que la comedia genera risas, algo muy placentero, “nosotros estamos históricamente atravesados por la religión y se considera que lo placentero genera culpa y es pecado, por lo que la risa, al igual que el sexo y otras emociones humanas, nos genera culpa, por eso, también viene el límite sobre lo que no nos podemos reír”.