Río Cuarto | Factory | Agustín Carmargo |

"Cuando me desperté estaba toda dolorida, me sentía sucia y tenía la ropa interior con sangre"

El 15 de marzo de 2019, la joven L.M. quedó en la puerta del pub con signos de haber sido forzada a tener sexo. Esto fue lo que relató a Puntal antes de que imputaran a Camargo

A comienzos de febrero de este año, L.M., la joven de 20 años que denunció en la Justicia haber sido dopada y abusada sexualmente a la salida de Factory, relató públicamente lo que vivió esa noche y la impotencia que sentía porque hasta ese momento la Justicia no había avanzado en la causa.

Hoy, Agustín Carmargo, el hombre de 27 años que ella denunció, ya está imputado de abuso sexual con acceso carnal y aquel testimonio que L.M. compartió con el periodista de Puntal cobra nuevo valor.

Contó que le dieron de tomar un trago y, después de eso, perdió la conciencia. A las 3 de la mañana estaba tirada junto a una verja, a pocos metros de la entrada de Factory, sin saber qué le pasaba. Su cuerpo había dejado una mancha de sangre en el piso, tenía rota la ropa interior y la pequeña cartera que le había usado a su madre tenía la tira cortada.

Lo que sigue es un tramo de aquella entrevista, en el estudio de su abogada.

-¿Qué imágenes conservás?

-Tomé ese vaso de fernet y no me acuerdo de nada. Sólo tengo flashes, pequeñas imágenes en mi cabeza. Se me hizo una nebulosa. Algo que nunca me sucedió antes. Recién empezaba la noche, no había consumido tanto ni había hecho mezclas como para que la mente se me pusiera en blanco. Fue algo repentino. No me dio tiempo de avisar a mis amigas.

-¿Qué es lo primero que recordás luego de eso?

-Lo primero que yo tengo presente en mi cabeza es que necesitaba algún conocido que me ayude. Era la hora en que todos estaban saliendo del boliche, las 5 de la mañana. Me vi sola enfrente del boliche y quería encontrar a alguien que me llevara a mi casa. Seguía obnubilada, recién empecé a recobrar la conciencia a las diez u once de la mañana, cuando ya estaba en mi casa. Después me vienen flashes, veo que me bajan del VIP a la pista central, que uno de los chicos me lleva a un pasillo donde hay un depósito. Es un lugar donde ya no llega la luz de la pista. Después me saca del boliche. No podía caminar, me llevaba colgando. Ya afuera me golpeo la cabeza contra el piso, en la entrada de una casa, a la vuelta de Factory. Lo próximo que recuerdo es que llegó un patrullero.

-¿Qué hiciste cuando llegaste a tu casa?

-Cuando me desperté estaba toda dolorida, me ardía la espalda, todo el cuerpo. Me sentía sucia, tenía rota la ropa interior y con sangre. El sobre no tenía plata ni nada. La campera estaba llena de pasto y de barro. Tenía raspaduras en la espalda como si me hubieran arrastrado. No me acordaba de nada, me metí a bañarme. Desde el teléfono de una amiga le hablé a la chica que me había sacado el celular. Cuando lo fui a buscar pude hablar con esas chicas y ellas en tono de risa me contaron lo que había pasado: dijeron que me había ido con uno de sus amigos, que estaba re-pasada, que había estado con él en la entrada de una casa a la vuelta de Factory, y se reían de esa foto que me sacaron. Se reían de las marcas de manos que tenía en el cuello, la espalda, se tomaron todo como una joda. Se burlaban y aún hoy se siguen burlando.