Río Cuarto | familiares

Reparten las láminas de Vieyra a familiares de los retratados

Es una iniciativa de los hijos del artista, que buscan entregar todas las caricaturas que se realizaron durante años. Del mismo modo, entregarán dibujos a instituciones de la ciudad
 

Los hijos del artista plástico Ángel Vieyra han emprendido una bella iniciativa que consiste en entregar los originales a los personajes de las láminas realizadas por su padre durante años de trabajo en medios locales. Son caricaturas que dan cuenta del alto nivel del dibujante, pero también de su particular mirada y genial trazo, que ahora serán repartidas a los familiares de quienes las protagonizan. Para esto, lanzaron una convocatoria por las redes con las imágenes para poder identificar a todos los retratados y poder contactar a sus familiares.

Susana Vieyra, hija del artista, comentó en diálogo con Puntal: “Hace mucho tiempo, cuando mi madre falleció, juntamos todo el trabajo que había quedado de mi padre, que incluye muchas láminas, muchos cuadros, entre los que estaban las caricaturas que realizó para el diario La Calle y algunas para Puntal, sumado a las historietas que realizó con personajes cómicos para Puntal”. En tanto, agregó: “Hemos hecho una selección de toda esta producción de mi padre, porque realmente es muy extensa, y separando aquellas que queremos entregar a quien corresponda. Mi padre siempre decía que él había hecho estos dibujos pero que les correspondían a las familias de los personajes; incluso tenemos algunas ilustraciones de iglesias, de escuelas como el Normal, de la Maternidad Kowalk, que también queremos entregarles pero por las medidas de seguridad por la pandemia hemos frenado el reparto”.

A través de los medios de comunicación difundieron esta propuesta para tratar de contactar a los familiares de los retratados y la respuesta en las redes sociales ha sido masiva. “Muchas personas de las que están en las láminas han fallecido y es muy difícil encontrar a sus hijos, por ejemplo, si no es por las redes”, comentó Susana, quien agregó que algunos de los dibujos no tienen el nombre del personaje ilustrado, en especial quienes han sido referentes en las localidades de la región, y “por suerte mucha gente me ha ayudado con datos y otros avisando a los familiares; lo más lindo de todo es que están muy felices por tener las caricaturas de sus abuelos”, completó.

Destacó, además, que muchos cuentan con la copia de las láminas impresas en el diario, muchos enmarcadas y colgadas en importantes lugares de sus hogares, por lo que contar con el original sería algo muy lindo para ellos y esperan regalárselos a los retratados.

Susana cuenta que su padre recibía una serie de información sobre la persona que iba a dibujar y lo incluía en el trabajo “sus hobbies o las instituciones a las que pertenecían, era información anexa que se incorporaba a la caricatura y le daba cierto grado de comicidad”, explicó, y recordó que su padre siempre tuvo un arte muy figurativo: “Es algo que lo ayudó para la caricatura, era muy detallista, con un trazo seguro”, completó.

- ¿Cómo recordás el trabajo de tu padre?

- Mi papá vivió toda su vida en la calle Maipú al 1800; si bien en el patio tenía una pieza que era su atelier, allí guardaba lo que producía y dibujaba en realidad en el comedor de la casa. El recuerdo fijo es llegar a mi casa y verlo dibujando. Desde que se levantaba lo hacía, paraba para comer, ir a trabajar o dormir, pero siempre volvía y seguía dibujando. Se pasaba horas haciéndolo, era el mayor de sus placeres. Si incluso les pregunto a mis amigos sobre la imagen que tienen de mi padre, es la misma, la de llegar a mi casa y verlo dibujando en el comedor. Fue docente durante muchos años en el Comercial, pero su pasión era dibujar.

Susana destacó que su padre centró su trabajo artístico en tres temáticas fundamentales: los caballos, adultos mayores y los niños. “El año pasado se cumplieron 20 años de su fallecimiento, entonces como iniciativa decidimos llevar su trabajo al centro, sacando el arte de las salas, por lo que pusimos sus obras en vidrieras del centro, y a raíz de eso, la escuela de Bellas Artes Líbero Pierini nos contactó para hacer allí una exposición, porque fue el lugar donde él había estudiado”, relató la hija del artista plástico, quien destacó: “Quisimos sacar su arte de los espacios elitistas, y llevarlo para que sea para todo el mundo, incluso la gente de los comercios nos comentaba que muchos ingresaban a ver las imágenes y hacían preguntas”.

- ¿Él era de regalar mucho sus cuadros?

- Les regalaba cuadros hasta a sus alumnos; como buen artista, era muy bondadoso, si alguien llegaba y le decía que era muy lindo lo que hacía, él se lo regalaba. Básicamente, como todo bohemio, no comercializaba su arte, sino que quería que la gente valorara lo que tenía colgado en su casa.

Las láminas están publicadas en el Facebook de Susana Vieyra, para que quien pueda aportar información se comunique con la hija del artista. Además, han armado un sitio en Instagram con el nombre “@arte.angelvieyra”, donde se comparten todas las imágenes de las obras.