Espectáculos Favio |

Adolescentes sin edad

Mateo Bendesky habla de “Los miembros de la familia”, la película que se estrena hoy en el Favio.

El filme Los miembros de la familia, segundo largometraje del joven realizador argentino Mateo Bendesky, se estrena hoy en el C.C. Leonardo Favio.

Película sobre los vínculos y el afecto narrada en el tono de una comedia seca, "Los miembros de la familia" cuenta la historia de dos hermanos jóvenes que se reencuentran a partir de la muerte de la madre y que, por circunstancias fortuitas, deben pasar unos días viviendo en la misma casa mientras transitan el duelo.

A partir de ahí comienza a desarrollarse un relato de sencilla perplejidad que tiene lugar en una indeterminada zona de la Costa Atlántica en invierno, cuando la soledad tiñe el paisaje marítimo de cierta melancolía, en una narración que administra la información creando una suerte de "suspense" que mantiene en vilo al espectador.

"Me atraía contar una historia en que dos personajes saben todo lo que pasó y no se tienen que contar nada entre sí ni hablar en voz alta de eso, lo que lleva a que se construya una suerte de enigma que va descubriendo el espectador a partir de decodificar la información que explica el trasfondo de lo que sucede y que se va filtrando en el diálogo entre los actores", cuenta Bendesky en charla con Télam.

-¿Cómo surgió la idea del filme?

- Hace tiempo tenía ganas de hacer una película con adolescentes, venía trabajando el tema de los hermanos en dos cortometrajes que hice después de mi primera película ("Acá dentro", de 2013) y me interesaba también explorar la cuestión del duelo. Desde este lugar empecé a desarrollar esta película que quería que tuviera un tono de comedia seca y no que fuera una película solemne sobre el duelo.

- La cuestión del tono es central en la concepción narrativa del filme.

-Soy de la generación que viene después del Nuevo Cine Argentino, que manejó la cuestión del tono de una manera muy interesante, a mí me atrae mucho el tono seco o absurdo de la comedia, si uno mira hacia atrás tenés a Martín Rejtman o al finlandés Aki Kaurismaki que son maestros en eso.

-Aunque en este caso el tono tiene mucho más que ver con cierto naturalismo que con una puesta en escena o un estilo.

-Sí, porque asocio el tema a cierta realidad, a la manera como entiendo la vida en general: con menos intensidad y volumen alto y más cercana a una seriedad atravesada por el absurdo y en la película el tono está puesto al servicio de la historia; los personajes hablan y se mueven de cierta manera porque hay una relación con lo que les está pasando.

-Donde además los dos hermanos parecen en cierto sentido perdidos.

-Si te fijás, cada uno busca darle sentido al universo que los rodea desde distintas prácticas, en el caso de Lucas (uno de los hermanos) a través de algo ligado al cuerpo que también es emocional, mientras que en Gilda (la otra hermana) la búsqueda aparece más vinculada a lo esotérico. Son dos personajes que parten de la necesidad de encontrar algo a qué aferrarse en un presente y un futuro que se les presenta como muy inestable y muy incierto, donde hay elementos de comedia pero también búsquedas desde la ternura.

-La cuestión de cómo se va desarrollando el afecto entre estos dos hermanos que al comienzo están muy distantes es fuerte.

-Ellos tienen que reconstruir una historia a la que ya no pueden acceder y un vínculo que en algún momento quedó roto y ahí aparece también la cuestión de la familia: ¿quiénes son los miembros de una familia? ¿qué es lo que compone a una familia? ¿Los vínculos en una familia son algo que está dado desde la sangre o algo que se construye?