Angustia de una señora
En el C.C. Leonardo Favio se estrena hoy “Familia sumergida”, ópera prima de la directora argentina María Alché.
La actriz María Alché, recordada por su papel protagónico en "La niña santa" de Lucrecia Martel, también es directora de actores y de cortometrajes, y ahora debuta con su primer largo, Familia sumergida, una observación al mundo de una familia que se estrena hoy en el C.C. Leonardo Favio y que fue premiada en Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián.
La familia, como estructura básica de las sociedades, y las circunstancias por las que atraviesan, conforman un propio género dentro del cine, y los cineastas las abordan desde diferentes perspectivas, muchas veces convirtiendo a esos núcleos en excusa para reflexiones enriquecedoras.
En esa línea no convencional se inscribe este primer largometraje de Alché, que encuadra a una mujer, Marcela, encarnada por Mercedes Morán, que desarma el departamento en el que vivió su hermana fallecida, al mismo tiempo que discurre su propia vida, la de su esposo, en este caso Marcelo Subiotto, y tres hijos, otros parientes y un amigo de su hija, encarnado por Esteban Bligliardi.
Autora de los cortometrajes "¿Quién se metió con Mayra?", "Invierno", "Noelia"y "Gulliver", Alché viene brillando tanto delante, como en este caso detrás de cámaras, logrando con "Familia sumergida" el premio Horizontes Latinos en San Sebastián, y participar en muestras como la de Locarno y esta misma semana en Validivia.
-¿Cómo interpretás tu mirada al mundo de una mujer?
-Creo que naturalmente siempre me sentí más cercana a escribir cosas con protagonistas femeninas, no obstante me parece que el mundo de la protagonista y la circunstancia que atraviesa le podría ocurrir a cualquiera, y no necesariamente un hombre podría no sentirse identificado con eso. Me parece que tiene que ver con el universo de alguien en un momento particular y algunas cosas tienen que ver con lo femenino y otras más allá del género. Se dio así como una observación de lo femenino. También escribiría cosas para hombres…
-Hay una mirada corrosiva a la familia, que no cae en la disfuncionalidad, sino que hace un equilibrio matizado por un toque de humor ácido…No es un drama…
-Me parece que quizás algo de eso se cuela en relación a que la familia es esa construcción extraña de un montón de seres que se aman incondicionalmente y al mismo tiempo la convivencia, situaciones de intimidad con gente que se conoce mucho a veces genera situaciones de mucha locura, en manifestaciones del grupo.
-Siempre la familia fue la primera manifestación de algo colectivo que tiene sus idas y venidas...
-Al estar juntos emerge la locura, el enojo, muchas relaciones que a veces no son tan fáciles de explicar o visibilizar racionalmente. Por qué se enojó tal, por qué se puso celoso cual...Me interesa la observación de esas cosas que ocurren en los grupos donde hay tanto afecto y tanta historia compartida, espacios que también te eyectan y de los cuales también uno se quiere escapar, y a la vez la necesidad de buscar refugio. Es un estado de tensión. El acercamiento y el alejamiento me parece que en un sentido tienen algo de divertido, del orden del intercambio.
-¿Influyó en algo tu propia familia?
-Es obvio que hay de lo que yo misma observé en mi familia, cuando fallece alguien, la necesidad de reírse mucho, de contar chistes, cosas sin una explicación muy racional Me llamaba la atención algo de lo humano que ocurría y esas vibraciones, esas corrientes de amor entre las personas que hacen que algo que no es lo racional los ponga a todos en un estado más loco.
"Me gusta trabajar con los actores, soy actriz y me siento afín a ese mundo"
Alché repasa cómo fue el trabajo actoral de su primera película.
-Es evidente que hubo un trabajo profundo con el elenco...
-Me gusta trabajar con los actores, doy clases de dirección de actores, soy actriz y me siento afín a ese mundo. Trabajé en esas capas de la actuación y con todos tuvimos un trabajo intenso un año antes del rodaje en cuanto a diseñar cada personaje, que con menos o más tiempo en la pantalla tenga entidad, que cada uno sepa quién es y no todos los actores tienen el mismo método para llegar a ese momento.
-¿Cómo fue con Mercedes Morán?
-Espectacular. Con Mercedes me juntaba en su casa para charlar y a veces nos cruzamos con su familia y probamos alguna cosa de lo que ella hace con sus hijos. Subiotto es un actor que tiene una gran capacidad de improvisación y un talento espectacular que es un signo nuevo para el cine. Fue apasionante trabajar con él.
-En la película hay un par de escenas que tienen, más allá de lo realista, un contenido mágico incluso surrealista...
-Sí, incluso el otro día un crítico en Locarno me dijo que mi película Le hacía recordar a "Julieta de los Espíritus". Me encantó esa apreciación, me siento cercana a esa asociación con Fellini. Crecí viendo mucho teatro, y viniendo del teatro, yendo mucho a festivales internacionales, viendo obras que venían con esa potencia de imágenes aportadas por el teatro argentino, aquel de El Periférico de Objetos, el mundo de las imágenes y las coreografías.
-Por ejemplo la que marca algo clave para entender qué es la vida, por ejemplo, coral y precisamente reflexiva, que tiene mucho de magia... Parecen peces nadando, algo que tiene que ver con el título.
-Exacto. Mercedes me preguntó con insistencia cómo entrar a esa escena, cuál debía ser su actitud, cómo era que tenía que hacer y yo le dije eso: "imagínate que sos un pececito que entra nadando". No me preguntó nada más, todos tenían conciencia de que estaban nadando juntos, medio juntos y medio separados.
La familia, como estructura básica de las sociedades, y las circunstancias por las que atraviesan, conforman un propio género dentro del cine, y los cineastas las abordan desde diferentes perspectivas, muchas veces convirtiendo a esos núcleos en excusa para reflexiones enriquecedoras.
En esa línea no convencional se inscribe este primer largometraje de Alché, que encuadra a una mujer, Marcela, encarnada por Mercedes Morán, que desarma el departamento en el que vivió su hermana fallecida, al mismo tiempo que discurre su propia vida, la de su esposo, en este caso Marcelo Subiotto, y tres hijos, otros parientes y un amigo de su hija, encarnado por Esteban Bligliardi.
Autora de los cortometrajes "¿Quién se metió con Mayra?", "Invierno", "Noelia"y "Gulliver", Alché viene brillando tanto delante, como en este caso detrás de cámaras, logrando con "Familia sumergida" el premio Horizontes Latinos en San Sebastián, y participar en muestras como la de Locarno y esta misma semana en Validivia.
-¿Cómo interpretás tu mirada al mundo de una mujer?
-Creo que naturalmente siempre me sentí más cercana a escribir cosas con protagonistas femeninas, no obstante me parece que el mundo de la protagonista y la circunstancia que atraviesa le podría ocurrir a cualquiera, y no necesariamente un hombre podría no sentirse identificado con eso. Me parece que tiene que ver con el universo de alguien en un momento particular y algunas cosas tienen que ver con lo femenino y otras más allá del género. Se dio así como una observación de lo femenino. También escribiría cosas para hombres…
-Hay una mirada corrosiva a la familia, que no cae en la disfuncionalidad, sino que hace un equilibrio matizado por un toque de humor ácido…No es un drama…
-Me parece que quizás algo de eso se cuela en relación a que la familia es esa construcción extraña de un montón de seres que se aman incondicionalmente y al mismo tiempo la convivencia, situaciones de intimidad con gente que se conoce mucho a veces genera situaciones de mucha locura, en manifestaciones del grupo.
-Siempre la familia fue la primera manifestación de algo colectivo que tiene sus idas y venidas...
-Al estar juntos emerge la locura, el enojo, muchas relaciones que a veces no son tan fáciles de explicar o visibilizar racionalmente. Por qué se enojó tal, por qué se puso celoso cual...Me interesa la observación de esas cosas que ocurren en los grupos donde hay tanto afecto y tanta historia compartida, espacios que también te eyectan y de los cuales también uno se quiere escapar, y a la vez la necesidad de buscar refugio. Es un estado de tensión. El acercamiento y el alejamiento me parece que en un sentido tienen algo de divertido, del orden del intercambio.
-¿Influyó en algo tu propia familia?
-Es obvio que hay de lo que yo misma observé en mi familia, cuando fallece alguien, la necesidad de reírse mucho, de contar chistes, cosas sin una explicación muy racional Me llamaba la atención algo de lo humano que ocurría y esas vibraciones, esas corrientes de amor entre las personas que hacen que algo que no es lo racional los ponga a todos en un estado más loco.
Alché repasa cómo fue el trabajo actoral de su primera película.
-Es evidente que hubo un trabajo profundo con el elenco...
-Me gusta trabajar con los actores, doy clases de dirección de actores, soy actriz y me siento afín a ese mundo. Trabajé en esas capas de la actuación y con todos tuvimos un trabajo intenso un año antes del rodaje en cuanto a diseñar cada personaje, que con menos o más tiempo en la pantalla tenga entidad, que cada uno sepa quién es y no todos los actores tienen el mismo método para llegar a ese momento.
-¿Cómo fue con Mercedes Morán?
-Espectacular. Con Mercedes me juntaba en su casa para charlar y a veces nos cruzamos con su familia y probamos alguna cosa de lo que ella hace con sus hijos. Subiotto es un actor que tiene una gran capacidad de improvisación y un talento espectacular que es un signo nuevo para el cine. Fue apasionante trabajar con él.
-En la película hay un par de escenas que tienen, más allá de lo realista, un contenido mágico incluso surrealista...
-Sí, incluso el otro día un crítico en Locarno me dijo que mi película Le hacía recordar a "Julieta de los Espíritus". Me encantó esa apreciación, me siento cercana a esa asociación con Fellini. Crecí viendo mucho teatro, y viniendo del teatro, yendo mucho a festivales internacionales, viendo obras que venían con esa potencia de imágenes aportadas por el teatro argentino, aquel de El Periférico de Objetos, el mundo de las imágenes y las coreografías.
-Por ejemplo la que marca algo clave para entender qué es la vida, por ejemplo, coral y precisamente reflexiva, que tiene mucho de magia... Parecen peces nadando, algo que tiene que ver con el título.
-Exacto. Mercedes me preguntó con insistencia cómo entrar a esa escena, cuál debía ser su actitud, cómo era que tenía que hacer y yo le dije eso: "imagínate que sos un pececito que entra nadando". No me preguntó nada más, todos tenían conciencia de que estaban nadando juntos, medio juntos y medio separados.