"El azote" institucional y familiar
José Campusano habla del film que se estrena hoy en el Favio.
El prolífico realizador argentino José Celestino Campusano estrenó en la última del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, donde ya ganó numerosos premios en distintas ediciones, con su más reciente producción, “El azote”, un relato social ambientado en Bariloche en el que advierte sobre las distintas formas del maltrato familiar e institucional.
Con Kiran Sharbis, Facundo Sáenz Sañudo y Ana María Conejeros, la nueva película del autor de “Vil Romance”, “Vikingo” y “El Perro Molina” aborda la historia de un asistente social de la ciudad de Bariloche, que lucha cotidianamente por ayudar a encauzar las vidas de los estudiantes del colegio en donde trabaja, frente un entramado de corrupción, pobreza, drogas y abusos que acecha a los jóvenes.
Campusano sigue sus pasos en la escuela pero también en su propio ámbito social y familiar, en el que debe luchar también para recuperar a su ex pareja y asistir a su madre inválida, mientras se mantiene erguido frente a los constantes ataques y las pequeñas derrotas que sufre a causa de la violencia real y latente que lo rodea.
En un diálogo con Télam, el director adelantó que agradeció esta nueva participación de su trabajo en una de las competencias más importantes del Festival de Mar del Plata y señaló que su película busca movilizar a los espectadores en relación a los casos de abusos y maltratos, tanto en Bariloche como en otros lugares del país.
-¿Cómo surgió la idea que le dio forma a “El Azote”?
-La idea surgió luego de varias charlas con un asistente social de Bariloche, quien fuera partícipe de la mayoría de las anécdotas que el filme aborda.
-¿Cuál es el tema de la película y por qué te interesó ponerlo en escena?
-El tema son las particularidades del maltrato familiar e institucional, a niños y púberes en los llamados barrios vulnerables de Bariloche. El tema me interesó de la misma forma que me interesan los múltiples errores que cometemos como sociedad, en nuestro país o en cualquier parte del mundo.
-¿Cuáles son las preocupaciones narrativas y estéticas que pusiste en práctica en el filme?
-También en “El Azote” experimentamos junto a nuestro director de fotografía, Eric Elizondo, respecto a un uso más vertiginoso e integrador de la cámara, evitando por ello una gran cantidad de cortes en el montaje.
-¿Cómo fue el proceso de escritura, rodaje y producción de la película?
-El proceso de escritura fue muy similar al de todas las películas anteriores, parto de la fuerza de las escenas que ya tengo definidas y luego busco los enlaces y los pormenores que derivan en la cadencia propia del proyecto. El proceso de rodaje se originó gracias al fuerte respaldo de la red de Clusters Audiovisuales, del municipio de Bariloche, de personas dedicadas a la asistencia social y al Incaa.
-¿Qué importancia tiene para vos y para la película haber sido convocado para la Competencia Argentina de Mar del Plata?
-El Festival Internacional de Cine de Mar del Plata es para nosotros un espacio generoso y emblemático, esta es nuestra décima participación en algún tipo de competencia aquí y estamos muy agradecidos por ello.
-¿Cómo ves el panorama del cine nacional actual?
-Mi opinión sobre el estado del cine argentino actual es que estamos pasando por el peor momento en décadas a causa del desfinanciamiento y que por ello estamos obligados desarrollar estrategias que nos permitan seguir produciendo en cualquier situación.
-¿Con qué dificultades se enfrentan los cineastas a la hora de filmar y exhibir sus películas?
-Creo que algunas de las dificultades son la falta de confianza en la propia capacidad, lo engorroso de la apelación y obtención de fondos concursables en el Incaa, los lobbys de ciertos festivales y sus programadores, y el maltrato de las cadenas de exhibición.
Con Kiran Sharbis, Facundo Sáenz Sañudo y Ana María Conejeros, la nueva película del autor de “Vil Romance”, “Vikingo” y “El Perro Molina” aborda la historia de un asistente social de la ciudad de Bariloche, que lucha cotidianamente por ayudar a encauzar las vidas de los estudiantes del colegio en donde trabaja, frente un entramado de corrupción, pobreza, drogas y abusos que acecha a los jóvenes.
Campusano sigue sus pasos en la escuela pero también en su propio ámbito social y familiar, en el que debe luchar también para recuperar a su ex pareja y asistir a su madre inválida, mientras se mantiene erguido frente a los constantes ataques y las pequeñas derrotas que sufre a causa de la violencia real y latente que lo rodea.
En un diálogo con Télam, el director adelantó que agradeció esta nueva participación de su trabajo en una de las competencias más importantes del Festival de Mar del Plata y señaló que su película busca movilizar a los espectadores en relación a los casos de abusos y maltratos, tanto en Bariloche como en otros lugares del país.
-¿Cómo surgió la idea que le dio forma a “El Azote”?
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-¿Cuál es el tema de la película y por qué te interesó ponerlo en escena?
-El tema son las particularidades del maltrato familiar e institucional, a niños y púberes en los llamados barrios vulnerables de Bariloche. El tema me interesó de la misma forma que me interesan los múltiples errores que cometemos como sociedad, en nuestro país o en cualquier parte del mundo.
-¿Cuáles son las preocupaciones narrativas y estéticas que pusiste en práctica en el filme?
-También en “El Azote” experimentamos junto a nuestro director de fotografía, Eric Elizondo, respecto a un uso más vertiginoso e integrador de la cámara, evitando por ello una gran cantidad de cortes en el montaje.
-¿Cómo fue el proceso de escritura, rodaje y producción de la película?
-El proceso de escritura fue muy similar al de todas las películas anteriores, parto de la fuerza de las escenas que ya tengo definidas y luego busco los enlaces y los pormenores que derivan en la cadencia propia del proyecto. El proceso de rodaje se originó gracias al fuerte respaldo de la red de Clusters Audiovisuales, del municipio de Bariloche, de personas dedicadas a la asistencia social y al Incaa.
-El Festival Internacional de Cine de Mar del Plata es para nosotros un espacio generoso y emblemático, esta es nuestra décima participación en algún tipo de competencia aquí y estamos muy agradecidos por ello.
-¿Cómo ves el panorama del cine nacional actual?
-Mi opinión sobre el estado del cine argentino actual es que estamos pasando por el peor momento en décadas a causa del desfinanciamiento y que por ello estamos obligados desarrollar estrategias que nos permitan seguir produciendo en cualquier situación.
-¿Con qué dificultades se enfrentan los cineastas a la hora de filmar y exhibir sus películas?
-Creo que algunas de las dificultades son la falta de confianza en la propia capacidad, lo engorroso de la apelación y obtención de fondos concursables en el Incaa, los lobbys de ciertos festivales y sus programadores, y el maltrato de las cadenas de exhibición.