En familia
Después de un tiempo de estar alejado de los escenarios, Leandro Romero volvió a mostrar el empuje de su estilo en un cálido recital en el que se lució arropado por su gente.
Decir Leandro es decir Los Romero. Desde que el cantor principal de la familia se dio a conocer en un escenario, hace ya unos cuantos años, el sentido de grupo arropó siempre las múltiples presentaciones del pibito.
Crecido ya, padre también él, y a punto de calzar la toga, después de algún tiempo de alejamiento de los escenarios, al menos de los más importantes de la ciudad, resolvió volver, dejar salir de nuevo el bichito que pica al subir a escena.
Y lo hizo por la suyas, y con los suyos. Nada más comenzado el recital que presentó durante el fin de semana en el Favio, el mismo Leandro certificó con sus palabras que este primer paso grande de retorno quiso ser casi de entrecasa.
No le hace falta mucho para conseguirlo: del grupo de músicos que lo acompaña casi la totalidad, (menos uno, de valioso aporte con los teclados y el acordeón), son padre y hermanos, siempre muy a tono con lo que pide la vibración del cantor.
Y por si esto fuera poco, entre los invitados especiales también figuró Lucila, otra hermana suya (que ha afinado sus recursos y tuvo un par de participaciones para destacar), mientras que los aportes Andrés Clerc y el ballet Santa Catalina siguieron el clima amistoso.
Entre todos, arropado por todos, la figura central de un Leandro espontáneo y descontracturado, que se permitió más de una vez charlar con algún conocido del público, certificó la potencia de su estilo y su calidad para trabajar sobre acentos rítmicos.
Desarrollando un repertorio sin muchas novedades (alguna canción propia es digna de mención), con su violín en ristre y afirmado en ese buen vibrato que se le conoce, Leandro volvió a cantar en familia…y es una buena noticia.
Ricardo Sánchez
Crecido ya, padre también él, y a punto de calzar la toga, después de algún tiempo de alejamiento de los escenarios, al menos de los más importantes de la ciudad, resolvió volver, dejar salir de nuevo el bichito que pica al subir a escena.
Y lo hizo por la suyas, y con los suyos. Nada más comenzado el recital que presentó durante el fin de semana en el Favio, el mismo Leandro certificó con sus palabras que este primer paso grande de retorno quiso ser casi de entrecasa.
No le hace falta mucho para conseguirlo: del grupo de músicos que lo acompaña casi la totalidad, (menos uno, de valioso aporte con los teclados y el acordeón), son padre y hermanos, siempre muy a tono con lo que pide la vibración del cantor.
Y por si esto fuera poco, entre los invitados especiales también figuró Lucila, otra hermana suya (que ha afinado sus recursos y tuvo un par de participaciones para destacar), mientras que los aportes Andrés Clerc y el ballet Santa Catalina siguieron el clima amistoso.
Entre todos, arropado por todos, la figura central de un Leandro espontáneo y descontracturado, que se permitió más de una vez charlar con algún conocido del público, certificó la potencia de su estilo y su calidad para trabajar sobre acentos rítmicos.
Desarrollando un repertorio sin muchas novedades (alguna canción propia es digna de mención), con su violín en ristre y afirmado en ese buen vibrato que se le conoce, Leandro volvió a cantar en familia…y es una buena noticia.
Ricardo Sánchez