"Esto es la periferia de la periferia"
Agustín Toscano habla de "El motoarrebatador", la película que se estrena hoy en el Favio.
Tras los elogios que recibió a su paso por el Festival Internacional de Cine de Cannes llega hoy al C.C. Leonardo Favio "El motoarrebatador", producción argentina rodada íntegramente en Tucumán dirigida por Agustín Toscano, a quien los riocuartenses cinéfilos conocieron hace un par de años cuando vino a la ciudad junto a Ezequiel Radusky, a presentar la disparatada y corrosiva “Los Dueños”, que codirigieron.
La película transcurre íntegramente en la provincia norteña, y está protagonizada en su mayor parte por notables actores tucumanos: “Argentina es la periferia del mundo, y esto es la periferia de la periferia”, dijo Toscano para ilustrar el territorio donde transcurre y aludiendo a las afueras de la capital de su provincia natal San Miguel de Tucumán”. El disparador del relato es un robo que comete Miguel junto a un colega, montados en una moto que él maneja. Se ve que lo hacen habitualmente, pero en esta oportunidad algo sale mal. La mujer se resiste más de lo imaginado y la arrastran muchos metros por la calle, dejándola inconsciente. Miguel, shockeado con la situación, decide averiguar qué pasó con la señora.
El encuentro con ella –que ha perdido la memoria y está internada en un hospital–, sus intentos de ayudarla, al punto que ella lo toma como su única companía y lo invita a vivir en su casa, y la vida personal de Miguel, que incluye a una ex mujer con la que se lleva mal, un padre con el que no tiene muy buena relación y un hijo al que ve un par de veces por semana y la falta de trabajo que lo empuja a realizar esos arrebatos, desarrollan este drama con toques cómicos que deja ver asuntos como la desidia policial (todo esto sucede en plena huelga de la fuerza y con constantes saqueos a supermercados) y expresa la desesperación en la que viven inmeros los personajes.
“Los protagonistas son eso, personajes, y nos permitimos jugar un poco. No es la ‘biopic’ de un ‘motochorro, no es una película para prevenir ni para fomentar robos, sino que el robo termina siendo una excusa para que arranque una anécdota, porque la película habla de otras solidaridades y de otras mezquindades que no tienen que ver con un tipo que le robó a una vieja dos mil pesos de una cartera; tiene más que ver con el aprovechamiento del otro. No es un documental de nada; es una historia inventada, totalmente ficcionalizada, e incluso fantasiosa en muchos de sus aspectos, pero nos divierte jugarla como si fuese pura verdad. Es esa decisión de llegar hasta un punto y decir cómo forzamos esto para que se produzca lo que estamos buscando, cómo resolvemos todo eso; y en el momento en que lo logramos es muy divertido, es como una jugada de fútbol complejísima, de diez pases, que sale bien”, expresó el director.
Toscano, formado inicialmente en la actuación teatral en Tucumán, habló de su búsqueda a la hora de perfilar los personajes. “Hay algo de la creación colectiva teatral que yo sigo aprovechando para hacer películas, y en ese sentido, la división laboral que hacemos en el cine no es justa al darme todo el crédito de guionista a mí solo; porque si bien soy el guionista en el sentido de que puse esa estructura dramática en movimiento, inventé esos personajes, les di una prehistoria, también fui como un cazador que estaba ahí y las ideas que los actores iban teniendo para sus personajes o para los otros las capitalizaba. Sin los actores, el guión no tendría esa complejidad de las varias voces que se ven en la película, gracias a que existe la mirada de Liliana Juárez (la actriz que hace de Elena, la mujer que es asaltada) se puede entender ese personaje porque yo desde mi escritorio nunca lo terminé de escribir bien y depende de la chispa esa de la vieja (por Juárez) para decir siempre algo distinto y algo inesperado y algo desorientado que no es tan fácil de inventar en la escritura formal”.
Finalmente, el director habló acerca del título del film. “’Motoarrebatador’ no es un término que inventé yo, viene de la prensa tucumana, algunos lo usan, aun cuando el que está de moda es motochorro, pero como en Tucumán decimos «choro» y no «chorro» eso la complica. De todos modos, nadie niega que el diario muy de vez en cuando usa motoarrebatador. Y yo lo utilicé porque limpia la connotación más agresiva de motochorro, más allá de que directamente te lleva a ese lugar”.
La película transcurre íntegramente en la provincia norteña, y está protagonizada en su mayor parte por notables actores tucumanos: “Argentina es la periferia del mundo, y esto es la periferia de la periferia”, dijo Toscano para ilustrar el territorio donde transcurre y aludiendo a las afueras de la capital de su provincia natal San Miguel de Tucumán”. El disparador del relato es un robo que comete Miguel junto a un colega, montados en una moto que él maneja. Se ve que lo hacen habitualmente, pero en esta oportunidad algo sale mal. La mujer se resiste más de lo imaginado y la arrastran muchos metros por la calle, dejándola inconsciente. Miguel, shockeado con la situación, decide averiguar qué pasó con la señora.
El encuentro con ella –que ha perdido la memoria y está internada en un hospital–, sus intentos de ayudarla, al punto que ella lo toma como su única companía y lo invita a vivir en su casa, y la vida personal de Miguel, que incluye a una ex mujer con la que se lleva mal, un padre con el que no tiene muy buena relación y un hijo al que ve un par de veces por semana y la falta de trabajo que lo empuja a realizar esos arrebatos, desarrollan este drama con toques cómicos que deja ver asuntos como la desidia policial (todo esto sucede en plena huelga de la fuerza y con constantes saqueos a supermercados) y expresa la desesperación en la que viven inmeros los personajes.
Toscano, formado inicialmente en la actuación teatral en Tucumán, habló de su búsqueda a la hora de perfilar los personajes. “Hay algo de la creación colectiva teatral que yo sigo aprovechando para hacer películas, y en ese sentido, la división laboral que hacemos en el cine no es justa al darme todo el crédito de guionista a mí solo; porque si bien soy el guionista en el sentido de que puse esa estructura dramática en movimiento, inventé esos personajes, les di una prehistoria, también fui como un cazador que estaba ahí y las ideas que los actores iban teniendo para sus personajes o para los otros las capitalizaba. Sin los actores, el guión no tendría esa complejidad de las varias voces que se ven en la película, gracias a que existe la mirada de Liliana Juárez (la actriz que hace de Elena, la mujer que es asaltada) se puede entender ese personaje porque yo desde mi escritorio nunca lo terminé de escribir bien y depende de la chispa esa de la vieja (por Juárez) para decir siempre algo distinto y algo inesperado y algo desorientado que no es tan fácil de inventar en la escritura formal”.
Finalmente, el director habló acerca del título del film. “’Motoarrebatador’ no es un término que inventé yo, viene de la prensa tucumana, algunos lo usan, aun cuando el que está de moda es motochorro, pero como en Tucumán decimos «choro» y no «chorro» eso la complica. De todos modos, nadie niega que el diario muy de vez en cuando usa motoarrebatador. Y yo lo utilicé porque limpia la connotación más agresiva de motochorro, más allá de que directamente te lleva a ese lugar”.