Esta noche a las 21hs. en el C.C. Leonardo Favio y en el marco del ciclo Matices llega el dúo conformado por el multinstrumentista Marcelo Moguilevsky y el guitarrista Sebastián Espósito, para presentar su nuevo disco Cliché. Entrada gral. $250.
De un lado Moguilevsky, como el maestro de gran trayectoria que expande las fronteras musicales desde los vientos y la composición; del otro Espósito, guitarrista virtuoso y sensible, compositor y productor de una nueva generación. Juntos presentan su primer disco.
-¿Cuándo y cómo se gestó tu unión artística con el guitarrista Sebastián Espósito?
-Con Sebas estamos tocando hace un poco más de un año y desde que nos encontramos tocamos prácticamente todas las semanas. Ahora con la alegría de poder mostrar en Córdoba y Rio Cuarto, luego de haber estado enseñando y dando conciertos en Esquel, Trevelin, Bariloche y San Martin de los Andes además de nuestra Buenos Aires.
Nos conocimos por un trabajo en el que compartimos un concierto tocando con la cantante Roxana Amed y desde allí no nos dejamos de asombrar en nuestro encuentro.
-El nombre del disco que vienen a presentar “Cliché”, ¿es porque se separan del molde, es una humorada, o de qué va?
-Creo que es porque reencontramos en aquellos moldes la belleza que los creo (un buen ejemplo es nuestra versión de Noche de Ronda de Agustín Lara), casi diría como un arqueólogo que se enamora de su dinosaurio.
-En general ¿cómo definirías el disco?
-Es un disco que nos permite el desenfado y atrevimiento para tocar, cantar, arreglar, improvisar y sin ningún preconcepto, sólo el corazón en la mano y el oficio a nuestras espaldas
-Para vos, ¿qué transmiten los vientos que soplan los instrumentos que ejecutás?
-Viento en hebreo se dice ruaj, y el ruaj es también espíritu. Una concepción que creo me acompaña desde que nací en la música ya hace 40 años.
-Es difícil llegar a ser multinstrumentista o, como dicen algunos, aprendés un instrumento y aprendés todos?
-Creo que mi instrumento es la música, ni más ni menos. Un ámbito que me contiene en mis emociones más ciertas y superadoras.
-Por tu amplio abanico musical realizado a lo largo de tu carrera, ¿te considerás un músico de búsqueda constante?
-Al menos diría como referencia que cuando me aburro de mí mismo cambio hacia otro lado, me busco en mi incomodidad e intento no repetir formulas exitosas. La inercia es la muerte de la poesía... y de la música
-De tu vasta trayectoria me gustarían algunas palabras sobre tres proyectos compartidos:
-Con Juan Falú... nuestra tierra
-Con Quique Sinesi... el aire
-En Puente Celeste... lo plural, la convivencia con el otro
-Venís también a dar un taller y sos docente. ¿Qué es lo más importante qué le transmitís a tus alumnos?
-Algo de lo ya mencionado: hago lo que no sé porque lo que sé ya lo hice. Tratar de hacerlo sin olvidar el corazón. Y recordar que la música es un lenguaje y un pensamiento sentido.
-Por último, ¿qué podés adelantar del concierto de hoy en Río Cuarto?
-Seguramente será, como hasta ahora cada uno de nuestros conciertos, un momento de hondura y también mucho swing y humor.
Siempre puede aparecer en el concierto algo que no ha sucedido nunca, y eso es para mí la humildad de saberse insondable y en relación con una platea que, aunque no lo sepa, una gran parte de dialéctica con el resultado artístico.
Andrés Natali
-¿Cuándo y cómo se gestó tu unión artística con el guitarrista Sebastián Espósito?
-Con Sebas estamos tocando hace un poco más de un año y desde que nos encontramos tocamos prácticamente todas las semanas. Ahora con la alegría de poder mostrar en Córdoba y Rio Cuarto, luego de haber estado enseñando y dando conciertos en Esquel, Trevelin, Bariloche y San Martin de los Andes además de nuestra Buenos Aires.
Nos conocimos por un trabajo en el que compartimos un concierto tocando con la cantante Roxana Amed y desde allí no nos dejamos de asombrar en nuestro encuentro.
-El nombre del disco que vienen a presentar “Cliché”, ¿es porque se separan del molde, es una humorada, o de qué va?
-Creo que es porque reencontramos en aquellos moldes la belleza que los creo (un buen ejemplo es nuestra versión de Noche de Ronda de Agustín Lara), casi diría como un arqueólogo que se enamora de su dinosaurio.
-En general ¿cómo definirías el disco?
-Es un disco que nos permite el desenfado y atrevimiento para tocar, cantar, arreglar, improvisar y sin ningún preconcepto, sólo el corazón en la mano y el oficio a nuestras espaldas
-Para vos, ¿qué transmiten los vientos que soplan los instrumentos que ejecutás?
-Viento en hebreo se dice ruaj, y el ruaj es también espíritu. Una concepción que creo me acompaña desde que nací en la música ya hace 40 años.
-Es difícil llegar a ser multinstrumentista o, como dicen algunos, aprendés un instrumento y aprendés todos?
-Por tu amplio abanico musical realizado a lo largo de tu carrera, ¿te considerás un músico de búsqueda constante?
-Al menos diría como referencia que cuando me aburro de mí mismo cambio hacia otro lado, me busco en mi incomodidad e intento no repetir formulas exitosas. La inercia es la muerte de la poesía... y de la música
-De tu vasta trayectoria me gustarían algunas palabras sobre tres proyectos compartidos:
-Con Juan Falú... nuestra tierra
-Con Quique Sinesi... el aire
-En Puente Celeste... lo plural, la convivencia con el otro
-Venís también a dar un taller y sos docente. ¿Qué es lo más importante qué le transmitís a tus alumnos?
-Algo de lo ya mencionado: hago lo que no sé porque lo que sé ya lo hice. Tratar de hacerlo sin olvidar el corazón. Y recordar que la música es un lenguaje y un pensamiento sentido.
-Por último, ¿qué podés adelantar del concierto de hoy en Río Cuarto?
-Seguramente será, como hasta ahora cada uno de nuestros conciertos, un momento de hondura y también mucho swing y humor.
Siempre puede aparecer en el concierto algo que no ha sucedido nunca, y eso es para mí la humildad de saberse insondable y en relación con una platea que, aunque no lo sepa, una gran parte de dialéctica con el resultado artístico.
Andrés Natali

