Las alucinantes aventuras de Bill y Ted
La película de Stephen Herek se exhibe hoy en el Favio.
Esta noche a las 21 horas en la sala 2 del C.C. Leonardo Favio se presenta una nueva entrega del ciclo del Cineclub Al Filo con la exhibición, con entrada libre y gratuita de Las alucinantes aventuras de Bill y Ted ('Bill & Ted's Excellent Adventure'), uno de los grandes clásicos de los años 80, dirigido por Stephen Herek, rodada sobre guion de Chris Matheson y Ed Solomon quienes lo escribieron hacia mediados de esa década.
El difícil camino hacia la gran pantalla empezó girando de estudio en estudio, para acabar en la compañía de Dino De Laurentiis donde se escogió al director, por su trabajo en “Critters” y, tras un largo proceso de casting a los actores: Keanu Reeves, jovencísimo, mucho antes de transformarse en figura, y Alex Winter.
Todo parecía ir bien, hasta que la compañía de De Laurentiis entró en quiebra. Así, la película, terminada en 1987, quedó en el limbo. Y los productores empezaron su cruzada para estrenarla, pero muchas compañías lo veían, como máximo, para estrenarla directamente en vídeo, ya que se consideraba demasiado extraña y absurda para ganar dinero.
Esa era la mentalidad giró durante varios meses hasta que los productores hicieron un pase de prueba para demostrar que su film era viable haciendo una exhibición ante público seleccionado al azar. Los buenos resultados garantizaron que, finalmente, Orion la distribuyera en cines dos años después de haberse completado.
El argumento del film es realmente absurdo: el futuro de la humanidad depende de que los bonachones y descerebrados Bill y Ted aprueben un examen de historia. Para garantizarlo, desde el futuro llega Rufus (George Carlin), que muestra a los dos protagonistas cómo viajar a través del tiempo usando una cabina telefónica especial.
Con esos elementos se fue armando esta mítica comedia fantástica cargada de influencias cinéfilas, en la que esos dos amigos inseparables y miembros de una banda de rock, de muy pocas luces, se hacen cargo, casi sin darse cuenta, de esta extraña misión para la que sólo por el absurdo podrían estar destinados.
El difícil camino hacia la gran pantalla empezó girando de estudio en estudio, para acabar en la compañía de Dino De Laurentiis donde se escogió al director, por su trabajo en “Critters” y, tras un largo proceso de casting a los actores: Keanu Reeves, jovencísimo, mucho antes de transformarse en figura, y Alex Winter.
Todo parecía ir bien, hasta que la compañía de De Laurentiis entró en quiebra. Así, la película, terminada en 1987, quedó en el limbo. Y los productores empezaron su cruzada para estrenarla, pero muchas compañías lo veían, como máximo, para estrenarla directamente en vídeo, ya que se consideraba demasiado extraña y absurda para ganar dinero.
Esa era la mentalidad giró durante varios meses hasta que los productores hicieron un pase de prueba para demostrar que su film era viable haciendo una exhibición ante público seleccionado al azar. Los buenos resultados garantizaron que, finalmente, Orion la distribuyera en cines dos años después de haberse completado.
El argumento del film es realmente absurdo: el futuro de la humanidad depende de que los bonachones y descerebrados Bill y Ted aprueben un examen de historia. Para garantizarlo, desde el futuro llega Rufus (George Carlin), que muestra a los dos protagonistas cómo viajar a través del tiempo usando una cabina telefónica especial.
Con esos elementos se fue armando esta mítica comedia fantástica cargada de influencias cinéfilas, en la que esos dos amigos inseparables y miembros de una banda de rock, de muy pocas luces, se hacen cargo, casi sin darse cuenta, de esta extraña misión para la que sólo por el absurdo podrían estar destinados.