La programación en el C.C. Leonardo Favio da cabida a cinco films que registran la evolución de un género que hoy parece extinguido o que, en todo caso, ha adoptado otras formas y estilos.
Ciclo en el Favio. Semana 27-03/06
Considerado por André Bazin, tal como lo consigna la información de los programadores, como “el género americano por excelencia”, el western expresa y a la vez crea una mitología, y lo hace con una fuerza tal que acaso sólo al cine le ha sido dada.
“Johnny Guitar”, de Nicholas Ray (1957)
Johnny (Sterling Hayden), solitario vaquero a caballo, llega en medio de una ventisca a un enorme saloon digno de un pueblo prospero. El problema es que no hay pueblo. El edificio se yergue allí, solo, en medio de la nada. Y al entrar la sorpresa se hace aún mayor. No hay ni un cliente, sólo los crupiers listos a repartir cartas y a hacer girar la ruleta, y el barman presto a recibir un pedido. Como si siempre hubieran estado ahí esperando únicamente a que él entrara para cobrar vida, para justificar su existencia. Surreal, como anticipándose un lustro a ‘La dimensión desconocida’ (‘The Twilight Zone’), la escena no acaba allí. El sitio es extraño, aparentemente excavado en las rocas de una mina. Pareciera haber sido encontrado antes que construido. Y lo construyó (o lo encontró) una mujer, Vienna (Joan Crawford), única dueña digna de un saloon en toda la extensión del misógino far west. Vienna y Johnny tienen un pasado común y esta es la historia de su reencuentro, tras cinco años de lejanía. Johnny trae un violento pasado a cuestas y busca redención –un motivo muy usual de la filmografía de Nicholas Ray- y lo busca en el rostro de Vienna. Pero sus planes sufrirán la oposición de Emma Small (Mercedes McCambridge), una mujer que odia a Vienna y desea su marcha del lugar.
“La pandilla salvaje”, de Sam Peckinpah. (1969)
Texas, 1913. Pike Bishop (William Holden) lidera una banda de despiadados asaltantes de bancos, (Ernest Borgnine, Edmond O’Brien, Warren Oates, Jaime Sánchez, Ben Johnson) que se ha convertido en el azote de la región. La gente del ferrocarril está decidida a acabar con ellos y ha organizado un grupo de caza-recompensas dirigido por Deke Thornton (Robert Ryan), antiguo compañero de andanzas de Pike, y ahora devenido en convicto liberado a préstamo, a cambio de sus servicios para rastrear el paradero de la banda. Deke sigue los pasos del grupo hasta Aguas Verdes, dentro de territorio mexicano, en donde Pike y sus hombres han hecho trato con el general Mapache (El Indio Fernández) para conseguirle un cargamento de armas, asaltando un tren blindado del ejército norteamericano. Pero las cosas no salen bien para los maleantes, especialmente cuando Mapache detecta entre los hombres de Pike a uno de los líderes de la revolución mexicana. Lo secuestra y tortura y aunque luego lo deje partir esto ofusca a Pike y lo ubica ante la opción de partir hacia el anonimato e intentar vivir un retiro apacible gracias a la pequeña fortuna que acaba de cobrar, o ir armado hasta los dientes e intentar recuperar a su antiguo socio y amigo de las garras de los desalmados militares mexicanos.
“El hombre de Laramie, de Anthony Mann (1955)
Will Lockhart (James Stewart) es un veterano capitán del ejército que se instala en un aislado pueblo donde empieza a trabajar como comerciante al servicio de la propietaria de una tienda, la encantadora Barbara (Cathy O'Donnell). Apenas oculta su principal objetivo de haber viajado hasta allí: encontrar al hombre que le vendió los rifles a los indios apaches que asesinaron a su hermano.
Tratando de no despertar sospechas pero inmediatamente, empieza a preguntar por lo sucedido, y al final consigue sacar tres posibles sospechosos: un hacendado, su despiadado y sádico hijo y el capataz del rancho que poseen (Arthur Kennedy, Donald Crisp, y Wallace Ford, Alex Nicol,. Uno de ellos fue el responsable, y Lockhart tiene que saldar una deuda. Este fue uno de los primeros westerns rodados en Cinemascope; la nueva técnica de pantalla panorámica se aprovechó para resaltar la majestuosidad de esta película en la que por detrás de la historia romántica, además llena de una tensión sexual evidente a pesar del cuidado del director, asoma la tragedia, mientras crece la intriga frente a las cosas raras que comienzan a pasar en el pueblo tras la llegada de Will, cuya personalidad se va dando a conocer lente pero firmemente, y guarda algunos secretos.
“Seven men from now”, de Budd Boetticher (1956)
'Seven Men From Now', titulada en el país “Tras la pista de los asesinos”, es uno de esos western que está muy poco considerado a pesar de sus valores, algo realmente extraño, ya que supone la primera colaboración, de un total de siete, entre su director y el actor Randolph Scott, que da vida al protagonista de la historia.
Se trata del sheriff Ben Stride, un hombre de pocas palabras que emprende un largo y peligroso camino que lo lleva desde Silver Springs hasta las cercanías de Flora Vista -el pueblo a donde huyeron los siete hombres que robaron las oficinas de la Wells Fargo y se alzaron con el botín tras asesinar a su esposa. Stride parece tener un único propósito y una única razón para vivir: matar a los forajidos y así expiar la culpa que lo persigue tan de cerca, tanto como él a los ladrones. A pesar de ese objetivo tremendo, sus actos evidencian su nobleza y de su dignidad. Ya no tiene una estrella de lata en el pecho, pero se sigue comportando con la ética del servidor de la ley que alguna vez fue.
Como tiene tatuado el deber en la frente, esa rectitud que le impide dejar abandonada a una pareja novata (Gail Rusell y Walter Reed) que se dirige en una carreta hacia el sur, hacia donde él también va. La misma entereza que le permite tolerar que Buil Masters (Lee Marvin) -un ex convicto- y su secuaz Clete (Don Barry) se unan al viaje, a sabiendas que eso va a causarle problemas. Son detenidos por un detalle por un grupo del Ejército de los EE. UU., cuyo oficial al mando ( Stuart Whitman ) les dice que regresen, ya que el líder apache de la región ha sido visto en el área y no puede garantizar su seguridad. Pero ellos siguen adelante.
“Los imperdonables”, de Clint Eastwood. (1992)
Considerado por los críticos como “el último western”, es una decidida obra maestra de la varias que ha rodado el director norteamericano, y en su condición de film crepuscular, que marca una cesura en la historia del género, no es un cuento de valientes ni de héroes inmaculados. Por el contrario, el protagonista es William Munny (Eastwood, de nuevo en el rol de protagonista de un género que lo hizo famoso), quien fuera alguna vez el bandido más temido del Oeste y actualmente un esforzado hombre de trabajo, viudo y padre de dos hijos.
Las necesidades económicas y cierta cualidad heroica oculta le hacen volver al gatillo: ofrecen una recompensa por liquidar a los cowboys que desfiguraron la cara de una prostituta.
Precisamente son sus compañeras de oficio, que ejercen en Big Whiskey, Wyoming, dirigidas por Strawberry Alice (Frances Fisher), ofrece una recompensa de $ 1.000 a quien pueda matar rápido a Mike (David Mucci) y "Davey-Boy" Bunting (Rob Campbell), dos vaqueros que desfiguraron a Delilah Fitzgerald (Anna Levine), una de las suyas.
El sheriff local, Little Bill Daggett (Gene Hackman), es en realidad un pistolero y ex guardián de la paz, pero que está preocupado por su incentivo, ya que no permite armas o delincuentes en su ciudad y además de haber indultado a los dos hombres, a pesar de su crimen, no quiere que nadie le dispute la manera en la que personifica la ley a su antojo.
Con esa situación se enfrente Manny, quien emprende su misión, ese viaje que recorre junto a su socio Ned (Morgan Freeman) y el joven Kid (Jaimz Woolvet), e inesperadamente con la compañía de Bob, El Inglés (Richard Harris), también atraído por la recompensa pero que además tiene una cuenta pendiente con el sheriff, desarrollando un itinerario que le sirve al director para expresar un contenido básicamente desmitificador que construye din perder de vista sus referentes más inmediatos (Sergio Leone y Do Siegel principalmente, tal y como se en la dedicatoria de los créditos finales).
Programación
Jueves 27
19hs: El hombre de Laramie
21hs: Seven men from now
Viernes 28
18:45hs: La pandilla salvaje
23hs: Johnny Guitar
Sábado 29
19hs: Seven men from now
20:30hs: La pandilla salvaje
23hs: Johnny Guitar
Domingo 30
18:30hs: Los imperdonables
21hs: El hombre de Laramie
Martes 2
18:30hs: La pandilla salvaje
21hs: Johnny Guitar
Miércoles 3
18:30hs: El hombre de Laramie
20:30hs: Los imperdonables
“Johnny Guitar”, de Nicholas Ray (1957)
Johnny (Sterling Hayden), solitario vaquero a caballo, llega en medio de una ventisca a un enorme saloon digno de un pueblo prospero. El problema es que no hay pueblo. El edificio se yergue allí, solo, en medio de la nada. Y al entrar la sorpresa se hace aún mayor. No hay ni un cliente, sólo los crupiers listos a repartir cartas y a hacer girar la ruleta, y el barman presto a recibir un pedido. Como si siempre hubieran estado ahí esperando únicamente a que él entrara para cobrar vida, para justificar su existencia. Surreal, como anticipándose un lustro a ‘La dimensión desconocida’ (‘The Twilight Zone’), la escena no acaba allí. El sitio es extraño, aparentemente excavado en las rocas de una mina. Pareciera haber sido encontrado antes que construido. Y lo construyó (o lo encontró) una mujer, Vienna (Joan Crawford), única dueña digna de un saloon en toda la extensión del misógino far west. Vienna y Johnny tienen un pasado común y esta es la historia de su reencuentro, tras cinco años de lejanía. Johnny trae un violento pasado a cuestas y busca redención –un motivo muy usual de la filmografía de Nicholas Ray- y lo busca en el rostro de Vienna. Pero sus planes sufrirán la oposición de Emma Small (Mercedes McCambridge), una mujer que odia a Vienna y desea su marcha del lugar.
“La pandilla salvaje”, de Sam Peckinpah. (1969)
Texas, 1913. Pike Bishop (William Holden) lidera una banda de despiadados asaltantes de bancos, (Ernest Borgnine, Edmond O’Brien, Warren Oates, Jaime Sánchez, Ben Johnson) que se ha convertido en el azote de la región. La gente del ferrocarril está decidida a acabar con ellos y ha organizado un grupo de caza-recompensas dirigido por Deke Thornton (Robert Ryan), antiguo compañero de andanzas de Pike, y ahora devenido en convicto liberado a préstamo, a cambio de sus servicios para rastrear el paradero de la banda. Deke sigue los pasos del grupo hasta Aguas Verdes, dentro de territorio mexicano, en donde Pike y sus hombres han hecho trato con el general Mapache (El Indio Fernández) para conseguirle un cargamento de armas, asaltando un tren blindado del ejército norteamericano. Pero las cosas no salen bien para los maleantes, especialmente cuando Mapache detecta entre los hombres de Pike a uno de los líderes de la revolución mexicana. Lo secuestra y tortura y aunque luego lo deje partir esto ofusca a Pike y lo ubica ante la opción de partir hacia el anonimato e intentar vivir un retiro apacible gracias a la pequeña fortuna que acaba de cobrar, o ir armado hasta los dientes e intentar recuperar a su antiguo socio y amigo de las garras de los desalmados militares mexicanos.
“El hombre de Laramie, de Anthony Mann (1955)
Will Lockhart (James Stewart) es un veterano capitán del ejército que se instala en un aislado pueblo donde empieza a trabajar como comerciante al servicio de la propietaria de una tienda, la encantadora Barbara (Cathy O'Donnell). Apenas oculta su principal objetivo de haber viajado hasta allí: encontrar al hombre que le vendió los rifles a los indios apaches que asesinaron a su hermano.
Tratando de no despertar sospechas pero inmediatamente, empieza a preguntar por lo sucedido, y al final consigue sacar tres posibles sospechosos: un hacendado, su despiadado y sádico hijo y el capataz del rancho que poseen (Arthur Kennedy, Donald Crisp, y Wallace Ford, Alex Nicol,. Uno de ellos fue el responsable, y Lockhart tiene que saldar una deuda. Este fue uno de los primeros westerns rodados en Cinemascope; la nueva técnica de pantalla panorámica se aprovechó para resaltar la majestuosidad de esta película en la que por detrás de la historia romántica, además llena de una tensión sexual evidente a pesar del cuidado del director, asoma la tragedia, mientras crece la intriga frente a las cosas raras que comienzan a pasar en el pueblo tras la llegada de Will, cuya personalidad se va dando a conocer lente pero firmemente, y guarda algunos secretos.
“Seven men from now”, de Budd Boetticher (1956)
'Seven Men From Now', titulada en el país “Tras la pista de los asesinos”, es uno de esos western que está muy poco considerado a pesar de sus valores, algo realmente extraño, ya que supone la primera colaboración, de un total de siete, entre su director y el actor Randolph Scott, que da vida al protagonista de la historia.
Se trata del sheriff Ben Stride, un hombre de pocas palabras que emprende un largo y peligroso camino que lo lleva desde Silver Springs hasta las cercanías de Flora Vista -el pueblo a donde huyeron los siete hombres que robaron las oficinas de la Wells Fargo y se alzaron con el botín tras asesinar a su esposa. Stride parece tener un único propósito y una única razón para vivir: matar a los forajidos y así expiar la culpa que lo persigue tan de cerca, tanto como él a los ladrones. A pesar de ese objetivo tremendo, sus actos evidencian su nobleza y de su dignidad. Ya no tiene una estrella de lata en el pecho, pero se sigue comportando con la ética del servidor de la ley que alguna vez fue.
Como tiene tatuado el deber en la frente, esa rectitud que le impide dejar abandonada a una pareja novata (Gail Rusell y Walter Reed) que se dirige en una carreta hacia el sur, hacia donde él también va. La misma entereza que le permite tolerar que Buil Masters (Lee Marvin) -un ex convicto- y su secuaz Clete (Don Barry) se unan al viaje, a sabiendas que eso va a causarle problemas. Son detenidos por un detalle por un grupo del Ejército de los EE. UU., cuyo oficial al mando ( Stuart Whitman ) les dice que regresen, ya que el líder apache de la región ha sido visto en el área y no puede garantizar su seguridad. Pero ellos siguen adelante.
“Los imperdonables”, de Clint Eastwood. (1992)
Considerado por los críticos como “el último western”, es una decidida obra maestra de la varias que ha rodado el director norteamericano, y en su condición de film crepuscular, que marca una cesura en la historia del género, no es un cuento de valientes ni de héroes inmaculados. Por el contrario, el protagonista es William Munny (Eastwood, de nuevo en el rol de protagonista de un género que lo hizo famoso), quien fuera alguna vez el bandido más temido del Oeste y actualmente un esforzado hombre de trabajo, viudo y padre de dos hijos.
Las necesidades económicas y cierta cualidad heroica oculta le hacen volver al gatillo: ofrecen una recompensa por liquidar a los cowboys que desfiguraron la cara de una prostituta.
Precisamente son sus compañeras de oficio, que ejercen en Big Whiskey, Wyoming, dirigidas por Strawberry Alice (Frances Fisher), ofrece una recompensa de $ 1.000 a quien pueda matar rápido a Mike (David Mucci) y "Davey-Boy" Bunting (Rob Campbell), dos vaqueros que desfiguraron a Delilah Fitzgerald (Anna Levine), una de las suyas.
El sheriff local, Little Bill Daggett (Gene Hackman), es en realidad un pistolero y ex guardián de la paz, pero que está preocupado por su incentivo, ya que no permite armas o delincuentes en su ciudad y además de haber indultado a los dos hombres, a pesar de su crimen, no quiere que nadie le dispute la manera en la que personifica la ley a su antojo.
Con esa situación se enfrente Manny, quien emprende su misión, ese viaje que recorre junto a su socio Ned (Morgan Freeman) y el joven Kid (Jaimz Woolvet), e inesperadamente con la compañía de Bob, El Inglés (Richard Harris), también atraído por la recompensa pero que además tiene una cuenta pendiente con el sheriff, desarrollando un itinerario que le sirve al director para expresar un contenido básicamente desmitificador que construye din perder de vista sus referentes más inmediatos (Sergio Leone y Do Siegel principalmente, tal y como se en la dedicatoria de los créditos finales).
Programación
Jueves 27
19hs: El hombre de Laramie
21hs: Seven men from now
Viernes 28
18:45hs: La pandilla salvaje
23hs: Johnny Guitar
Sábado 29
19hs: Seven men from now
20:30hs: La pandilla salvaje
23hs: Johnny Guitar
Domingo 30
18:30hs: Los imperdonables
21hs: El hombre de Laramie
Martes 2
18:30hs: La pandilla salvaje
21hs: Johnny Guitar
Miércoles 3
18:30hs: El hombre de Laramie
20:30hs: Los imperdonables

