Río Cuarto | Federico Zapata

"El contexto es más propicio para un salto nacional del PJ cordobés"

El politólogo Federico Zapata publicó el libro "Los muchachos cordobeses", en el que analiza cómo se construyó un sistema de poder que se extenderá por 3 décadas. Por qué nunca saltó al escenario nacional
 

“Los muchachos cordobeses” se llama el libro en el que el politólogo Federico Zapata analiza cómo se construyó el peronismo provincial y cómo logró conquistar un territorio que le venía siendo esquivo.

Ese éxito electoral cordobés, que consiguió sostener una hegemonía política que se extenderá por tres décadas, tuvo una contracara: nunca logró insertarse en el escenario nacional con un alto nivel de competitividad. En los últimos días, sobre todo después del debate en el que participó Juan Schiaretti como candidato presidencial, el experimento cordobés ha vuelto a estar en la mira. Y Zapata asegura que, esta vez, ante un peronismo nacional en vías de desintegración, tiene más chances que antes de trascender las fronteras.

- Se ha hablado mucho en la última semana del peronismo cordobés, de la provincia en sí misma. Tu libro adquiere más actualidad todavía porque relata y analiza cómo se configuró ese sistema de poder a contrapelo del peronismo nacional.

- Totalmente. Creo que la apuesta de la editorial (Clave Intelectual) fue muy inteligente. Ellos avizoraban que ante la crisis del último avatar del peronismo, que era el kirchnerismo, lo más productivo en términos de un ideario diferente y de un modelo era Córdoba. Cuando uno hace foco en las provincias salta la idea de que, aun con sus problemas, Córdoba funciona bien. Es un libro en el que el peronismo de Córdoba es una excusa para hablar sobre Córdoba, sobre la identidad de Córdoba y una excusa para hablar sobre algunas cuestiones de Argentina.

- ¿El peronismo de Córdoba se construyó a partir de la lectura de lo que estaba requiriendo el electorado? Hay una frase tuya que dice que no es que los cordobeses se hayan hecho peronistas sino que el peronismo pareció adaptarse al cordobés, que fue muy antikirchnerista durante todo este tiempo.

- Te diría que es un proceso previo al surgimiento del kirchnerismo. Es un proceso político que arranca con los renovadores en el ‘83. Ellos intentan introducir al peronismo de Córdoba, que era muy corporativo, en una nueva etapa. Influidos por la derrota ante Raúl Alfonsín, se abrió un debate muy profundo en el peronismo. Córdoba fue la más renovadora de las renovadoras y el diagnóstico de ellos era que había que lograr una mayoría en una sociedad que es no peronista, no antiperonista, una sociedad que tiene más de 400 años y tiene una diversidad de identidades muy compleja. En ese marco, ellos pensaron que construir una mayoría en una sociedad no peronista iba a requerir que el peronismo fuera hacia la sociedad en lugar de intentar que la sociedad cordobesa fuera hacia el peronismo. En esa apuesta tan audaz de esa generación se fue construyendo un peronismo profundamente arraigado a la identidad cordobesa, a la identidad productiva cordobesa sobre todo. Esos son los cimientos sobre los cuales se construye el edificio que llega al gobierno en el ‘98-’99.

- Es una construcción interesante pero que nunca pudo trascender hacia país. Lo intentó De la Sota, ahora lo está intentando Schiaretti, que además pretende liderar el poskirchnerismo nacional. ¿Le ves posibilidades?

- Creo que sí. El peronismo de Córdoba siempre quiso salir pero tuvo contextos muy adversos. Quiso salir en la década del ‘80 con la renovación. De la Sota acompañó a Cafiero y, obviamente, el movimiento aluvional que significó el menemismo se llevó puesta esa primera apuesta. Alrededor de la década del ‘90, con un Estado nacional consolidado, con un liderazgo consolidado de Menem, lo que intentaron hacer fue básicamente llegar al poder en Córdoba pero con muy pocas posibilidades de salir. En la crisis de 2001 intentaron salir nuevamente, a partir de las famosas reuniones del CFI donde De la Sota proyectaba una candidatura inmediatamente después de la caída de Fernando De la Rúa. Todo eso se truncó también. Después viene la gran hegemonía del kirchnerismo, también con un poder nacional consolidado, además con un poder nacional desde 2008 en adelante hostil hacia Córdoba. Otro intento de De la Sota, que fue básicamente a partir de la rebelión de los coroneles con Massa a la cabeza, quedó también trunco en 2015. Hizo una buena elección pero el objetivo quedó trunco. Todos fueron intentos de salir pero con un poder nacional consolidado. Creo que la etapa que se abre ahora, sobre todo si llega a haber una elección favorable a Milei, es una etapa donde tenemos un poder nacional en una crisis muy profunda, tanto del peronismo, del liderazgo político como de la estatalidad. Por lo tanto, el contexto nacional que tiene esta nueva generación de neocordobesistas es mucho más propicio para avanzar hacia una colonización nacional del ethos cordobés que lo que tuvieron los padres fundadores del experimento.