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Los feedlots llenan los corrales, pero cada animal deja $ 160 mil de pérdida

El informe de encierre de la Cámara sectorial muestra una ocupación del 72,16%, diez puntos por encima de la de hace un año

Los feedlots tienen un nivel elevado de ocupación para esta época del año.

 

A comienzos de semana un informe del Rosgan destacó que a inicios de octubre los feedlots tuvieron una mayor ocupación que en igual momento de años anteriores y que la estacionalidad comenzó a desdibujarse.

Concretamente, el dato fue que alcanzaron un récord de existencias de 2.097.509 animales encerrados, en un año en el que las etapas de llenado y vaciado de los corrales aparecen menos marcadas. Así, durante septiembre, los ingresos de hacienda aumentaron un 5% respecto de agosto, mientras que los egresos cayeron un 20%, según datos del Senasa, citados por Rosgan.

Allí se destacó que el movimiento contrasta con la dinámica habitual del segundo semestre, cuando suele crecer la salida de animales terminados y disminuir la disponibilidad de hacienda liviana para reponer. Esta vez, los corrales volvieron a sumar existencias y llegaron al 1º de octubre con el mayor stock registrado para ese mes desde el inicio de los registros.

En esa misma línea, la Cámara Argentina de Feedlots (CAF) emitió su habitual informe en el que remarcó que al 1° de octubre los establecimientos relevados tenían una ocupación del 72,16% de su capacidad, casi 10 puntos porcentuales más que el 62,4% del mismo período de 2025.

Sin embargo, el trabajo sectorial destaca que la ecuación económica arroja una pérdida de $80.676 por cabeza antes de intereses e impuestos, equivalente a US$ 53. Con costo financiero, el resultado empeora a un rojo de $160.161 por cabeza, unos US$ 106.

El informe se elaboró con datos de 117 establecimientos asociados, que suman una capacidad de encierre de 948.017 cabezas.

Más encierre que hace un año, aunque la ocupación se enfría

Más allá de lo que ocurrió a inicios de octubre, el nivel de ocupación de este año estuvo por encima del de 2025 en cada uno de los meses y alcanzó su pico el 1° de junio, con 76,8%. En el último mes, sin embargo, la ocupación bajó levemente: 0,42 puntos porcentuales, al pasar de 72,58% el 1° de septiembre al 72,16%, en las mismas empresas.

Otros indicadores del informe sugieren que el ciclo de llenado perdió impulso y comienza a ubicarse una fase de leve vaciamiento ya que el Índice de Reposición Feedlot (IRF), que indica cuántos animales ingresan por cada uno que se vende, fue de 0,97. Un valor menor que 1 significa que salen más animales de los que entran. En agosto había sido de 0,74, y alcanzó 1,35 en mayo, su máximo del período.

Sin embargo, el 52% de los establecimientos reportó situación de llenado; el 46% estaba en vaciado, con el 36% vaciando con ingresos de animales y el 10% vaciando sin ingresos. Un 2% estaba fuera de producción.

En tanto, las ventas representaron el 19,15% del stock, según el trabajo de la CAF.

Una ocupación desigual: los grandes, al 82%

El promedio de la ocupación esconde diferencias importantes según el tamaño. Los establecimientos de más de 10.000 cabezas tenían una ocupación del 82% a inicios de mes, frente al 62% de los que alojan entre 2.001 y 5.000 cabezas; el 60% de los de 5.001 a 10.000 y el 50% de los más chicos, de hasta 2.000.

La ecuación económica: pérdida por cabeza

El margen bruto del feedlot es hoy negativo, con una inversión por cabeza de $1.648.836 (US$ 1.087). Con esas cifras, la Cámara destacó que la rentabilidad sobre la inversión es de -4,9% sin costo financiero y de -9,7% si se lo computa. Anualizada, la pérdida llega a -13,7% y -27,1%, respectivamente. Los cálculos toman un dólar oficial de $1.517 y un precio de novillito de $4.950 por kilo. El precio de equilibrio (break even) quedó por encima de esa cotización. Para la categoría gordo, el valor de equilibrio calculado por la CAF fue de $5.210 por kilo sin costo financiero y de $5.466 cuando se carga ese item. Es decir, el kilo debería valer entre un 5% y un 10% más que los $4.950 considerados.

El informe muestra que el margen no siempre fue negativo. En el gráfico de evolución, el resultado en dólares por cabeza fue positivo desde febrero hasta septiembre de 2026, con un máximo cercano a los US$ 120 en marzo. Desde allí se produjo una caída abrupta hasta los -US$ 53 actuales.

En este panorama hay dos relaciones de precios que ayudan a entender el deterioro. En primer lugar la ecuación ternero/novillo que llegó a 1,509 en septiembre, el valor más alto de la serie de 13 meses (1,313 un año antes). Un número más alto indica que reponer terneros resulta más caro en relación con el novillo que se vende. Por otro lado, la relación novillo/maíz bajó a 14,160 en septiembre desde el pico de 18,812 de febrero. Es el nivel más bajo desde noviembre, aunque sigue por encima del de hace un año (12,486).