Jurado popular para el femicida de Ucacha que ahorcó a su exmujer
El 29 de septiembre de 2017, un hombre de 66 años llegó armado con un cuchillo hasta la vivienda donde Analía Gómez trabajaba cuidando a un anciano. Después de atacarla se entregó: “Maté a mi ex”, le confesó a la Policía
A Ángel Enrique Juárez, un empleado ucachense que en pocos días más cumplirá 67 años, le llegó la hora de la Justicia.
Desde hoy y a lo largo de esta semana deberá enfrentar un jurado popular por el crimen de su expareja, Analía Gómez, una mujer de 35 años que fuera apuñalada y ahorcada en una vivienda de Ucacha la tarde del 29 de septiembre de 2017.
El juicio, uno de los últimos que se celebrarán en el edificio histórico de Tribunales, se hará en la Cámara Segunda del Crimen y, en caso de que se mantenga la acusación que pesa contra Juárez, podría terminar con una condena a prisión perpetua.
El hecho que conmovió a la localidad sucedió en una sencilla casa, ubicada en la esquina de las calles Misiones y San Luis. Allí Gómez estaba al cuidado del propietario, un anciano de 95 años de edad, cuando Juárez irrumpió violentamente, armado con un cuchillo.
Tras apuñalarla en distintas partes del cuerpo, Juárez le quitó la vida ahorcándola. El macabro hecho salió a la luz a los pocos minutos porque esa misma tarde la expareja de la víctima se presentó a la comisaría de la localidad para entregarse.
Después de reunir pericias y testimonios, el fiscal de La Carlota Daniel Antonio Vaudagna acusó a Juárez de homicidio calificado por el vínculo y por violencia de género. Esa calificación legal -tal como fue propiciada por el fiscal carlotense- sólo contempla la pena máxima.
Subordinación y sometimiento
En el escrito de elevación a juicio Vaudagna consideró que las agresiones físicas y psicológicas a Gómez se venían manteniendo en el tiempo y generaron en la víctima una relación de “subordinación y sometimiento”.
Luego de una breve convivencia la mujer decidió separarse, pero aún así siguió siendo víctima de episodios violentos: “Juárez seguía buscando a Gómez en el domicilio donde ésta vivía con sus hijos -relató el fiscal-; ella no lo quería atender porque le tenía miedo, pero el imputado seguía insistiendo manifestándole que si no era para él no iba a ser para nadie”.
Como ya ha sucedido en incontables casos de esta naturaleza, la serie de agresiones que venía sufriendo Gómez no fue sancionada a tiempo.
Nadie supo ponerle límites al agresor y la enfermiza conducta de Juárez terminó con el peor de los desenlaces.
Primero confesó, después se retractó
La principal prueba del femicidio de Analía Gómez fue la confesión del exposo de la mujer, Ängel Enrique Juárez, quien la misma tarde del crimen -el 29 de septiembre de 2017- se presentó en la comisaría de Ucacha y confesó: “Maté a mi exmujer”.
La segunda vez que Juárez declaró en la causa, esta vez con el acompañamiento de su abogado defensor, se retractó de aquellas palabras. Simplemente, negó el homicidio y se abstuvo de dar más detalles.
Sin embargo, para el fiscal de instrucción de La Carlota, aquella confesión inicial tuvo una importancia crucial y fue ratificada por las evidencias que los investigadores encontraron en la escena del crimen.
“Me vengo a entregar, maté a mi mujer”, le dijo Juárez al agente Gerardo Pedro Libra, que esa tarde se encontraba en la comisaría.
Ya en el comedor del destacamento, Juárez se llevó una mano a la espalda y, de entre sus ropas, extrajo un cuchillo que colocó sobre la mesa.
-¿Dónde está la mujer? -le preguntó el agente. “En la casa del Turco”, fue la respuesta, en alusión Arif Omar, un vecino de 95 años de edad a quien la víctima, Analía Gómez, cuidaba en el domicilio ubicado entre calles Misiones y San Luis, de Ucacha.
En ese momento alguien llamó al 101 de la Policía. Era un vecino que avisaba sobre el crimen de una mujer en la dirección que acababa de señalar el sospechoso.
De inmediato, uno de los policías se dirigió hacia el lugar, mientras el agente Libra permanecía en custodia de Juárez.
Para el fiscal Daniel Vaudagna, el testimonio del acusado fue “libre y espontáneo” y tiene pleno valor probatorio.
Desde hoy y a lo largo de esta semana deberá enfrentar un jurado popular por el crimen de su expareja, Analía Gómez, una mujer de 35 años que fuera apuñalada y ahorcada en una vivienda de Ucacha la tarde del 29 de septiembre de 2017.
El juicio, uno de los últimos que se celebrarán en el edificio histórico de Tribunales, se hará en la Cámara Segunda del Crimen y, en caso de que se mantenga la acusación que pesa contra Juárez, podría terminar con una condena a prisión perpetua.
El hecho que conmovió a la localidad sucedió en una sencilla casa, ubicada en la esquina de las calles Misiones y San Luis. Allí Gómez estaba al cuidado del propietario, un anciano de 95 años de edad, cuando Juárez irrumpió violentamente, armado con un cuchillo.
Tras apuñalarla en distintas partes del cuerpo, Juárez le quitó la vida ahorcándola. El macabro hecho salió a la luz a los pocos minutos porque esa misma tarde la expareja de la víctima se presentó a la comisaría de la localidad para entregarse.
Después de reunir pericias y testimonios, el fiscal de La Carlota Daniel Antonio Vaudagna acusó a Juárez de homicidio calificado por el vínculo y por violencia de género. Esa calificación legal -tal como fue propiciada por el fiscal carlotense- sólo contempla la pena máxima.
Subordinación y sometimiento
En el escrito de elevación a juicio Vaudagna consideró que las agresiones físicas y psicológicas a Gómez se venían manteniendo en el tiempo y generaron en la víctima una relación de “subordinación y sometimiento”.
Luego de una breve convivencia la mujer decidió separarse, pero aún así siguió siendo víctima de episodios violentos: “Juárez seguía buscando a Gómez en el domicilio donde ésta vivía con sus hijos -relató el fiscal-; ella no lo quería atender porque le tenía miedo, pero el imputado seguía insistiendo manifestándole que si no era para él no iba a ser para nadie”.
Como ya ha sucedido en incontables casos de esta naturaleza, la serie de agresiones que venía sufriendo Gómez no fue sancionada a tiempo.
Nadie supo ponerle límites al agresor y la enfermiza conducta de Juárez terminó con el peor de los desenlaces.
Primero confesó, después se retractó
La principal prueba del femicidio de Analía Gómez fue la confesión del exposo de la mujer, Ängel Enrique Juárez, quien la misma tarde del crimen -el 29 de septiembre de 2017- se presentó en la comisaría de Ucacha y confesó: “Maté a mi exmujer”.
La segunda vez que Juárez declaró en la causa, esta vez con el acompañamiento de su abogado defensor, se retractó de aquellas palabras. Simplemente, negó el homicidio y se abstuvo de dar más detalles.
Sin embargo, para el fiscal de instrucción de La Carlota, aquella confesión inicial tuvo una importancia crucial y fue ratificada por las evidencias que los investigadores encontraron en la escena del crimen.
“Me vengo a entregar, maté a mi mujer”, le dijo Juárez al agente Gerardo Pedro Libra, que esa tarde se encontraba en la comisaría.
Ya en el comedor del destacamento, Juárez se llevó una mano a la espalda y, de entre sus ropas, extrajo un cuchillo que colocó sobre la mesa.
-¿Dónde está la mujer? -le preguntó el agente. “En la casa del Turco”, fue la respuesta, en alusión Arif Omar, un vecino de 95 años de edad a quien la víctima, Analía Gómez, cuidaba en el domicilio ubicado entre calles Misiones y San Luis, de Ucacha.
En ese momento alguien llamó al 101 de la Policía. Era un vecino que avisaba sobre el crimen de una mujer en la dirección que acababa de señalar el sospechoso.
De inmediato, uno de los policías se dirigió hacia el lugar, mientras el agente Libra permanecía en custodia de Juárez.
Para el fiscal Daniel Vaudagna, el testimonio del acusado fue “libre y espontáneo” y tiene pleno valor probatorio.