Llevan a juicio al femicida de Ucacha que apuñaló y ahorcó a su expareja
El fiscal de La Carlota elevó a los Tribunales de Río Cuarto la causa en la que Ángel Enrique Juárez (66) está acusado de asesinar a Analía Gómez (35). El delito quedó agravado por el vínculo y por violencia de género
La Fiscalía de Instrucción de La Carlota acaba de enviar a los Tribunales de Río Cuarto la causa contra el femicida Ángel Enrique Juárez, de 66 años, para que sea juzgado en esta ciudad, por la Cámara Segunda del Crimen.
El fiscal Daniel Antonio Vaudagna dio por terminada la investigación del asesinato de Analía Gómez, una mujer de 35 años apuñalada y ahorcada en una vivienda de Ucacha la tarde del 29 de septiembre de 2017.
En una sencilla casa, ubicada en la esquina de las calles Misiones y San Luis de Ucacha, la mujer estaba al cuidado del propietario, un anciano de 95 años de edad, cuando irrumpió violentamente el agresor, armado con un cuchillo.
Tras apuñalarla en distintas partes del cuerpo, Juárez le habría quitado la vida ahorcándola. El macabro hecho salió a la luz a los pocos minutos porque esa misma tarde la expareja de la víctima se presentó a la comisaría de la localidad para entregarse.
Después de reunir pericias y testimonios, el fiscal acusó a Juárez de homicidio calificado por el vínculo y por violencia de género.
Antes de que lo sienten en el banquillo queda aún un largo trecho porque el tribunal debe abrir la etapa de prueba y constituir el jurado popular que intervendrá en el caso. El pronóstico procesal de Juárez es crítico pues, si se lo encuentra culpable y se mantiene la calificación legal, la pena que le corresponderá será la de cadena perpetua.
En el escrito de elevación a juicio Vaudagna consideró que las agresiones físicas y psicológicas a Gómez se venían manteniendo en el tiempo y generaron en la víctima una relación de “subordinación y sometimiento”.
Luego de una breve convivencia la mujer decidió separarse, pero eso no cortó el ciclo de violencia: “Juárez seguía buscando a Gómez en el domicilio donde ésta vivía con sus hijos -relató el fiscal-, ella no lo quería atender porque le tenía miedo, pero el imputado seguía insistiendo manifestándole que si no era para él no iba a ser para nadie”. Pese a las reiteradas agresiones, nadie le puso freno a la enfermiza conducta de Juárez, hasta que fue demasiado tarde.
El fiscal Daniel Antonio Vaudagna dio por terminada la investigación del asesinato de Analía Gómez, una mujer de 35 años apuñalada y ahorcada en una vivienda de Ucacha la tarde del 29 de septiembre de 2017.
En una sencilla casa, ubicada en la esquina de las calles Misiones y San Luis de Ucacha, la mujer estaba al cuidado del propietario, un anciano de 95 años de edad, cuando irrumpió violentamente el agresor, armado con un cuchillo.
Tras apuñalarla en distintas partes del cuerpo, Juárez le habría quitado la vida ahorcándola. El macabro hecho salió a la luz a los pocos minutos porque esa misma tarde la expareja de la víctima se presentó a la comisaría de la localidad para entregarse.
Después de reunir pericias y testimonios, el fiscal acusó a Juárez de homicidio calificado por el vínculo y por violencia de género.
Antes de que lo sienten en el banquillo queda aún un largo trecho porque el tribunal debe abrir la etapa de prueba y constituir el jurado popular que intervendrá en el caso. El pronóstico procesal de Juárez es crítico pues, si se lo encuentra culpable y se mantiene la calificación legal, la pena que le corresponderá será la de cadena perpetua.
En el escrito de elevación a juicio Vaudagna consideró que las agresiones físicas y psicológicas a Gómez se venían manteniendo en el tiempo y generaron en la víctima una relación de “subordinación y sometimiento”.
Luego de una breve convivencia la mujer decidió separarse, pero eso no cortó el ciclo de violencia: “Juárez seguía buscando a Gómez en el domicilio donde ésta vivía con sus hijos -relató el fiscal-, ella no lo quería atender porque le tenía miedo, pero el imputado seguía insistiendo manifestándole que si no era para él no iba a ser para nadie”. Pese a las reiteradas agresiones, nadie le puso freno a la enfermiza conducta de Juárez, hasta que fue demasiado tarde.