Feria del Libro: final de fiesta

Un repaso sobre el encuentro literario. Mirá la galería.
 
La imagen de una cinta cruzando el stand y una silla colocada en el escaparate de ventas anunciando el cierre del espacio de la Sociedad de Escritores Riocuartenses, apagando el brillo del domingo por la tarde con la noticia de la muerte de Héctor Fourcade, fundado de la entidad, poeta y mentor de la Feria, fue acaso el único momento de verdadero pesar en medio de un encuentro que logró superar el bajón del frío de los dos primeros días para sostenerse con su condición de fiesta organizado en torno de los libros.

Ya se sabe que los libros son el objeto propiciatorio de este tipo de encuentros, pero también vale remarcar que la atención que se genera a su alrededor, por unos días, tiene un efecto multiplicados y además dirige la mirada hacia otra forma de la alegría, la lectura, que no siempre es demasiado tenida en cuenta. En fin, que con los libros como excusa, maravillosa, el tejido de la Feria se multiplica en intereses y se diversifica en desarrollos muy diversos.

Basta con echarles una rápida mirada a las imágenes que acompañan esta referencia, elegidas más o menos al azar, para comprobar que desde los nombres concentradores de atención, como lo fueron en esta edición los de Vicente Zito Lema y Horacio Verbitsky, hasta el desarrollo de talleres pensados para perfilar la mirada de los chicos hacia ese objeto que ocupa el centro de la escena, la Feria se presenta algo así como un romería, un punto de distensión que se agradece.

Con El Andino trasformado más que nunca en lugar de contención –a la necesidad de ahorro la pintan calva- la ceremonia no perdió brillo ni mucho menos, ayudada desde luego con el regreso de los aires primaverales, viento incluido, que se negaron los dos primeros días. Contando con esa ayuda, pues, la Feria consiguió imponer ese ánimo, agregando música, teatro, artes plásticas, presentaciones de libros y otras varias exposiciones a esa primera atracción fundante. Ya queda dicho que hubo mucha gente y buenas ventas, teniendo en cuenta en lo que estamos. Pero, por sobre todo, hubo fiesta de tiempo compartido, eso que sucede de vez en cuando.

Ricardo Sánchez