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“Acá hay intenciones de gastar tres PBI, pero tenemos uno solo”

El economista De Pablo, que diserta en la Feria Industrial, cuestionó las intenciones de convocar a un acuerdo, al que ve impracticable. Dijo que no se puede saber qué pasará hasta fin de año

El economista Juan Carlos de Pablo avanzó sobre la turbulencia cambiaria y sus efectos en la disertación de esta tarde en la Feria Industrial que comenzó este viernes en el predio de la Rural.

Previo a la exposición, De Pablo destacó que la convocatoria a un diálogo amplio es “una tontería” en Argentina; que es imposible proyectar lo que puede ocurrir en el resto del año, y repasó sus críticas a la estructura del gabinete económico.

¿Pasó la turbulencia económica que comenzó a fines de abril en Argentina?

Es algo que los historiadores van a poder decir en su momento.

¿No es posible garantizarlo hoy?

No les quiera robar el trabajo a los historiadores. Imagínese si alguien al comienzo de la crisis del ‘29 decía ya está, o no está. No es posible.

¿Qué motores generaron la turbulencia durante esas semanas?

Creo que se juntó todo. Algunos grupos extranjeros dijeron no vamos a pagar el impuesto y se fueron; a otros les resultó muy atractiva la tasa del 3% de Estados Unidos; mi tía Carlota, que me dijo “Juan Carlitos está todo bien pero yo me voy a comprar unos dólares”. Se juntó todo. Y eso lleva al comportamiento en manada, es decir, cuando mucha gente que no se conoce entre sí adopta el mismo comportamiento. Eso en definitiva fue lo que pasó.

¿Qué puede pasar a partir del acuerdo con el FMI en la economía cotidiana?

Hay que ver primero en qué consiste el acuerdo. Hay que dejar avanzar al equipo económico que recién está empezando a trabajar en la negociación, primero con la burocracia del Fondo y después con Christine Lagarde. Pero todavía no tenemos el acuerdo como para hablar de las implicancias.

¿La ida al Fondo implica el fracaso en la etapa previa o puede ser vista como una oportunidad para hacer lo que no se hizo?

Eso hay que dejarlo en mano de los historiadores. Las cosas nunca terminan mal. Las cosas no terminan, siguen. Ahora, si tenés que presentar a la burocracia del Fondo una idea concreta puede ser una oportunidad para que todos los funcionarios del equipo económico se pongan de acuerdo, tal vez en un área más unificada; podría ser una buena idea. Los muchachos del Fondo no saben nada que no sepamos nosotros. Sólo que algunos de los economistas del país, entre los que estuve, dijimos durante dos años que tener seis ministros del área económica y dos coordinadores no estaba bien y no se sabía bien para dónde iban. Durante ese camino se pudieron endeudar, pero esa alternativa dejó de funcionar hace algunas semanas.

¿Es el fin del gradualismo?

No le doy bolilla a la nomenclatura ni a nada de eso. Para hacer las cosas requería financiamiento. Es decir que vos tenías un esquema en el que un abuelito tuyo te pagaba la tarjeta de crédito. Bueno, ahora tu abuelito se murió. Ahora hay que juntar los pedacitos y pensar. Naturalmente implica que todos los que tienen responsabilidad de gestión en la Argentina, desde el Presidente hasta los gobernadores y los intendentes, se sienten en una mesa y discutan cómo hacer porque las sumas de las pretensiones son tres veces el producto bruto pero tenemos un solo PBI. Hasta ahora tenían un esquema casuístico y entonces el jueves anunciaban que se suspendían las bajas a las retenciones a la soja y salieron los productores a protestar; el viernes se las agarraban con los peluqueros; el lunes con los fabricantes de gomina y así. Hay que hacer las cosas de manera conjunta.

¿Por lo que describe, no hubo un plan económico?

Volvemos a meternos con los historiadores económicos. Más allá de cómo esté organizado el Poder Ejecutivo, que lo define el Presidente, cuando uno tiene este esquema es difícil incluso responder una pregunta elemental como quién está a cargo. Más allá de los cargos, hay una cuestión de roles. Dujovne es ahora el coordinador, pero ahora se va a tener que ganar su lugar. Por ejemplo, cuando se reúna con el gobernador de Córdoba y Schiaretti en algún momento de la discusión le plantee: “¿Y vos pibe quién sos? A mí me votó el pueblo de Córdoba y quiero hablar con el Presidente de la Nación”. Hay una tarea fenomenal por delante y hay que juntar los pedacitos de lo que tenes.

¿Cómo ve esta idea del acuerdo para bajar el gasto?

Una tontería. El Gobierno va a llamar a la oposición en este contexto y la oposición le va a decir: “Tenés razón Mauricio, vamos a poner nosotros la cara por el tema de las tarifas”. Es imposible. De estas cosas de juntar a todos los sectores, cantar el himno, está todo bien para ceremonia inaugural de Rusia 2018, pero no tiene nada que ver con la realidad. Yo me inmortalicé cuando dije que en 2015 que el que ganaba la elección se jodía. Porque la oposición se puede dar el lujo de estar en la fantasía total. Pero en el conducción, dos más dos son cuatro.

¿Cuánto de la situación actual se le puede adjudicar a la herencia y cuánto a la impericia del Gobierno?

Eso será parte también de los historiadores. Pero cuando en la política se dice que después de dos años no se puede echar más la culpa al anterior, es incorrecto desde lo técnico. Acá en materia tarifaria hay mucho todavía por recorrer. Hay un ejemplo que tiene que ver con Córdoba, y es que en Buenos Aires uno puede recorrer toda la ciudad en colectivo con 10 pesos. Y en Córdoba el boleto cuesta 17 o 18 pesos. Y siempre digo en las conferencias o a los chicos en la facultad que a menos que en Córdoba ganen el doble que en Buenos Aires eso no se entiende por qué los cordobeses pueden pagar y los porteños no. Entonces el tema de la herencia no es sólo el paso del tiempo, depende esencialmente de las circunstancias.

¿Qué puede pasar en el resto del año, porque se habla de una economía enfriada?

Puede llamar a los colegas míos y se lo van a decir trimestre por trimestre con decimales, porque son unos caraduras. La realidad es que nos levantamos todos los días para ver cómo le encontramos la vuelta. El crecimiento es el resultado de millones de decisiones individuales. Por eso cuando alguien me pregunta cómo veo el último trimestre del año, le digo que yo no veo la semana que viene.