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Una hora decisiva para la gestión de Alberto Fernández y para su carrera política

La Argentina comenzará a transitar por instancias decisivas en las próximas jornadas, en lo que se refiere a la lucha contra el avance del coronavirus, después de que la pandemia robusteciera su embestida a pesar de una cuarentena superior a 100 días.

La situación sanitaria se ha tornado especialmente delicada en la populosa Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), epicentro del brote de Covid-19 en el país y donde el sostenido aumento de los contagios amenaza con generar un colapso en el sistema hospitalario en un corto plazo.

En este contexto, el Gobierno dispuso robustecer las medidas de aislamiento social, preventivo y obligatorio los primeros 17 días de julio en principio, de igual modo que manifestó su preocupación por el avance de la enfermedad en Chaco, otra región del país con circulación comunitaria del virus.

Sin la "épica" de otros momentos, un aplomado presidente Alberto Fernández anunció la resolución oficial mediante un mensaje grabado, acompañado por el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y por el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, que también mostró un gesto adusto.

Los tres dirigentes afrontan un reto mayúsculo por estos días y en especial Fernández, que en su condición de jefe de Estado encara el máximo desafío de su carrera política, que implica nada más ni nada menos que tomar decisiones en procura de salvar la mayor cantidad posible de vidas.

El mandatario, que insiste en desgastar su imagen al explicar que es él quien resuelve en el Gobierno y no su vicepresidenta y "madrina" política, Cristina Fernández, sabe que debe rendir un examen de enorme complejidad que determinará si se ubica o no a la altura de las circunstancias.

Al no existir aún una vacuna contra la enfermedad, el Gobierno se aferra a la estrategia de la cuarentena para evitar el avance del virus, reforzando el aislamiento social y fortaleciendo los controles tendientes a evitar que continúe en aumento la circulación de personas en el AMBA.

La decisión busca frenar el incremento de contagios registrado en los últimos días, con cifras récord de casos acumulados en 24 horas, pero si la medida fracasa, si el nuevo coronavirus sigue propagándose y causa cada vez más estragos a pesar de una cuarentena "más estricta", lamentablemente "lo peor" de la pandemia también habrá llegado a la Argentina.

Y "lo peor" se remite a esas imágenes que tiempo atrás procedían de China, de Europa o de los Estados Unidos, pero ahora se registran en países limítrofes como Brasil o Bolivia, toda vez que América del Sur se ha convertido en el nuevo foco principal de la enfermedad.

La moneda está en el aire y la incertidumbre es grande: el propio semblante de los tres dirigentes que se reunieron en la Quinta Presidencial de Olivos para grabar el mensaje difundido este viernes daba cuenta de ello. La preocupación ya no se puede disimular y aparte, el margen de maniobra es estrecho a esta altura de la emergencia sanitaria.

Una cuarentena tan prolongada, con la consecuente parálisis económica, y el cansancio de la gente que ha permanecido encerrada durante más de 100 días, también suponen un desafío para las nuevas medidas oficiales.

El esperado éxito de la decisión de la Casa Rosada dependerá de que la sociedad ejerza un aislamiento "más rígido", pero en un contexto de laxitud casi generalizada en barrios del Conurbano, ¿cómo logrará el Gobierno que se cumpla con lo que pretende?

¿Volverán a verse en las calles efectivos de fuerzas de seguridad con armas largas como sucedió a comienzos de la cuarentena? ¿Se repetirán esas escenas de retenes "militarizados" que tanto malestar generaron en la población? Fernández apeló al compromiso de la gente, pero ¿será suficiente su pedido de "un esfuerzo más"?

Porque se trata de "un esfuerzo" que no se sabe si será el último, mientras el humor social continúa en franco deterioro -según una encuesta de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA)- y la actividad económica se mantiene en caída libre.

Algo falló

Kicillof, de todos modos, resolvió endurecer las medidas de aislamiento en el AMBA. También él, con su corta experiencia al frente de la provincia más importante del país, jamás se habría imaginado que el destino lo iba a poner a prueba de este modo.

La "nueva normalidad" de la que hablan especialistas, esa instancia posterior a la pandemia, parece cada vez más lejana en el AMBA a medida que avanza el coronavirus; y ciertamente si los casos aumentan a diario y fue necesario retrotraer la cuarentena casi a una Fase 1 es porque algo se hizo mal.

En algo falló la estrategia oficial si más de 100 días después de aquel 20 de marzo se llega a este momento, cuando en otras zonas del país alcanzaron incluso una Fase 5, lo que implica haber logrado controlar el brote de Covid-19.

Quizá por este motivo el Gobierno optó por emitir un mensaje grabado y no abrir el juego a una conferencia de prensa, para no exponer a Fernández a preguntas que lo ubicaran en una posición aún más incómoda.

Mientras tanto, en el mundo paralelo donde vive, la vicepresiden-ta terminó la semana ahondando en temas que sólo le importan a ella, hablando de "lawfare" y envuelta en otra disputa con la oposición en el Senado.

Las preocupaciones de la mayoría de los argentinos, como suele suceder, pasan por otro lado. De cualquier manera, fue Cristina quien eligió a Fernández como "su" candidato y en este contexto tan excepcional, cualquier tropiezo del Presidente en la batalla contra el coronavirus supone un costo político compartido.